Opinión

Will Smith y la supervivencia (brutal) de la humanidad

Tras golpear al cómico, el actor se giró ante su supuesto agresor verbal consciente de que podía recibir una respuesta física, mostrando abiertamente cómo nuestra naturaleza nos obliga a velar por nuestras espaldas: un gesto tan humano como contrario a la actual virilidad.

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30
Mar
2022
will smith
El momento posterior a la agresión.

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Durante los últimos dos días ha sido especialmente difícil extraerse de las opiniones sobre la violencia con la que Will Smith golpeó a Chris Rock durante la gala de los Oscar. Me observo ante lo inaudito del hecho en sí y necesito reflexionar en busca de un prisma que me permita a mí misma alejarme de un posicionamiento social que apuntale el tópico que de por sí trae consigo la bofetada; no se trata de tolerar o no tolerar, sino de comprender y analizar qué condujo al intérprete a agredir al cómico, cosa que sin duda todos –de ahí la elocuencia de la opinión pública– sabemos y conocemos.

La vida es tiempo, pero a veces este también exige instalarse en la vida: cuando no le concedemos este espacio, nuestras reacciones pueden ser tan insuficientes como la falta de respuesta inmediata por parte de la dirección de la gala, el silencio de los allí presentes o la simple incredulidad ante una escena insólita. Quisiera, sin embargo, brindar a un pequeño detalle de la reacción de Smith la materia antropológica que merece. Con esto me refiero al momento en el que habiendo abofeteado al presentador, el actor giraba el cuerpo y emprendía el camino de regreso hacia su mujer, no sin cerciorarse antes con mirada amenazadora y de reojo de que la probabilidad de recibir un golpe como respuesta no se hacía realidad. Este gesto tan natural es, a su vez, tremendamente revelador; a mi juicio, es el que explica con mayor precisión el tipo de seres sociales que somos, siempre alerta ante el peligro que acecha a nuestra supervivencia.

«Su mirada explica el tipo de seres sociales que somos, siempre alerta ante el peligro que acecha a nuestra supervivencia»

Se trata de un gesto tan humano y tan masculino como contrario actualmente a la virilidad. Nuestra socialización ha consistido durante siglos en debilitar los cauces viriles de la virulencia física, enriqueciendo por contra la intelectualidad. Will Smith se giraba ante su supuesto agresor verbal consciente de que podía recibir una respuesta física, mostrando abiertamente cómo nuestra naturaleza humana nos obliga a velar por nuestras espaldas. Si hay una materia intelectual española que se haya volcado en esta circunstancia antropológica, esta es la tauromaquia, donde el matador evidencia el giro ante los cuernos del toro, alejando de sí la mediocre mirada de reojo que ningún torero de calidad se permitiría en el ruedo. La virilidad transformada, la masculinidad sofisticada, el enfrentamiento convertido en el dominio intelectual ya no entre hombres, sino entre varones, mujeres y animal; y ello con su natural y aplaudida brutalidad.

Una dialéctica con la que alcanzamos un compromiso al entender que hasta el más salvaje enfrentamiento debe hallar en nuestras sociedades las fórmulas de protocolo que garanticen las cotas de supervivencia a través de la intelectualidad. Hombre frente a animal, esta es la dialéctica; nunca animal frente a animal. Al enfrentarnos, los seres humanos agredimos y pegamos, pero conocemos qué factores y bajo qué criterios llegamos a hacerlo. Dirimimos en nuestra vida cotidiana los estados de ánimo y las circunstancias que nos acercan peligrosamente a esta tesitura, y con constancia y rigor nos empleamos en el intercambio intelectual, evitando dar rienda suelta a la transgresión de nuestro más sofisticado fundamento de supervivencia: la palabra. Incluso el más cobarde de los oradores puede girarse y desoír al contrincante, e incluso hacerlo con elegancia y sin mirar de reojo, liberando hasta el más mínimo atisbo animal de toda nuestra expresión. Esto es la libertad de expresión, girarme después de escribir un artículo y sentir cubiertas las espaldas; la libertad que asegura el decurso de la humanidad.

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