Siglo XXI

«Si trabajamos como robots tendremos los días contados»

La escritora, divulgadora científica y experta en tecnología, Silvia Leal, desgrana cómo la transformación digital y la Cuarta Revolución Industrial pueden ayudarnos a construir un futuro en el que, si bien tendremos que hacer frente retos inexplorados, también abrirá una nueva era de oportunidades.

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11
May
2021
futuro

‘Hackeos’ masivos que tambalean el sistema económico de un país entero, pequeños comercios que cierran por no poder competir contra el mercado online, millones de trabajadores sustituidos por máquinas en todo el mundo… Con este escenario –al que, además, hay que sumar la pandemia mundial– puede parecer comprensible el rechazo al futuro, a la tecnología y a la transformación digital en la que ya estamos inmersos. Sin embargo, tras esta deformada sombra podría esconderse un mundo más sano, seguro y sostenible (en el sentido más amplio de la palabra). Silvia Leal, divulgadora científica, comunicadora y experta en tecnología, ilumina con un haz de optimismo un futuro en el que las oportunidades son, todavía, infinitas.


En el podcast Tendencias con Silvia Leal explicas los retos del mundo pospandemia en clave de entretenimiento y desde el optimismo. ¿Falta una actitud positiva en la divulgación científica? ¿crees que estamos en un momento en el que la opinión pública siente rechazo hacia el futuro o hacia la tecnología?

Dicen que las crisis aumentan el interés por la ciencia y creo que, en estos momentos tan complicados, ya lo estamos notando. El problema es que al hablar del binomio ciencia y tecnología, a menudo surgen los prejuicios que demonizan la tecnología y la posicionan en manos de techies. Por eso he optado por el optimismo, porque es lo que nos sacará adelante, y por el entretenimiento, para generar un interés que se mantenga el tiempo por temas así. Porque, hay que ser realistas, la ciencia y la tecnología pueden ser muy, pero que muy divertidas.

¿Cómo ha afectado la llegada de la covid-19 a las tendencias tecnológicas que guiaban al mundo?

Todos sabemos que con el coronavirus ha llegado la aceleración de la digitalización. Pero no es nada nuevo, sino un proceso que ya estaba ahí, a otra velocidad, y que ahora va a un ritmo que da vértigo. Hace unos días Amazon anunció que va a abrir una peluquería en Londres con realidad aumentada. ¿Quién se lo iba a imaginar? Con esto, no creo que hayan cambiado las tendencias, sino el ritmo, y ha llegado el momento de correr, porque si no lo hacemos nosotros, otros lo harán, y no podemos esperar ni un solo día más.

«No creo que hayan cambiado las tendencias, ha cambiado el ritmo y ha llegado el momento de ‘correr’»

En varias ocasiones has denunciado la falta de confianza de los españoles en su propia capacidad transformadora. ¿Cuál es el verdadero potencial del país?

Se juega mucho con ello. Somos un país muy apasionado, ¡lo vemos hasta en el rojo de la bandera! Y, por ello, somos muy de «todo o nada». Eso nos ha llevado a ir lentos en la digitalización: hasta la llegada del coronavirus, el 86% de las empresas ni habían empezado a adentrarse en este mundo. Muchos porque no se lo creían, otros porque no tenían interés… y también había quienes sentían que no sabrían ni cómo hacerlo. La buena noticia es que no nos queda otra, y ahí estamos, ganando mucha velocidad. Pero no es algo que tenga que hacer la gran mayoría, es algo que tenemos que hacer todos. Tenemos que hacerlo porque, si queremos, podemos destacar en todos los sectores en los que ya somos líderes, pero también en los que no, porque el español es así y, esta vez, puede jugar a nuestro favor.

Gran parte de tu trabajo se centra en las nuevas potencialidades laborales de la economía digital. La transición tecnológica será fuente de nuevos empleos, pero algunas tendencias actuales apuntan a un mercado laboral más líquido, o difuminado. ¿Será esta tendencia el empleo del futuro? ¿Desdibujará los límites entre trabajo y vida personal?      

Al hablar de los límites entre el trabajo y la vida personal hay que tener mucho cuidado porque, cuando esto se te va de las manos, puedes olvidarte de tu vida personal, y a la larga eso no puede salir bien. Efectivamente, los límites de toda la vida se van diluyendo pero, precisamente por eso, es el momento de ir levantando otros nuevos. Confieso que a mí me encanta mi trabajo, pero no es justificación suficiente para dejar a los amigos o la familia de lado, y la tentación está ahí…

«Los límites de toda la vida se van diluyendo pero, precisamente por eso, es el momento de ir levantando otros nuevos»

En un debate reciente en Ethic afirmabas: «Vamos a una sociedad más humana gracias a la tecnología». ¿Qué papel juegan las humanidades y la ética en el tecnomundo del futuro?

Fíjate si son importantes las humanidades que yo decidí hacer mi propia tesis doctoral en sociología. Una de las cosas que he aprendido es que, si trabajamos como robots, tendremos los días contados. Ellos no se cansan, no se equivocan y no necesitan vacaciones. Sin embargo, hay muchas cosas que nosotros hacemos genial y que los robots no son ni serán capaces de hacer. Tenemos que entender cuáles son y apostar por centrarnos en ellas.

Una de las líneas rectoras de la Cuarta Revolución Industrial es la automatización de procesos a través de la interconexión centrada más en los objetos que en las personas (Internet of Things). ¿Hará esto a las sociedades del futuro más vulnerables frente a posibles fallos técnicos o ciberataques externos?

Ya lo dice la teoría: «Todo objeto conectado a internet corre el riesgo de ser hackeado». Es inevitable, al menos por ahora: tenemos más conexiones y eso te abre más puertas. Sin embargo, las conexiones son por y para algo. Si las tengo ahí es porque me permiten hacer cosas maravillosas como la conducción autónoma, reducir la contaminación o aumentar –hasta límites insospechados– la calidad de vida de los enfermos crónicos. Y en la balanza riesgo-beneficio, las conexiones terminan compensando. La cuestión es que tenemos que poner en marcha los mecanismos necesarios para minimizar los riesgos.

En tus conferencias sueles hacer alusión al miedo como un elemento natural –e incluso necesario para escapar de la temeridad– que, sin embargo, no debe frenarnos. Ante un mundo todavía por definir, ¿a qué deberíamos tener miedo?

En un mundo por definir, tengo miedo a que perdamos los valores, a que se nos olvide la importancia del respeto, del estudio, del esfuerzo… porque entonces iremos para atrás como los cangrejos. A estas alturas de la película no puede ser, y por eso es tan importante la labor de medios como Ethic, para formar y dar conciencia.

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