TENDENCIAS
Medio Ambiente

Transformar desde la diferencia

La economía de impacto propone incorporar de manera explícita los efectos sociales y medioambientales en las decisiones económicas.

Artículo

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA

Artículo

Durante décadas hemos destinado enormes cantidades de recursos a gestionar las consecuencias de los grandes retos sociales y ambientales de nuestro tiempo. Atendemos situaciones de dependencia, paliamos la exclusión, corregimos desequilibrios territoriales o mitigamos los efectos del cambio climático. Son esfuerzos imprescindibles. Pero cada vez resulta más evidente que, si queremos respuestas duraderas, necesitamos complementar esta lógica de la reparación con una lógica de transformación.

El desafío adicional es que nuestros sistemas de financiación siguen estando diseñados, en gran medida, para responder a necesidades inmediatas y financiar actividades concretas. Sin embargo, muchos de los retos que afrontamos hoy son de naturaleza estructural y resultado de dinámicas económicas y sociales complejas que se retroalimentan.

Cuando las causas son sistémicas, las soluciones también deben serlo. Necesitamos que una parte creciente de nuestros recursos se destine no solo a reparar, sino también a cambiar las condiciones que generan esos problemas, creando nuevas oportunidades con impacto positivo para la economía, las personas y el planeta.

Del impacto individual al impacto colectivo

La transformación exige combinar capacidades diferentes. Ninguna organización, sector o fuente de financiación, ya sea pública o privada, puede resolver por sí sola desafíos tan complejos como la transición ecológica, el envejecimiento de la población o la construcción de una economía más inclusiva y sostenible.

Durante mucho tiempo hemos tendido a entender el cambio desde una lógica fragmentada. Administraciones, empresas, economía social, tercer sector, emprendedores o financiadores trataban de maximizar su propia contribución al bien común desde ámbitos de actuación diferenciados. Sin embargo, los retos que afrontamos hoy nos obligan a formular una pregunta distinta: no qué o cuánto puede aportar cada actor por sí mismo, sino qué podemos conseguir cuando conectamos aportaciones diversas en torno a una ambición compartida.

Porque la transformación no depende únicamente de la calidad de las soluciones que genera cada organización. Depende también de la capacidad de coordinar conocimiento, talento, financiación, innovación y acción colectiva para que esas soluciones se refuercen mutuamente.

Mucho más que inversión de impacto

Es precisamente en este contexto donde cobra sentido la economía de impacto. A menudo se asocia exclusivamente a la inversión de impacto, pero su alcance es mucho más amplio. La economía de impacto propone incorporar de manera explícita los efectos sociales y medioambientales en las decisiones económicas, orientando capital, talento, innovación y colaboración hacia la resolución de desafíos colectivos.

Bajo este paraguas conviven realidades diversas pero complementarias: organizaciones de la economía social que sitúan el interés colectivo en el centro de su actividad; emprendimientos sociales que desarrollan soluciones innovadoras a problemas sociales y ambientales; empresas que integran el impacto positivo en su modelo de negocio; fundaciones que exploran nuevas formas de movilizar recursos al servicio de su misión; e inversores y financiadores que canalizan capital hacia iniciativas capaces de generar resultados medibles para las personas y el planeta.

Lo que une a todos ellos no es una forma jurídica determinada ni una única manera de actuar. Tampoco una visión homogénea sobre cómo debe producirse el cambio. Lo que comparten es la convicción de que su actividad puede y debe contribuir a resolver retos sociales y ambientales, generando valor para la sociedad al mismo tiempo que crean valor económico.

Desde esta perspectiva, la financiación y la inversión de impacto no constituyen un fin en sí mismas. Son herramientas al servicio de quienes están construyendo soluciones. Su valor reside en conectar recursos con propósito, crear puentes entre actores diferentes y facilitar que iniciativas con capacidad transformadora encuentren los recursos necesarios para crecer y consolidarse.

Un marco común para desafíos compartidos

La principal aportación de la economía de impacto no reside en promover una nueva categoría económica ni en defender una única receta para el cambio. Su verdadero potencial radica en ofrecer un marco capaz de reconocer el valor diferenciado que aporta cada actor y orientarlo hacia objetivos compartidos.

La economía social, el emprendimiento social, el tercer sector, las empresas comprometidas con el impacto, las administraciones públicas y los distintos proveedores de financiación no persiguen necesariamente los mismos objetivos, no trabajan con las mismas lógicas ni responden a los mismos incentivos. Pero sí comparten una aspiración común: contribuir a resolver desafíos complejos que ningún actor puede abordar en solitario.

Esto no implica renunciar a la responsabilidad de cada organización ni diluir las contribuciones particulares. Al contrario. Significa reconocer tanto el valor de cada aportación como sus límites, entendiendo que la transformación surge cuando capacidades diferentes se complementan y trabajan en la misma dirección.

Su verdadera fuerza, en última instancia, reside en conectar contribuciones diversas, organizar la acción colectiva en torno a un propósito compartido y movilizar soluciones financieras adecuadas para cada desafío.

Solo si somos capaces de conectar capital, innovación, conocimiento y compromiso podremos pasar de la suma de esfuerzos individuales a una verdadera capacidad colectiva de generar impacto.


María Molina es directora de alianzas y ecosistema de impacto en SpainNAB. 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME