Semana Redonda de Naturaliza
Educar en medio ambiente: un aprendizaje que empieza en la infancia y deja huella
La Semana Redonda de Naturaliza invita a los centros educativos a trabajar la sostenibilidad desde una mirada lúdica, transversal y adaptada a la realidad del aula, sembrando hábitos que acompañarán al alumnado toda la vida.
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En los primeros años de vida, niños y niñas empiezan a comprender el mundo que los rodea y a relacionarse con su entorno. A través de la educación adquieren los valores que guiarán sus decisiones futuras.
La educación es donde todo empieza y, en un contexto en el que la protección del planeta se ha convertido en un reto colectivo, es también la clave para sembrar una mirada crítica y responsable sobre el mundo que habitamos. Desde la infancia, la escuela ofrece la oportunidad de comprender cómo nuestras acciones tienen un impacto en el entorno y en los demás. La sostenibilidad, por su parte, marca el horizonte hacia el que debemos avanzar como sociedad.
A pesar de los avances en este sentido, el sistema educativo global enfrenta retos significativos en la integración de la sostenibilidad y el cambio climático en sus currículos. De acuerdo con un informe de la UNESCO, aunque el 95% del profesorado cree que es vital educar sobre el cambio climático, solo el 40% se siente cómodo haciéndolo y apenas el 20% puede explicar cómo actuar frente a esta crisis.
Para acompañar a los docentes en este desafío, Ecoembes lanzó en 2018 Naturaliza, su proyecto de educación ambiental, alineado con el propósito de la compañía de avanzar hacia un modelo de residuo cero basado en la economía circular. El programa parte de la idea de que alcanzar este objetivo solo es posible con la implicación de todo el conjunto de la sociedad y sitúa a la comunidad educativa como un actor clave para generar un cambio cultural duradero, integrando la sostenibilidad de forma transversal en las aulas de toda España.
En 2026, Naturaliza vuelve a las aulas con nuevas propuestas y un mensaje claro: educar en medio ambiente, en circularidad, es educar para el futuro. Un futuro que empieza en la infancia, en cada pregunta que surge en clase, en cada experiencia compartida fuera del aula y en cada gesto cotidiano que enseña que cuidar y respetar el planeta es, también, proteger el hogar de millones de seres vivos.
Desde su puesta en marcha, el programa ha acompañado ya a más de 3.200 profesores de 1.949 colegios, creando una red educativa comprometida con la integración de la mirada ambiental en el día a día escolar. Solo durante el curso 2024/2025, 529 nuevos docentes se han sumado al programa, acercando contenidos medioambientales a más de 19.800 alumnos de 399 centros educativos. Detrás de estas cifras hay una necesidad compartida que el propio profesorado expresa con claridad.
«Tenemos una comunicación muy fluida y directa con los docentes», explica Helena Astorga, responsable del proyecto Naturaliza en Ecoembes. «Y el principal reto que nos trasladan es la falta de tiempo». A la carga lectiva se suma, señala, una creciente presión burocrática y la necesidad constante de adaptar contenidos curriculares, lo que dificulta que muchos profesores puedan diseñar y llevar a cabo por sí mismos propuestas innovadoras que incorporen la sostenibilidad.
La educación es la clave para sembrar una mirada crítica y responsable sobre el mundo que habitamos
Por eso, Naturaliza no plantea la educación ambiental como un añadido, sino como una forma de trabajar el currículo desde otra perspectiva. «La idea no es que los docentes tengan que incorporar contenidos ambientales además de los marcados por el currículo, sino que puedan trabajarlos de forma conjunta», subraya Astorga. El programa ofrece propuestas didácticas ya diseñadas, con todos los recursos necesarios, que integran los saberes básicos del currículo con contenidos ambientales y que están adaptadas a diferentes etapas educativas y áreas de conocimiento.
Este acompañamiento resulta clave en el día a día del aula. En muchos casos, los docentes detectan el interés del alumnado por temas de actualidad —una noticia sobre el aumento de temperaturas o un informe sobre emisiones—, pero no saben cómo encajarlos dentro de su programación. «Así que desde Naturaliza les ayudamos a identificar qué propuestas se adaptan mejor a esos contenidos y cómo pueden programarlas a lo largo del trimestre o del curso», explica Astorga.
A esta falta de tiempo se suma, en ocasiones, la inseguridad ante determinados temas. «Hay docentes que no se sienten con la confianza suficiente para abordar problemáticas ambientales concretas porque no forman parte de su especialidad», reconoce. Para responder a esta necesidad, Naturaliza cuenta con una escuela de formación docente con un curso sencillo, vídeos, infografías y materiales que sirven tanto para reforzar el conocimiento del profesorado como para apoyar el trabajo en el aula.
La Semana Redonda, una iniciativa que crece
Entre las iniciativas más emblemáticas de Naturaliza se encuentra la Semana Redonda, una propuesta anual que invita a los centros educativos a dedicar una semana completa a trabajar la educación ambiental. Coincide con el Día Mundial del Medioambiente y está abierta tanto a docentes que ya forman parte de Naturaliza como a aquellos que aún no participan en el programa.
«La Semana Redonda nace para poner en valor la educación ambiental en mayúsculas», explica Helena Astorga. No solo dentro de los centros educativos, sino como una educación en valores que debería estar presente en toda la sociedad. Para muchos centros, es una primera toma de contacto. «Es el primer paso para quienes aún no han incorporado la sostenibilidad de forma transversal, pero quieren empezar al menos con una semana de actividades», señala. Para otros, se ha convertido en una cita fija que forma parte de sus semanas especiales dedicadas al medioambiente o la sostenibilidad.
Helena Astorga: «Muchas familias nos cuentan que han cambiado hábitos como el reciclaje porque sus hijos les han explicado en casa lo que han aprendido en el colegio»
Las actividades de la Semana Redonda tienen un carácter más lúdico, sin perder el contenido educativo. Incluyen música, creatividad, comunicación y trabajo emocional, y están diseñadas para implicar a todo el centro, desde Infantil hasta Primaria. «No se trata solo de Ciencias Naturales o Sociales», apunta Astorga, «sino de que cualquier área pueda sumarse».
En la edición de 2025, bajo el lema «Vive en armonía con la naturaleza y florecerá dentro de ti», el foco estuvo en la relación entre medioambiente y salud. Este año, la Semana Redonda se centrará en las 7 Rs que hacen funcionar la circularidad. El objetivo es claro: que los alumnos comprendan que viven en un planeta finito y que reducir, reutilizar, reciclar, reparar, rediseñar, renovar y recuperar son hábitos que pueden integrar en su vida cotidiana desde pequeños.
«Si esos hábitos, como la forma de consumir o reciclar los residuos, se adquieren desde la infancia, no tendrán que replantearse su forma de actuar cuando sean adultos», afirma Astorga. Además, los niños y niñas actúan como prescriptores en casa. «Muchas familias nos cuentan que han cambiado sus hábitos -como incorporar el reciclaje a su rutina diaria- porque sus hijos les han explicado en casa lo que han aprendido en el colegio».
Por eso, la Semana Redonda incluye una actividad final pensada para compartir con las familias. Cada centro decide cómo implicarlas, pero el objetivo es que los aprendizajes traspasen las paredes del aula y lleguen al entorno familiar, reforzando el impacto educativo.
Más allá de actividades concretas, Naturaliza responde a una convicción profunda: sólo sembrando valores que acompañen a las personas durante toda su vida se podrá hacer una transición hacia una economía plenamente circular y un futuro sin residuos, ya que hay que implicar al conjunto de la sociedad. En este enfoque inclusivo, la comunidad escolar es un punto de partida clave, pero no el único. Ecoembes desarrolla iniciativas adaptadas a distintos colectivos —desde niños y niñas en las aulas, con Naturaliza, hasta personas mayores o personas con discapacidad— con el objetivo de construir un modelo más circular, próspero e inclusivo. Como resume Helena Astorga, «trabajar la sostenibilidad desde pequeños hace que no se cuestionen si deben hacerlo o no, simplemente forma parte de su manera de estar en el mundo».

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