Medio Ambiente

«La mortalidad forestal es una señal de alarma del estrés que sufren los bosques»

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28
Jul
2022
bosques

Desde hace años tienen lugar episodios de muerte súbita y generalizada de árboles en bosques de todo el mundo. En muchos casos, el cambio climático y las sequías desempeñan un papel importante, pero no son la única causa: estas muertes se combinan con la larga historia de explotación humana y con la proliferación de plagas y de incendios cada vez más virulentos. El catedrático de Ecología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) e investigador del CREAF, Francisco Lloret, recorre en su nuevo libro, ‘La muerte de los bosques’ (Arpa), algunas de las masas forestales más importantes de Norteamérica, Patagonia, Europa y África para mostrarnos, de forma rigurosa, los procesos que están provocando su colapso. Al fin y al cabo, ¿podemos vivir sin bosques?


La muerte de los bosques explica que «el decaimiento forestal se extiende por el mundo». ¿Por qué y desde cuándo colapsan los bosques alrededor del planeta? 

El fenómeno se empezó a detectar a finales del siglo pasado. En 2010 se publicó un artículo que recogía casos recientes de bosques de todo el mundo, ya fueran boreales, templados, mediterráneos o tropicales. En ellos hay un nexo común: la existencia de periodos intensos de sequía acompañados por altas temperaturas. No obstante, suele haber otros factores que contribuyen a esta clase de mortalidad, como los suelos –por ejemplo, los especialmente rocosos– con poca capacidad de almacenar agua, las plagas o la alta densidad de árboles, que a menudo aparecen en bosques que, por ejemplo, colonizan terrenos que antes eran utilizados para pastos o cultivos. 

En el libro cuenta que la pérdida de un bosque a causa de un incendio forestal enseguida despierta nuestras emociones. En la misma línea sostiene que muchos están desapareciendo poco a poco, sin que nos enteremos. ¿Debemos atender especialmente a esta desaparición silenciosa? Y de hecho, ¿debemos visibilizar este problema apelando a las emociones?

Los episodios de mortalidad detectados son una señal de alarma del estrés que el cambio climático está causando en los bosques, algo que aumentará en el futuro, ya que el cambio climático comporta un aumento de las temperaturas. Además, el cambio climático está aumentando la intensidad y la frecuencia de episodios extremos como las sequías. El conocimiento científico del funcionamiento de los bosques y de las causas de esta mortalidad nos ayuda reforzar estas emociones que sentimos hacia los bosques.

«El conocimiento científico de los bosques y su mortalidad nos ayuda reforzar las emociones que sentimos hacia ellos»

¿Qué consecuencias tiene la muerte de un bosque? No me refiero solo a las medioambientales, sino también a aquellas de carácter social y económico.

Después de uno de estos episodios el bosque puede recuperarse, aunque a menudo se producen cambios en las especies que lo forman o en el tamaño y densidad de los árboles con el objeto de hacerse más adecuados a las situaciones de sequía. En un número relativamente bajo de casos observamos que los bosques dan paso a matorrales o a pastos. El peor escenario, sin embargo, es que antes de que la cubierta vegetal se recupere haya lluvias torrenciales que causen la pérdida de los suelos. En esos casos será mucho más difícil que los bosques se recuperen: estos proporcionan toda una serie de servicios a la sociedad humana, ya que proveen de madera y leña, frutos y hongos comestibles, protegen los suelos y regulan los cursos de agua y, por supuesto, regulan el clima al captar el CO2 de la atmósfera que contribuye al cambio climático. También albergan biodiversidad y proporcionan valores culturales, emocionales y estéticos a los humanos, servicios que evidentemente se ven alterados por su pérdida.

¿Cree que la sociedad es realmente consciente de la muerte de los bosques y el significado que eso tiene para la vida humana o cree que más bien seguimos pensando que los recursos son ilimitados?

No, la sociedad no es consciente todavía del fenómeno, fundamentalmente porque hace poco tiempo que los científicos lo conocen y han dado la alarma. Y estos episodios son como una ventana que se abre al futuro bajo la situación de cambio climático en la que ya estamos inmersos. 

En el libro explica cómo las temperaturas extremas afectan al desarrollo del árbol. En pocas palabras: si hace mucho calor no van a crecer. Sabiendo que cada vez aumentan más las temperaturas, ¿tiene sentido invertir tantos esfuerzos en la reforestación en cuanto sumideros de carbono?

Los bosques juegan un importante papel al captar el CO2 de la atmósfera, ya que contrarrestan el efecto invernadero. La lucha contra el cambio climático implica toda una diversidad de actuaciones, y una de ellas es favorecer la superficie forestal. Los bosques no desaparecerán del planeta: hay regiones, como las boreales, que experimentarán un clima más propicio para su crecimiento; en otras, sin embargo, tendrán más problemas, ya que las condiciones serán más áridas. Los planes de reforestación deben tener en cuenta estos condicionantes, seleccionando las especies más adecuadas a las condiciones futuras de cada sitio y minimizando otros impactos ambientales, como la remoción del suelo o una excesiva simplificación de la biodiversidad.

«Los bosques juegan un importante papel al captar el CO2 de la atmósfera, ya que contrarrestan el efecto invernadero»

¿Hay investigaciones que nos digan cómo van a ser los bosques de la Península Ibérica después de estos fenómenos extremos que están viviendo?

A medio plazo, el conocimiento científico nos dice que los bosques del futuro no serán iguales que los del presente. Abundarán más las especies mejor adaptadas a condiciones más áridas y seguramente serán menos densos. También es muy probable que ganen peso los matorrales, a los que tendremos que aprender a valorar más, ya que también prestan servicios, como la protección de los suelos o la conservación de la biodiversidad.

¿Qué desventajas tiene la reforestación masiva?

Aunque el incremento de la superficie forestal puede tener ventajas al aumentar los servicios que prestan esos ecosistemas, como todas las intervenciones masivas en el medio natural, pueden presentar problemas si no se ajustan a las condiciones específicas de cada sitio y sustituyen ecosistemas que prestan otros servicios. Por ejemplo, los espacios abiertos también albergan una importante biodiversidad. Los bosques son ecosistemas muy complejos que necesitan décadas para constituirse: no sabemos construir esos ecosistemas tan complejos. En la gestión del medio es preferible aplicar prácticas que se asemejen al propio funcionamiento de los sistemas naturales. Las reforestaciones deben tener en cuenta estos principios y distribuirse en el territorio con las especies adecuadas, permitiendo su coexistencia con otros ecosistemas.

Nos encantan los árboles hasta que se interponen en nuestro camino, como ocurre cuando queremos construir una casa en determinado lugar. ¿Tenemos una relación de amor-odio con los bosques?

Efectivamente, como con tantas otras contradicciones de nuestra sociedad. Además, la multiplicidad de servicios que proporcionan los bosques hace que las percepciones e intereses de distintos sectores de la sociedad difiera. Por ejemplo, los habitantes de las urbes suelen dar más valor a los servicios culturales, estéticos y emocionales, mientras que los habitantes del medio rural suelen valorar más los beneficios económico directos. Todos ellos, sin embargo, comparten unos beneficios: los de la regulación del clima y el ciclo del agua.

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