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El reciclaje de envases de vidrio, uno de los casos más puros de la economía circular

Un material noble, reutilizable, fácilmente tratable y reciclable hasta el infinito. El reciclaje de envases de vidrio es una vía ineludible para cerrar el círculo, y combatir el cambio climático.

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Un gesto tan pequeño como arrojar un envase de vidrio por el orificio del contenedor verde puede tener consecuencias enormes para el planeta. Supone que nuestro entorno no tendrá que digerirlo, porque se podrá reciclar una y otra vez. Al mismo tiempo, nos reconcilia con el medio ambiente, porque recreamos con exactitud el ciclo natural de los ecosistemas: un ciclo que tiene forma de círculo. O como muchos economistas y científicos, como Antonio María Turiel, titular del CSIC, explican «más que de círculo cerrado, tiene forma de espiral».

El vidrio se puede fundir y convertir de formas diferentes, desde objetos como vasos o botellas, hasta fibra de vidrio. Sin embargo, el vidrio que se deposita en los contenedores verdes de nuestro país se utiliza exclusivamente para fabricar envases. De botella a botella, dada la alta calidad del proceso y del residuo que se encuentra en un contenedor monomaterial. Literalmente, un proceso que da nuevas vidas.

Desde la ONG medioambiental WWF explican: «Cuando el material se lleva a una planta de fabricación o reciclaje, se rompe en pedazos más pequeños que se trituran, clasifican, limpian y preparan para, en el posterior proceso de fabricación, darle forma para hacer nuevas botellas u otros recipientes de diferentes colores y tamaños». Este proceso de reciclado no requiere agua ni elementos químicos y, una vez el material llega a la vidriera, no haría ni falta ni siquiera mezclarlo con otros componentes: el calcín, que proviene del propio vidrio, ya es en sí una materia prima secundaria.

Un proceso que puede repetirse una y otra vez, sin dejarse ningún compuesto valioso por el camino. Por eso el reciclaje de envases de vidrio es lo más parecido al significado puro de economía circular. Si nos referimos al ahorro de recursos que supone esto para el planeta, sería un error ceñirse exclusivamente al material. «También se descarga en el uso de energía», apuntan en WWF, «en comparación con la fabricación de vidrio a partir de materias primas por primera vez, el ya existente se derrite a una temperatura más baja». Y esto tiene consecuencias medibles en cifras, como constata Ecovidrio, la entidad española sin ánimo de lucro que administra un sistema integrado de gestión de este material: el uso del calcín ahorra un 53% las emisiones de CO₂ equivalente frente al uso de materias primas. Además, se evitan emisiones asociadas a la extracción y el transporte, y se reduce en un 38% la energía usada en todo el proceso.

Datos de reciclado al alza y perspectivas de futuro

En términos de reciclado, nuestro país saca un notable. Un dato que cobra más valor si se tiene en cuenta que comenzamos a reciclar más tarde que la media del resto de países de nuestro continente, y que el aumento ha sido espectacular: de poco más del 30% en el 2000, a un 72,2% en 2017 (último dato oficial disponible del Ministerio para la Transición Ecológica).

La entidad sin ánimo de lucro, Ecovidrio, ha sido la gran impulsora del reciclaje de este material en España, desde que comenzara su andadura en 1997. El año pasado, en 2019, batió récord de recogida selectiva de envases de vidrio a través del contenedor verde: 896.664 toneladas, un 6,7% más que el año anterior. Si echamos la vista atrás, esta cifra supone un crecimiento del 30% en cinco años.

En 2019, el reciclaje de vidrio evitó la emisión de más de medio millón de toneladas de CO₂ a la atmósfera

Estos resultados son fruto de muchos pequeños gestos y de un modelo eficaz y eficiente que lo hace posible. En un día como hoy, más de 200 camiones recorren los pueblos y ciudades de nuestro país y vacían una media de 4.500 contenedores verdes. Botella a botella, cada día se recogen más de ocho millones de envases de vidrio.

Con todo, el futuro próximo, pasa por la transposición de las directivas de residuos de envases, el cumplimiento de la agenda de los ODS y la lucha urgente contra el cambio climático, lo cual implica seguir evolucionando y mejorar aún más esas cifras. «Los retos que tenemos por delante nos exigen ser ambiciosos y redoblar esfuerzos e inversiones, a la vez que tenemos más presente que nunca la máxima eficiencia», reconoce José Manuel Núñez-Lagos, director general de Ecovidrio.

En esta línea, desde Ecovidrio lideran un Plan Estratégico (PEREVE 2025), donde todos los agentes de la cadena de reciclado de envases participan activamente, que se ha presentado a Teresa Ribera, Vicepresidenta Cuarta y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y Hugo Morán, Secretario de Estado de Medio Ambiente. «Es un plan que incluye compromisos para alcanzar más de un 80% de tasa de reciclado de envases de vidrio en 2025 (de acuerdo con un nuevo método de cálculo) y un 90% de recogida selectiva de residuos de envases de vidrio. Es un objetivo ambicioso, vamos más a allá de las exigencias europeas», explica Núñez-Lagos.

Para llevarlo a cabo, contemplan inversiones de casi 500 millones de euros destinados al despliegue de operaciones intensivas, como el refuerzo estratégico de la contenerización, acciones de movilización, así como la dotación de medios y el apoyo que merece el sector de la hostelería. El PEREVE 2025 supondrá el salto definitivo en innovación, a través de un plan de Bussiness Intelligence que optimice la trazabilidad y transparencia de la gestión, así como la implantación de la recogida del futuro que incorporará flotas más sostenibles y transformará el análisis de datos a tiempo real, entre otras iniciativas.

«Es una estrategia que compartimos con todas las compañías y organizaciones que hacen posible la cadena de reciclado», explica el director general de la entidad, y añade: «En resumen, tenemos un material 100% reciclable y estamos 100% preparados para el futuro».

El reciclaje de envases de vidrio en medio de una crisis sanitaria

Metas ambiciosas que no contaban con una pandemia global y la paralización consiguiente del funcionamiento normal de la sociedad. Con todo, el reciclaje de envases de vidrio ha logrado mantener su curso, lo que es una buena noticia para el medio ambiente. Desde Ecovidrio apuntan que la tasa de reciclado de envases de vidrio volverá a crecer este año, ya que el consumo de envases de este material en el hogar ha aumentado en lo que va de 2020 y los ciudadanos han estado a la altura de las circunstancias, incluso en momentos de gran incertidumbre. «Nuestros estudios demuestran que más personas han bajado a depositar sus envases de vidrio en el contenedor de las que lo hacían antes, por lo que la tasa de reciclado aumentará», anuncia Núñez-Lagos, y lo detalla: «aproximadamente el 75% de la población ha seguido bajando al contenedor al menos una vez por semana. Los meses de confinamiento y el cambiante marco de la nueva normalidad demuestran que el hábito de reciclar está consolidado».

Núñez-Lagos: «Los meses de confinamiento y el cambiante marco de la nueva normalidad demuestran que el hábito de reciclar está consolidado»

Los actores que participan en la cadena de reciclado han seguido realizando su trabajo incluso en los meses más duros. Es el caso de Camacho Recyling, una de las compañías más veteranas del país: precisamente, este año cumplen 60 años dedicados a la recogida y tratamiento de envases de vidrio. «Pero fue en el año 1997, con la llegada de la ley de envases, cuando el reciclaje da un salto en nuestro país y se creó el sistema actual», apunta su director gerente, Fernando Gómez Esteban. «Fue un gran avance que recogedores, plantas de tratamiento y vidrieras, junto a Ecovidrio, formásemos una red de colaboración para hacer del reciclaje de envases de vidrio un verdadero ejemplo de economía circular».

Un proceso sencillo, y extremadamente preciso

Una de las ventajas del vidrio es que proviene de un contenedor monomaterial. Con un nivel muy bajo de impropios (elementos que no son vidrio), su reciclado no reviste excesiva complejidad, aunque requiere de la última tecnología y una especialización muy elevada para lograr su reciclaje al 100%. «Cada día recibimos aproximadamente 400 toneladas de envases que llegan directamente de los contenedores verdes y, en cuestión de horas, se convierte en calcín, una materia prima con la que ya se pueden fabricar nuevos envases de vidrio. El proceso es sencillo, automático y sostenible», explica Gómez Esteban.

Después de retirar algunos elementos como plásticos, tapones, etcétera, se tritura el vidrio para que tenga un tamaño homogéneo y apto para poder continuar por el resto del proceso. «Aunque se trata de una pequeña cantidad, lo más importante es eliminar las pequeñas impurezas que llegan como cerámica, porcelana, piedras, metales y otros restos», apunta Gómez Esteban. «Al final del proceso, gracias a unos lectores ópticos, podemos conseguir una excelente calidad y separar el calcín por colores: verde, topacio, transparente…. Esto le simplifica la tarea al ciudadano, que no tiene que hacerlo en casa».

Un camino irrenunciable para detener el cambio climático

Los beneficios de la gestión y reciclado de envases de vidrio para nuestro entorno se pueden medir en cifras: en 2019, se evitó la emisión de más de medio millón de toneladas de CO₂ a la atmósfera, lo que equivale a 141 vueltas al mundo en avión. También se evitó la extracción de más de un millón de toneladas de materias primas, y se ahorró la electricidad equivalente a abastecer a todos los hospitales de España durante dos meses.

Todo esto descarga a nuestro entorno del estrés contaminante al que le sometemos con nuestra manera de consumir y de producir. Pero aún hay margen de mejora: cumplir con la Agenda 2030 que se materializa en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En Ecovidrio se comprometen con la ruta marcada ya que el reciclaje de envases de vidrio impacta en 6 de los 17 ODS. Se refieren al Trabajo Decente y Crecimiento Económico, a lograr Ciudades y Comunidades Sostenibles, a la Producción y Consumo Responsables, a la Acción por el Clima, a la Protección de los Ecosistemas Terrestres y a la consecución de Alianzas para lograr los objetivos.

Además de todas las medidas que han puesto en marcha, desde Ecovidrio hacen hincapié en la educación, pilar fundamental de la conciencia con el entorno. Y zanjan: «Hay de avanzar hacia la transición a un modelo aun más próspero y sostenible. Y el momento es ahora».

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