Arquitectura creativa frente a desastres naturales

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Shigeru Ban diseña casas de bambú sobre cajas de cerveza para refugiados

Pouya Khazaeli y Cameron Sinclair han desarrollado una estructura a base de paneles compuestos por andamios rellenados de arena

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El año 2015 marcó un punto de inflexión: la comunidad internacional empezó a darse cuenta de que el mundo se ponía en estado de alerta. Coincidieron 14 terremotos por encima del grado siete en la escala Richter, 10 huracanes y 14 tifones. Y la cifra de refugiados que huían del conflicto de Siria sobrepasó por primera vez los cuatro millones. El balance fue devastador y, como han demostrado los siguientes años hasta hoy, en los que los desastres naturales y las crisis migratorias no han hecho más que agudizarse, no fueron aciagas puntuales.

El origen de ambas crisis tiene mucho que ver con el cambio climático (los conflictos políticos que derivan en masivas traslaciones poblaciones, por ejemplo, provienen muchas veces de sequías y carestía de agua). El sector de la arquitectura ha tomado nota, y está siendo especialmente activo en los últimos años. Una de las peores consecuencias de un desastre natural o una crisis de refugiados es quedarse sin un techo bajo el que cobijarse.

El arquitecto japonés Shigeru Ban, ganador del Pritzker 2014, lleva dos décadas empleando recursos y materiales de las propias zonas devastadas para convertirlos en refugios temporales. Tras observar las precarias condiciones en que vivían las víctimas supervivientes de la guerra civil de Ruanda, comenzó a trabajar para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. A partir de tubos de papel, telas, bambú y otros reciclajes, levanta viviendas acogedoras y resistentes para quienes más las necesitan. Dos de ellos estuvieron presentes en la exposición de la Fundación Sherman de Arte contemporáneo de Sidney, Australia. Uno pertenece a una obra realizada por Ban para el terremoto de Ecuador en 2016, y consiste en una vivienda construida en bambú y en papel. El otro, se remonta a una vivienda temporal para los damnificados del seísmo de Kobe de 1995, levantada en tubos de papel sobre cajas de cerveza llenas de arena. En Argentina, el diseñador industrial Nicolás García Mayor desarrolló un sistema constructivo llamado Cmax: son tiendas de tiendas de aluminio, polipropileno y tela de poliéster con capacidad para diez personas. Están preparadas para poder abrirse y montarse en cualquier superficie, y en un tiempo récord. Incorpora un kit de emergencia con agua y comida.

La ONG Pilosio Building Peace, en conjunto con los arquitectos Pouya Khazaeli y Cameron Sinclair, han desarrollado RE:BUILD, una estructura a base de paneles compuestos por andamios reticulares rellenados de arena. Se destinaron a levantar escuelas en los campos de refugiados de Jordania, para facilitar el acceso de los menores de edad a la educación.

El prestigioso arquitecto brasileño Joao Boto Caeiro diseñó una casa modelo ante el devastador terremoto que asoló Nepal hace unos años. El prototipo, formado por cuatro pilares de ladrillo que soportan una cercha de bambú, permite una construcción rápida y fácil para que puedan realizarla los propios habitantes de la zona.

Algunas grandes multinacionales también ponen su vastos recursos al servicio del alojo de víctimas. Es el caso de la Fundación Ikea, que diseñó para Naciones Unidas un modelo de vivienda de 17,5 metros cuadrados a base de perfiles metálicos donde se fijan ligeros paneles de polímero, con un techo a dos aguas. Los componentes son fácilmente transportables y su ensamblaje es sencillo y rápido, para que pueda llevarse a cabo con la premura que exige un desastre natural.


COMENTARIOS

  1. Espera que venga un airecito.


  2. lo del bambú una ‘delicia’ lista para que el próximo vendaval se la lleve a trescientas millas de distancia; vale.