ENTREVISTAS

«Hay que mantener la esperanza en cualquier situación»

A las 12 años ETA intentó acabar con su vida. 21 años más tarde, convertida en campeona de España de esquí adaptado, Irene Villa derrocha optimismo, espíritu de lucha y mucha serenidad.

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12
Jul
2012

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Daniela Coello

A las 12 años ETA intentó acabar con su vida. No lo consiguieron, pero perdió las piernas y tres dedos de una mano. 21 años más tarde, convertida en campeona de España de esquí adaptado, Irene Villa derrocha optimismo, espíritu de lucha y mucha serenidad. Ha perdonado a todos y sólo conoce una forma de venganza: gritar a las cuatro vientos que es posible la felicidad.

Irene, eres un ejemplo de lucha y superación. En un momento adverso como el que España atraviesa, ¿qué mensaje lanzarías?

Un mensaje de optimismo, de lucha, de perseverancia, de unidad. Es muy importante estar todos unidos, intentar aunar fuerzas en este momento tan crítico y tan difícil para todos. Porque hoy, además, las noticias no pueden ser peores, pero afortunadamente valores como el amor, la unidad, el cariño, el sacrificio o la perseverancia no estarán nunca en crisis. Al revés, yo creo que en un momento tan difícil como éste, esos valores son los que tienen que predominar y hacernos mantener la esperanza. Hay que mantener la esperanza en cualquier situación, y más ahora.

¿Cuál es tu fórmula de la felicidad?

Para ser feliz lo importante es el amor. No sólo de pareja; yo hay muchas etapas en las que no he tenido pareja y he sido igualmente feliz. El amor por tu vida, por lo que haces y por la gente, por los demás, por tu familia. El hecho de ver la vida como un regalo, en lugar de verla como una tragedia, como un castigo o una adversidad. Eso ya te hace feliz. Aunque tengas realmente que enfrentarte a una adversidad o una barrera, como ha sido mi caso. Ahora mismo, estoy casi sin poder andar, con dolores por la prótesis. Llevar prótesis es un sacrificio y una lucha diario. Cada uno lleva su lucha, unas se ven y otras no, pero lo importante es verlas como algo que te hace crecer y como algo que te impide tirar la toalla. Porque siempre hay cosas que uno piensa que son el motivo para rendirse y, sin embargo, son el trampolín por el que saltar y conseguir una vida más profunda. Todos los que hemos tenido que superar algo valoramos más la vida. Yo creo que ese es el secreto de la felicidad: valorar lo que tienes es tan sencillo como valorar tu vida, valorar lo que puedes hacer, orientarte hacia lo positivo de lo que te ocurre y dejar a un lado todas las lamentaciones y las quejas, que eso si que no ayuda en absoluto. Si quieres ser infeliz, quéjate. Y laméntate también, despotrica o critica a los demás, entonces no serás feliz. Pero si quieres ser feliz tienes que sonreír y dar gracias. La gratitud también es un valor fundamental para uno ser feliz. Dar gracias por todo, ese pensamiento tan sencillo pero que es tan vital.

¿Cómo ves la situación de ETA?

Me encantaría que se acabase el terrorismo para siempre, que nadie tenga que sufrir jamás en su vida la violencia gratuita y absurda que supone el terrorismo. El panorama actual lo veo un poco complicado por el hecho de que no han desaparecido, no han entregado las armas y tienen poder político en cierta forma. Quienes les apoyan o siguen pidiendo por sus derechos, por los derechos de los presos, están ahí, gobernando incluso en muchas partes del País Vasco. Yo no me atrevería a decir en qué situación estamos, porque francamente no lo sé. Lo importante para mí, lo vital, es que nadie más sea asesinado ni mutilado. Por otro lado están las víctimas. Yo ya no estoy en ninguna asociación, pero sé que siguen pidiendo justicia, ahora que se habla de la reinserción de los presos. Ahí está la lucha de las víctimas que no quieren que quien ha matado a su padre o a su hijo se reinserte por este nuevo «camino de paz». Pero por supuesto, yo lo que quiero es que nadie más pase por lo que hemos pasado nosotras.

¿Cómo se siente una víctima cuando ve que un partido como Amaiur llega a las instancias políticas sin condenar a los asesinos?

Realmente una siente impotencia de ver que hay personas que no condenan a los terroristas ni los atentados y tienen poder político. Pero están ahí y ya se les ha dado como una vía para que no haya más muertos. Yo de momento lo que quiero es que no haya más muertos. Pero me parece un poco injusto que quienes defienden a los que han asesinado tenga voz y voto.

Pareces eres una persona capaz de perdonar incluso a los criminales que te mutilaron cuando tenías 13 años

Si no perdonas no puedes ser feliz plenamente. Yo he tenido que perdonar, porque si no, no podría haber llevado mi vida tan plenamente y de una forma tan feliz como la he llevado. Porque si tienes odio y rencor en tu corazón es muy difícil ser feliz, tener tranquilidad o incluso que se enamoren de ti. Bastante es ya perder una parte de tu cuerpo como para también perder la ilusión por vivir. Y la ilusión por vivir te la quita muchas veces el resentimiento..Conozco mucha gente, y de hecho muchas víctimas del terrorismo, que no han perdonado, que no olvidan. Mi padre sin ir más lejos, tiene mucho rencor y mucho resentimiento; además ha prescrito nuestro caso y no hay culpables. Han pasado 20 años y los que nos pusieron la bomba, los que casi nos matan, ya pueden estar tranquilos donde estén, pueden volver a España que nadie les va a condenar por lo que han hecho. Estas son cosas que duelen, pero no puedes vivir pensando en eso porque entonces no vives.  A toda la gente que no perdona les digo siempre lo mismo: hay que perdonar por uno mismo, no por los terroristas. Mucha gente no lo comprende y me dice que no se merecen que les perdones; pero no es que sean ellos los que se lo merecen, es que la que se merece vivir en paz y tranquila soy yo. Y para vivir en paz, tengo que perdonar, a todos los niveles. En la vida siempre hay alguien que te va a hacer daño, consciente o inconscientemente, y hay que perdonar a todo el mundo.

Si supieras quién perpetró el atentado, ¿te sentarías a recibir disculpas? ¿Te sentarías a escucharles?

No tengo necesidad de eso. Yo creo que como estoy aquí y mi madre está aquí también, mutiladas pero felices, no necesitamos que nos pida perdón nadie. Yo ya sé que lo he dado, hay que perdonar por uno mismo, no por los terroristas. Según me ha contado alguna víctima, ha habido encuentros que sí les ha servido para esa reconciliación. Yo no necesito reconciliarme con mi verdugo, porque estoy bien. Lo único que quiero es que el que haya hecho algo malo pague por ello y que no vuelva a hacerlo.

Como periodista, ¿qué echas de menos en el periodismo que se hace hoy?

Me gustaría más contundencia en la defensa de las personas que sufren, sobre todo, con las víctimas de violencia. Creo que la prensa tiene que ser implacable contra el agresor, contra el terrorista. Por otro lado, me da un poco de pena que tenga que existir una línea editorial en los medios, que tiendan hacia un partido político, hacia una línea de izquierdas o derechas. Esa división de España para mí estaba olvidada, enterrada y se quedó en la Transición y para mí es muy doloroso que se haya avivado, sobre todo en la anterior legislatura. Creo que no beneficia a nadie y que lo único que hace es otra vez reabrir heridas y enfrentarnos a los españoles. Esto me produce una profunda tristeza. Cuando parecía que éramos un país europeo, todos a una, ni izquierdas ni derechas; un país unido y cada vez más potente, resulta que se abre el enfrentamiento y, además, se suma la crisis económica y la de valores. Me preocupa la situación de mi país.

¿Te tienta la política? Supongo que te habrán llovido muchas ofertas.

La política no me tienta a mí pero yo sí que creo que he tentado a la política. Varios partidos políticos han querido que vaya a alguna lista pero nunca he querido. La política hace un trabajo que a mí no me gustaría hacer. Primero, porque no comulgo con ninguna línea partidista y, segundo, porque lo que yo opino o por lo que yo lucho tiene que estar en todos los partidos por igual y si formo parte de un partido muchos ya no escucharían un mensaje que es universal. El mensaje que yo siempre doy, ya sea hablando de víctimas, de personas con discapacidad, de accesibilidad, de deporte adaptado o la integración, carecería de sentido. Mucha gente no te escucha igual cuando  formas parte de un partido político. Jamás me meteré en política por eso, porque lo que yo quiero transmitir a la sociedad española es universal. Y tengo la suerte de poder hacerlo en un periódico, en un programa de radio, en una entrevista como ésta o donde tenga un altavoz para poder comunicar todo esto.

¿Cuáles son los retos para la integración social de personas discapacitadas en España?

La clave es la accesibilidad, conseguir que todos podamos ir a una charla, un congreso, a un seminario, que podamos aprender y que además podamos trabajar. Que en el trabajo una discapacidad no suponga que no puedas trabajar, que tengas oportunidades. Una discapacidad no puede limitarte tanto ni en tu vida personal ni en tu vida profesional, valemos lo mismo, ni más ni menos que el resto; entonces que nos dejen demostrarlo. Ya que saltamos las barreras personales, la barrera de la autoestima, por ejemplo, del miedo, de las preocupaciones, de la marginación que a veces uno se crea, que luego cuando lleguemos al ámbito laboral no nos pongan más barreras.

¿Qué tal va tu escuela de esquí adaptado?

Tenemos un equipo que surgió en el año 2007 con la Fundación También y cada año va mejor. Yo en concreto he tenido bastante evolución; al principio me caía siempre…

¿Te costó dar el paso?

Me ha costado muchísimo. Yo empecé a hacer deporte para que otras personas con discapacidad supieran que se podía hacer deporte, pero realmente me costó también lo mío, sobre todo al principio. En el esquí, con la experiencia y con los años, vas cogiendo agilidad y destreza. En el 2011 gané la Copa de España. Ha sido una evolución costosa y con mucho entrenamiento, con mucha disciplina y con mi equipo entrenando en Sierra Nevada, en el Centro de Alto Rendimiento… Pasando además momentos inolvidables. Este año me he perdido la temporada de nieve, pero bueno, por el embarazo, que es una razón de fuerza mayor.

Por una buena causa… [aunque acaba de dar a luz, cuando se celebra esta entrevista quedan unas semanas para que Irene de a luz]

¡Desde luego! Pero en cuanto pueda y me lo permita mi estado de salud y volveré al entrenamiento, porque además yo creo que para una persona con discapacidad el deporte es clave para sentirse ágil, para moverse con más facilidad y para tener más calidad de vida.

¿Cómo influye el deporte en la superación de una discapacidad?

El deporte influye muchísimo. Es muy positivo a nivel mental y para la autoestima. Una vez que has superado esas barreras internas, uno tiene que buscarse una motivación. Una motivación es el trabajo, como hablábamos antes, la integración en el mundo laboral. Pero otra motivación importantísima es el deporte; que te ayuda a estar sano mental y emocionalmente. Es importantísimo, las endorfinas de las que tanto se hablan, son clave para uno sentirse feliz y a gusto consigo mismo. Por otro lado, tu vida diaria cambia muchísimo, en mi caso fue clave. De ir con un bastón a de pronto sentirme súper ágil, sin bastón y sin nada.

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