Medio Ambiente

La tierra será inhabitable en 2050 (si no caen las emisiones)

La tercera parte del sexto informe del IPCC que aporta las soluciones para afrontar la crisis climática ha sido el que más tiempo ha tardado en aprobarse en las tres décadas de historia de la institución, una evidencia de las altas dificultades que plantea un problema tan complejo como la crisis ambiental. No obstante, todos los expertos coinciden en que nos encontramos en un momento crítico: las emisiones de gases de efecto invernadero deben llegar a su pico antes de 2025 si queremos evitar el colapso.

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05
Abr
2022
IPCC

Ha costado, pero la tercera parte del sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que pone sobre la mesa las soluciones para afrontar la crisis climática ya es público. En un primer momento, se esperaba que los científicos y relatores alcanzasen un acuerdo el pasado viernes para poder presentar al mundo las conclusiones en la mañana del lunes. Sin embargo, las discusiones se han alargado todo el fin de semana y no se ha llegado a consenso hasta el domingo a última hora. Una anécdota que refleja las dificultades y contradicciones a la hora de responder a una crisis tan compleja como la del clima.

De hecho, las razones del retraso a la hora de alcanzar el consenso han estado, según ha podido saber la BBC, en las palabras empleadas en la redacción final. «Este ha sido el plenario más largo de aprobación en los 34 años de historia de la IPCC», admitía en la noche del domingo Jean-Pascal van Ypersele, vicepresidente del IPCC. En total, más de 150 horas de encuentros virtuales. Las filtraciones a The Guardian apuntan que la situación era más compleja y que el retraso se debió a tiras y aflojas entre científicos y Gobiernos por varias cuestiones.

Pero ¿cuál ha sido el resultado final? La segunda parte –presentada hace ahora un mes– advertía que el planeta ya no iba a ser el mismo y que algunos cambios eran ya inevitables. También señalaba que si no se moderan las cosas las consecuencias serán trágicas. Ahora, estas nuevas páginas insisten en que este es el momento de actuar. Todavía se pueden cambiar las cosas y asegurar al planeta –y a quienes en él viven– un futuro; eso, silo hacemos ya. «Estamos en un cruce de caminos», explica el presidente de la IPCC, Hoesung Lee, al hilo de las conclusiones. «Las decisiones que tomemos ahora pueden asegurar un futuro vivible». E insiste: «Tenemos las herramientas y el conocimiento requeridos para limitar el calentamiento». 

Inger Andersen, directora ejecutiva del programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, también señala que las cosas no pueden quedar para el año que viene, ni para el mes próximo, ni siquiera para mañana. El día para actuar es hoy mismo. No hacerlo llevará a la catástrofe climática. «Estamos en el camino rápido hacia el desastre climático», ha aseverado el secretario general de la ONU, António Guterres, insistiendo en que las diferentes entregas de los informes son un catálogo de promesas incumplidas.

Las conclusiones del informe

Volviendo a esta tercera entrega del Sexto Informe de Evaluación del IPCC, el informe señala que el crecimiento de las emisiones de efecto invernadero se ha ralentizado. Pero eso no quiere decir que se haya pausado: simplemente, ahora está creciendo a un ritmo más lento que en la década anterior. Que sean buenas noticias es algo matizable, porque el propio informe recuerda que la década que entre el 2010 y el 2019 fue el período histórico absoluto en el que mayores fueron las emisiones.

Por eso, tal y como están las cosas, alcanzar el límite de 1,5 grados de calentamiento global no tiene cabida. Es necesario reducir las emisiones en todos los sectores y de forma profunda. «La próxima década no puede seguir estos patrones», ha advertido Inger Andersen. Cambiar las cosas es factible y el propio informe da claves de cómo hacerlo. Hay que actuar y tomar medidas, porque los datos indican que lo que se ha hecho hasta ahora no es suficiente. 

El crecimiento de las emisiones se ha ralentizado, pero eso no quiere decir que se haya pausado: ahora, simplemente, crece a un ritmo más lento

Se necesita reducir el uso de combustibles fósiles y potenciar alternativas, como aumentar la electrificación, mejorar la eficiencia energética e impulsar los combustibles alternativos. Que las energías limpias sean cada vez más baratas ha ayudado, así como el hecho de que se hayan desarrollado más rápido de lo previsto, pero el trabajo en este cambio de paradigma debe ir más lejos de lo logrado.

En este sentido, las ciudades y las áreas urbanas deben (y pueden) reducir las emisiones, ya sea cambiando sus fuentes de energía o modificando la estructura urbana con entornos más caminables. Fuera de las ciudades también se necesitan modificaciones, como por ejemplo pasar de la deforestación a la regeneración de los bosques. Y, por supuesto, todos los sectores deben estar implicados en la transformación.

Aplicar las políticas adecuadas, en resumen, y cambiar la infraestructura e implementar la tecnología permitiría modificar nuestra realidad climática lo suficiente como para que se produzca de aquí a 2050 una reducción de entre el 40 y el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Se le daría así al planeta un respiro, y también a los seres humanos. «La evidencia también demuestra que estos cambios de estilos de vida pueden mejorar nuestra salud y nuestro bienestar», asegura Priyadarshi Shukla, co-presidente del grupo de trabajo encargado del informe.

La cuenta atrás es clara

Cambiar de rumbo es necesario. «No hacerlo supondrá caminar como sonámbulos hacia una catástrofe climática», insiste Inger Andersen. Los próximos años serán críticos. Según las conclusiones de la IPCC, las emisiones de gases de efecto invernadero deben llegar a su momento pico antes de 2025, con ese año como punto de límite. A partir de ahí deben caer, necesitando que se reduzcan en un 43% para 2030, un objetivo ambicioso. «Es ahora o nunca», insiste Jim Skea, otro de los copresidentes del grupo de trabajo, en la que es, sin duda, el tipo de alerta que más se ha escuchado en la presentación de resultados.

Si queremos estabilizar la temperatura global, debemos alcanzar un nivel de cero neto en las emisiones. Para quedarse en solo un calentamiento de 1,5 grados, deberá llegar esa realidad a principios de la década de los 50. Llevarlo a los 70 hará que se estabilice en 2 grados. Estas dos fechas serían siempre y cuando se cumpla con el compromiso de llegar al pico de emisiones antes de 2025.

Como ya se ha encargado de recordar el IPCC en ocasiones interiores, lograrlo implicará un trabajo en equipo, con ciudadanía, Gobiernos y empresas asumiendo que esto es importante y que hay que actuar ya. «Los líderes deben liderar, pero todos debemos poner nuestra parte», ha insistido António Guterres, que también ha dejado claro que el informe «no es ficción, no es exageración» sino algo «real» que deja claro lo que se le viene encima al planeta. 

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