Medio Ambiente

Darwin vs. Uexküll: frente a la supervivencia, colectividad

El entendimiento clásico de la naturaleza como un escenario de lucha planteado por Darwin pierde fuerza frente a teorías evolutivas como el ‘Umwelt’ de Jakob von Uexküll, cuya idea puede contribuir a repensar la necesidad de alianzas para afrontar como especie los retos del siglo XXI.

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26
mayo
2021
‘Jardín del Eden’, por Jan Brueghel.

En las aulas de los colegios e institutos, Darwin siempre se ha presentado con mención especial a la hora de estudiar la evolución del ser humano y del resto de especies que habitan nuestro planeta. Se ha resumido como una eterna lucha en la que solo el más fuerte podría continuar. Sin embargo, la realidad evolutiva es mucho más compleja. La selección natural ya no se concibe como un mecanismo capaz de dar una explicación de forma aislada sobre los hechos evolutivos y lo colaborativo cada vez cobra más fuerza en los razonamientos: frente a la superviviencia, colectividad; frente a la lucha del individuo contra su entorno, la necesidad de establecer relaciones con él y con el resto de sus habitantes.

Fue en 1859 cuando Charles Darwin publicó ese libro fundacional para la biología que ha ocupado cada pupitre del mundo: El Origen de las Especies. Sin embargo, medio siglo después, en 1909, el estonio-alemán Jakob von Uexküll firmaba su Umwelt und Innenwelt der Tiere, un libro menos conocido en el ámbito educativo cuya traducción –llena de matices– correspondería a Mundo exterior e interior de los animales. En esta obra, el biólogo introducía el concepto de Umwelt, que evita reducir la experiencia de cada ser viviente a un único entorno para defender que cada uno de ellos tiene su propio mundo. Esta idea transformaría por completo la forma en que las ciencias entendían las relaciones entre seres vivos y entorno. Frente la concepción de las relaciones en la naturaleza como una lucha constante planteada por Darwin, Uexküll mostraba un mundo más rico y complejo en el que la complementariedad y relación entre diversos seres servía de base para el funcionamiento del mundo natural.

Algunos descubrimientos sobre el ser humano son difícilmente explicables bajo la mirada de la lucha por los recursos

Este giro teórico propuesto por Uexküll frente a Darwin implica la ruptura con ese entendimiento de la naturaleza como una guerra constante en un mundo dado y estático. Es una de las múltiples teorías –o descubrimientos– que enfocan la evolución hacia un proceso fuertemente dependiente de la colaboración, tanto entre los miembros de una misma especie como con el resto. De hecho, algunos descubrimientos recientes sobre la especie humana, como que el Homo erectus ya practicaba el altruismo hace más de 1,8 millones de años, son difícilmente explicables bajo la mirada de la lucha por los recursos y la adaptación que propuso Darwin.

El Origen de las Especies es además un libro que refleja plenamente el pensamiento del siglo en el que vivió el naturalista. Sus teorías sobre la evolución compartían la creencia con los economistas contemporáneos de que el mundo, al igual que los mercados, era un campo de batalla donde solo sobrevivía el más fuerte. De esta forma, la importación de la ley de la oferta/demanda y su equilibrio resultante convirtió la evolución por selección natural en un proceso autorregulado que, como en la economía, combinaba probabilidad y necesidad en su tendencia al equilibrio. La principal influencia para esta obra fue el Ensayo sobre el principio de la población del economista Robert Malthus, donde advertía que el crecimiento humano de forma incontrolada generaría una falta de recursos que derivaría en luchas por sobrevivir y en pobreza generalizada. Una visión que permitió resumir hechos tan complejos –como la disminución de recursos a medida que aumentan las poblaciones– por medio de expresiones matemáticas y que trataba de traducir los sistemas naturales a sistemas de ecuaciones.

Uexküll defiende que el equilibrio pasa por un entramado mucho más complejo que una lucha entre individuos

Esto afectó igualmente a la visión biológica de la relación de los seres vivientes con su entorno. El medio ya no era un conjunto de condiciones ambientales en el que se desarrollaba la vida sino un escenario donde cada especie busca, de forma individual, prolongar su propia vida. En ese momento, la biología introduce el modelo económico clásico para el entendimiento de su propio campo. Pero las ideas de Darwin no sólo bebieron de la economía clásica de Adam Smith, también de la corriente del positivismo filosófico de Auguste Comte, que dibujaba la historia como una linealidad que siempre avanzaba hacia el mejor escenario. Antes de que los avances de la biología permitieran entender mejor la configuración del mundo natural, todas estas explicaciones emanaban de la teología, donde la creación divina asignaba tareas y nichos a cada especie asegurando el equilibrio de la economía de la naturaleza.

Sin embargo, a pesar de sus grandes aportes a la biología, las ideas del naturalista –que no se aceptaron ampliamente hasta la década de los 40–fueron decisivas para la aparición de corrientes conflictivas como la eugenesia (ciencia que estudiaba la mejora de la especie humana) sobre la cual se asentarían los pensamientos racistas del ideario nacionalsocialista alemán. Mientras tanto, en esa misma época, Uexküll pasó a la historia de la biología —y de muchas otras disciplinas— por el Umwelt, un término de marcado carácter político que defiende la necesidad de cooperación entre seres, lo que ha permitido su traslación a diversos campos a lo largo del último siglo, especialmente a la filosofía.

La teoría de Darwin compartía con los economistas la creencia de que el mundo, al igual que el mercado, era un campo de batalla donde solo sobrevivía el más fuerte

Por ejemplo, Ortega y Gasset lo consideraba un autor esencial en la producción de su propio imaginario y visión. Así, el filósofo madrileño editó y tradujo al castellano su obra Ideas para una concepción biólogica del mundo para incluirlo en la revista Occidente. Este filón hace que, tras entender el modo de relacionarse de cada ser viviente con su mundo, se comprendan mejor las relaciones entre los distintos entornos subjetivos generados por cada uno, creando una naturaleza como un entramado de relaciones infinitas y complejas. Para el ser humano, esta corriente implica que en el momento en el que, como especie, generamos elementos integradores para la sociedad –el Estado–, las funciones deben enfocarse principalmente a asegurar las redes de conexión con el objetivo de garantizar la posibilidad de afianzar relaciones equilibradas (en lugar de ese constante enfrentamiento que defendería Darwin).

La ruptura de Uexküll con Darwin transforma por completo la concepción del mundo. El equilibrio no pasa por una simple lucha entre individuos, sino por un entramado mucho más complejo en el que se articulan los mundos subjetivos de todos los agentes. En la actualidad, esta concepción cobra especial relevancia a la hora de plantear alianzas entre las esferas económica, social y ambiental para afrontar los principales retos del siglo. Son planteamientos que nos acercan a escenarios en los que las concepciones clásicas de competencia y lucha quedan anticuadas frente a la colaboración y el entendimiento, capaces de generar nuevas posibilidades a la hora de avanzar y mejorar en comunidad.

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