Para qué sirve medir nuestro impacto
El modo en que una empresa mide su impacto social condiciona su capacidad de mejora. La medición no es un fin en sí mismo, sino un instrumento vivo que, a través del registro del impacto, permite trazar los vínculos entre la empresa y el mundo y orientar la toma de decisiones.
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Durante años, hablar de impacto social ha sido casi un ejercicio de buenas intenciones. Sabíamos que queríamos generar (o ya estábamos generando) cambios positivos, pero los datos no terminaban de mostrarlos, explicarlos o, aún más importante, no acabábamos de usarlos para mejorar esos cambios. Hoy ese planteamiento ya no es suficiente. La medición de impacto ha dejado de ser una opción para convertirse en una herramienta clave de gestión, reflexión y toma de decisiones para cualquier organización.
Cuando hablamos de impacto social nos referimos al conjunto de cambios que generan las actividades de una organización en las personas, en el entorno y en el planeta. Cambios que no siempre son únicamente positivos ni directos. Y, precisamente por eso, medir el impacto implica asumir una mirada honesta y completa sobre lo que hacemos, identificando qué funciona, qué debe corregirse y dónde es necesario poner más atención y recursos.
La medición de impacto ha dejado de ser una opción para convertirse en una herramienta clave de gestión, reflexión y toma de decisiones para cualquier organización
Por tanto, la medición de impacto no consiste en aplicar indicadores de forma automática ni en obtener una fotografía puntual para comunicarla. Es, ante todo, un proceso reflexivo que exige parar, revisar la actividad diaria y preguntarse cómo impacta -o se quiere impactar- en los distintos grupos de interés. Es en ese «cómo» donde encontramos la profundidad; si integramos cada aprendizaje, cada elemento identificado en el proceso que permite optimizar el impacto y lo implementamos desde la humildad, nuestro impacto será cada vez mayor, con más sentido y coherencia. Ese ejercicio de humildad, el cual requiere tiempo y compromiso, suele ser revelador porque muchas organizaciones son capaces de clarificar sus principales cambios y ser más coherentes incluso en sus procesos internos.
Desde Impact Hub Madrid acompañamos a startups, fundaciones y organizaciones de muy distinta naturaleza a lo largo de este recorrido para generar y medir el impacto. El punto de partida suele ser siempre el mismo, integrar la cultura del impacto en la reflexión estratégica y conectarla con la realidad operativa. Solo cuando esa conexión existe tiene sentido definir métricas e indicadores coherentes, alineados con la actividad y con la capacidad real de la organización para recoger y analizar datos.
Medir el impacto sirve, en primer lugar, para mejorar. Permite optimizar procesos, iterar de forma continua y tomar decisiones con mayor criterio sobre dónde invertir tiempo, energía y presupuesto. También facilita una comunicación más clara y transparente con los grupos de interés, generando un diálogo constante que aporta información valiosa para el propio modelo de negocio. Además, en un contexto en el que la financiación pública y privada exige cada vez más rigor, contar con indicadores medibles y comprensibles se ha vuelto imprescindible, pues ya no se trata únicamente de cumplir unos requisitos, sino de hablar un lenguaje común de impacto que permita explicar con datos la intencionalidad y los resultados de los proyectos.
La medición de impacto debe ser, por definición, dinámica. Igual que los negocios y las organizaciones evolucionan, también lo hacen sus impactos. Entender la medición como un proceso vivo ayuda a ampliar la mirada, a detectar nuevas oportunidades de mejora y a anticiparse a marcos regulatorios cada vez más exigentes.
Tres ejemplos de medición de impacto
Proyectos como i4KIDS, hub de Innovación Pediátrica coordinado por SJD Barcelona, han demostrado el valor de este enfoque. Cuando la medición se aborda desde el aprendizaje colectivo y la coherencia entre acción e impacto, deja de ser una carga para convertirse en una palanca de transformación real. Trabajar en el impacto de proyectos de pediatría y maternidad prenatal nos ha permitido aprovechar el compromiso con el impacto de los profesionales que los impulsan. Se involucran de una manera única y profunda que habilita una vía libre a la continua innovación de impacto por esas ganas de mejorar continuamente para poner en el centro a sus pacientes.
Medir el impacto que importa no va de acumular métricas, sino de dotar de sentido a la actividad diaria
También se puede articular la teoría del cambio de manera integral, como en el caso de Fundación Caja de Ingenieros, en el que se ha tenido en cuenta su momento organizacional, todas sus áreas y programas, su estructura, la cultura del dato y un compromiso profundo en cada fase del proceso. Este proyecto es un ejemplo claro de éxito en el que se ve que la medición de impacto no se trata sólo de la definición de indicadores potentes y coherentes, sino de una integración en los procesos, de un compromiso, una transparencia, una disponibilidad y unas ganas de hacer y generar impacto.
Pero el impacto también se puede impulsar de manera territorial como en el caso Genion, que dentro del marco de desarrollo de emprendimiento social en la zona del Levante, necesitaba el desarrollo de una guía de medición de impacto que fuera útil y práctica para los técnicos de las Administraciones Públicas que eran los usuarios finales de la guía con el objetivo de que los trasladen a diferentes contextos de emprendedores.
Impactómetro y aprendizajes colectivos
En esta línea, en Impact Hub estamos desarrollando herramientas como el Impactómetro, un dashboard de uso interno que nace de un proceso de aprendizaje colectivo y concebido para reflejar de manera integral los impactos que generamos tanto a nivel transversal como en proyectos concretos. No como un fin en sí mismo, sino como un instrumento útil para reforzar la toma de decisiones y la mejora continua.
Medir el impacto que importa no va de acumular métricas, sino de dotar de sentido a la actividad diaria. De convertir el impacto en un faro que orienta el camino y cuyos indicadores actúan como señales que permiten comprobar si seguimos avanzando en la dirección adecuada. Solo así la innovación puede cambiar historias de forma sostenible y con efectos reales a largo plazo.
¿Qué impide medir el impacto que importa para avanzar?
Ana Delgado es responsable de Impacto y Sostenibilidad de Somos Impacto de Impact Hub.
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