Innovación

La ciudad sostenible en el siglo XXI

El Club de Innovación Urbana pide responsabilidad a los políticos y propone una ciudad que de verdad integre la sostenibilidad en su estrategia de desarrollo.

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24
Ene
2011

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El Club de Innovación Urbana es una iniciativa que tiene como objetivo plantear un nuevo modelo urbano, que implante en su estrategia la innovación y la sostenibilidad en las ciudades españolas.

Por ello, hace una semana presentaba un manifiesto dirigido tanto a administraciones locales como ciudadanos, que recoge el planteamiento que el sector privado hace de esta nueva ciudad y propone también cómo avanzar hacia tal modelo desde la colaboración público-privada, aspecto clave para el desarrollo y consolidación de este proyecto.

“Una sociedad es más moderna, eficaz, sostenible, solidaria, abierta y justa sólo si lo son sus municipios. Las elecciones son una buena oportunidad para poner sobre la mesa un diagnóstico técnico y de gestión de nuestras ciudades, así como de las principales tendencias del nuevo modelo urbano”, ha explicado Gildo Seisdedos, director de la organización.

El texto consta de 10 puntos básicos y pone de manifiesto la necesidad de un nuevo marco institucional que permita el cambio de modelo de gestión municipal y tenga como objetivo final la búsqueda de  la eficiencia:

1.- Crisis radical del modelo actual.

El recurso del suelo como elemento de financiación de los municipios ya no existe. Eso ha generado una drástica caída de los ingresos que, unida al mantenimiento de un nivel de gasto presupuestario diseñado en el anterior escenario económico, ha conducido a la insostenibilidad financiera de muchos municipios. Una insostenibilidad financiera que está siendo financiada en una parte importante por los proveedores de servicios urbanos. Evidentemente esta solución es provisional y, en ausencia de un cambio de la situación económica, tras las elecciones se pondrá encima de la mesa.

2.- Es tiempo de innovación urbana: un nuevo modelo de gestión municipal.

Esta situación de crisis genera la necesidad (y oportunidad) de innovar en nuestras ciudades, de hacer las cosas de otro modo. Vamos a asistir al nacimiento de un nuevo modelo de gestión y gobierno municipal ya sea de manera espontánea o de forma planificada o dirigida. El Club de Innovación Urbana quiere contribuir a diseñar ese nuevo modelo de gestión más ligero y flexible que llene de contenido los espacios urbanos y materialice el potencial creativo de nuestras ciudades dinamizando la actividad emprendedora, cultural y científica.

3.- Hacer visibles los costes de los servicios urbanos.

Pocos ciudadanos conocen cuánto pagan por servicios básicos tan esenciales como el agua, el alumbrado público o la recogida de residuos sólidos urbanos. Los servicios urbanos básicos son percibidos por el ciudadano como un mínimo vital que sólo concitan nuestro interés cuando fallan, como un derecho gratuito y sin contraprestaciones. Esta arraigada creencia ha ocasionado, paradójicamente, que el coste de estos servicios sea opaco y, en consecuencia, elevado.

4.- La segunda descentralización: un nuevo marco institucional.

Los municipios españoles necesitan un nuevo marco institucional. Los dos partidos mayoritarios comparten la idea de una segunda descentralización -esta vez desde las CC.AA. a los municipios- y es precisa una clarificación de competencias entre ambos escalones administrativos que evite por un lado las duplicidades y, por otro, las competencias huérfanas o impropias asumidas de manera residual por los ayuntamientos sin la dotación presupuestaria complementaria. Hay evidencia científica de que hay un tamaño ideal de municipio, una escala por debajo de la cual no hay masa crítica suficiente para prestar servicios de manera eficiente y, por encima de la cual se degrada y despersonaliza el nivel de servicio al ciudadano. No hay duda de que el número de municipios españoles es excesivamente elevado y fragmentado.

5 .- La búsqueda de la eficiencia (I): más por menos.

La innovación que nuestros municipios necesitan se va a ver orientada a la búsqueda de la eficiencia. Afortunadamente, el margen de mejora es amplio en muchos campos. La eficiencia energética en la iluminación pública (el primer capítulo de gasto de muchos municipios) es un buen ejemplo de cómo la tecnología permite ahorros en gasto corriente que pueden financiar, bajo el paraguas jurídico adecuado, las necesarias inversiones para actualizar el hardware obsoleto de muchas ciudades. Asimismo, poner fin a la excesiva fragmentación de las contratas de servicios urbanos permite ganar en escala y en eficiencia, reduciendo costes.

6.- La búsqueda de la eficiencia (II): hagamos las cosas de otro modo.

La innovación urbana del nuevo modelo pasa por hacer las cosas con nuevos esquemas. En primer lugar, con un nuevo papel del sector privado orientado al desarrollo de nuevas (y más flexibles) fórmulas de colaboración público privada. Y en segundo lugar, haciendo que el know-how de las organizaciones que prestan servicios a las ciudades no se quede en su prestación o ejecución sino que suba hasta los niveles superiores de diseño de la cartera de servicios sin olvidar que esto requiere desarrollar, aún más, la capacidad para trabajar en red del sector privado.

7.- El espacio sigue teniendo un valor.

El estallido de la burbuja inmobiliaria no supone que el espacio carezca por completo de valor, simplemente que el modelo de explotación y gestión del suelo ha de evolucionar. El nuevo modelo ha de poner el énfasis no ya en crear de nuevo sino en transformar y hacer evolucionar lo ya construido. Tres buenos ejemplos en este sentido son la apuesta por la rehabilitación, la actualización energética de barrios del desarrollismo y la necesaria reinvención del tejido urbano asociado al turismo.

8.- Hacer ciudad, un sector de futuro y con acento español.

Los municipios españoles han sido capaces de evolucionar hacia el futuro en un tiempo record y con una calidad técnica y de ejecución sobresaliente: la crisis del modelo no es, en realidad, fruto del fracaso sino de la necesidad de adaptarse a nuevos tiempos. Los procesos de transformación y regeneración de las ciudades españoles son puestos con frecuencia como ejemplo en este campo. No podemos obviar la existencia de un potente cluster especializado en “hacer ciudad”, que abarca un complejo entramado de organizaciones: constructoras de infraestructuras, arquitectura, tecnología de la información, energías renovables, servicios urbanos y financiación. Un know how que ha de evolucionar a nivel español pero que es plenamente vigente y aplicable en mercados emergentes como Asia y Latinoamérica.

9.- Un nuevo modelo de participación: las TICs y la ciudad.

Internet configura un nuevo modelo productivo y social con nuevas reglas y que tiene en lo local el nexo con lo global. La sociedad del conocimiento se asienta en el tejido de un municipio dotado de infraestructuras de información y comunicaciones que dan paso a una nueva ciudadanía, a nuevas formas de participación y gobernanza urbana. Sólo con un despliegue de las TICs similar al que ya tienen empresas y ciudadanos, podrán las ciudades llenarse de inteligencia convirtiéndose en centros neurálgicos que producen y transmiten la información que proviene de sus infraestructuras, de los flujos y desplazamientos que en ellas se producen y de las personas que las habitan.

10.- Más allá de la política.

Las elecciones de mayo de 2011 van a dar paso a un periodo transcendental para los municipios españoles que exigirá a los gestores urbanos ir más allá de la política y redefinir el marco institucional y el modelo de gestión.

El Club de Innovación Urbana es una iniciativa del IE Business School, impulsada por Philips y a la que se le han unido 12 compañías más, como Accenture, FCC, IBM o Aguirre Newman; todas ellas, centradas en la provisión de servicios a las ciudades.

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