El talento no entiende de discapacidades

Talento

El 'Manifiesto por la cultura inclusiva' acerca el arte a personas con dificultades de acceso

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Eduardo Chillida Belzunce entró demasiado rápido con su moto en un túnel. El cegamiento inicial, por el contraste de luz y oscuridad, impidió que viera el camión de enfrente, que circulaba mucho más lento, y se estampó contra él. A raíz del accidente, sufrió severas lesiones físicas y mentales, que lo dejaron postrado en una silla de ruedas.El hijo del genial escultor vasco era un pintor con gran talento, que contaba en su haber con varias exposiciones internacionales. Después del terrible suceso, lo ha seguido siendo: solo puede mover una de las dos manos, y con dificultad, pero eso no le ha impedido crear algunas de sus mejores obras recientemente.

Ejemplos como este, u otros más llamativos e históricos, como la sordera de Ludwig van Beethoven, que no le impidió componer sinfonías colosales, demuestran que el arte debe ser inclusivo, y no solo por solidaridad: si no es así, la humanidad puede perderse grandes obras.

Esta es la mentalidad que impulsa el Manifiesto por la Cultura Inclusiva, una iniciativa de Fundación Repsol, en el que reunió a expertos en discapacidad de distintas entidades, y también del ámbito de la cultura, dentro del proyecto Más Cultura, más Inclusión junto con la ONG Plena Inclusión Madrid. Tal y como recoge el preámbulo del manifiesto, se trata de una “guía para la acción, con el objetivo de construir una cultura inclusiva, abierta a la diversidad”.

No se queda en un mero escrito, sino que ha sido el punto de partida para varias iniciativas de la Fundación Repsol encaminadas a facilitar el acceso de personas con discapacidad al arte: tanto para crearlo, como para disfrutar de él. Además de la redacción del manifiesto, la institución ha desarrollado un intenso programa con museos, salas de exposiciones y universidades, para mejorar la accesibilidad física y cognitiva en espacios culturales y promover la apertura de recintos de exhibición donde las personas con discapacidad intelectual puedan exponer sus creaciones.

Uno de los proyectos con más relevancia ha sido el apoyo al estudio Debajo del Sombrero, con exposiciones colectivas como Ritmo en tiempo continuo: “Los autores de estas piezas han sido llevados y envueltos por su atracción, como en un encantamiento”, sostienen desde Debajo del Sombrero. Esta asociación fomenta la creación, investigación, producción, y difusión de arte, donde sus principales protagonistas son las personas con discapacidad intelectual. “Todo es don, hallazgo asistido por la continuidad de un tiempo del artista, consecuencia de no oponerle nada que no sea suyo, ajeno a la necesidad de justificarse”, explican sus responsables.

Mano a mano con Fundación Repsol, Debajo del Sombrero también apuesta por la educación artística inclusiva de las personas con discapacidad intelectual en entornos normalizados. Seis alumnos aprenden técnicas y exploran lenguajes visuales junto al resto de compañeros de la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, algo que favorece el desarrollo de su potencial artístico.

La literatura es una rama de arte que no podía faltar en este proyecto. Junto a la Asociación Argadini, Fundación Repsol ha desarrollado el taller Escribir por el placer de contar, que dota a los alumnos de los recursos necesarios para que puedan elaborar relatos sobre sus experiencias, sentimientos y sensaciones, y dar un espacio a su talento. En el taller, los alumnos trabajan con escritores, con los que comparten sus inquietudes, experiencias y sus formas de abordar la creación literaria. El taller Creas tú, también fruto de esta colaboración, trabaja de forma muy personalizada el desarrollo de las capacidades creativas de los niños con trastornos del espectro autista.

Las iniciativas de Fundación Repsol también contemplan que las personas con discapacidad se suban a las tablas. La institución ha desarrollado talleres de teatro adaptado, en los que colabora Varela Producciones y la compañía de teatro de Blanca Marsillach.

La Fundación Repsol colabora también con el festival de cortos Notodofilmfest, y ha creado un premio  dirigido a cortometrajes que traten temas relacionados con personas en situación de vulnerabilidad. Anualmente, impulsa la participación en el Festival Eñe de diferentes artistas con talento y discapacidad, o que pertenecen a colectivos en riesgo de exclusión social.

Todas estas iniciativas logran aumentar la confianza de las personas con discapacidad y les animan a sacar a la luz su yo artístico. Porque el talento está en todos, sin distinción. Solo hay que saber mostrarlo.


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