Medio Ambiente

Trump anuncia que permitirá la búsqueda de petróleo en las reservas de Alaska

El presidente estadounidense y su equipo abren la puerta a la subasta de nuevos contratos energéticos en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, zona históricamente protegida por su riqueza medioambiental.

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18
Ago
2020
Ártico Trump Alaska

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En un año en el que las temperaturas en el Ártico han roto todos los termómetros –a finales del mes de junio se alcanzaron los 38ºC en la ciudad siberiana de Verkhoyansk, las máximas desde que existen registros–, las buenas noticias siguen sin llegar desde el Polo Norte. El equipo de gobierno norteamericano, en boca de su secretario de Interior, David Bernhardt, ha anunciado su intención de subastar nuevos contratos para la extracción de petróleo y gas en Alaska, concretamente en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, una zona blindada desde hace medio siglo por su riqueza medioambiental.

En una entrevista concedida al Wall Street Journal, Bernhardt aseguró que su deseo es firmar los acuerdos con las petroleras antes de final de año, una concesión para la explotación energética de la zona que podría comprometer a la próxima administración estadounidense, ya sea demócrata o republicana. Se trata de un paso más en una decisión tomada en el año 2017 por el Congreso que, a petición de Trump, eliminó la protección especial de la reserva y abrió la puerta a buscar crudo en una vasta extensión de terreno que hoy es hábitat de especies protegidas como los osos polares, los renos o los caribúes.

Pese a la oposición de los demócratas –justo antes de terminar su mandato, Obama había logrado prohibir la exploración de yacimientos similares en el océano Ártico– y de diversos colectivos ambientalistas, que han intentado frenar la explotación de la zona debido a su riqueza natural, la administración Trump ha esgrimido precisamente esa luz verde del Congreso para avanzar en estos acuerdos, ignorando los riesgos medioambientales, especialmente altos para la población de osos polares. Aunque Bernhardt expresó tener «un grado considerable de confianza» en que las prospecciones «se puedan hacer de manera sostenible, responsable y respetuosa con el medio ambiente», lo cierto es que la decisión acaba de facto con la protección de la mayor reserva natural de Estados Unidos, un refugio de casi ocho millones de hectáreas que limita con la región canadiense de Yukon y que apenas ha sido tocado por el ser humano.

Antes de abandonar la Casa Blanca, Obama había logrado prohibir la exploración de yacimientos en el Ártico

Más allá de su impacto para la biodiversidad y para la supervivencia de las especies que lo habitan, la búsqueda de petróleo y gas y la construcción de canalizaciones hacen peligrar una zona ya muy vulnerable a los efectos del calentamiento global. Hace apenas unas semanas, un estudio publicado en la revista Heliyon alertaba precisamente de la vulnerabilidad del Ártico ante la subida de las temperaturas del planeta: según las estimaciones de investigadores indios, la reducción de las banquisas árticas fue tres veces mayor en verano de 2018 que hace cuatro décadas, derritiéndose a un ritmo del 12,8% cada década. O, dicho de otra manera, esto significaría que, de seguir así, en treinta años el Ártico perdería todo su hielo marino estival, algo que tendría graves consecuencias en la temperatura del planeta e impactaría directamente en las corrientes oceánicas.

En un momento en el que gobiernos y empresas de todo el mundo parecen estar inmersos en la transición justa y la búsqueda de alternativas energéticas que no dependan de los combustibles fósiles y que permitan reducir las emisiones, las intenciones mostradas por el Gobierno estadounidense suponen otro paso atrás en la lucha contra el cambio climático. Aunque no es la primera, ya que los cuatro años de mandato de Trump se han caracterizado por su negacionismo y sus decisiones controvertidas en materia climática, como la retirada del país de los Acuerdos de París. Pese al anuncio y sin conocer quién ocupará el despacho oval tras las elecciones de noviembre, aún queda por saber si, en medio de la era verde y ante las amenazas de recurrir la decisión a los tribunales, las grandes corporaciones y bancos aceptarán proyectos para explotar energéticamente una zona clave para lograr los acuerdos internacionales para limitar el calentamiento global.

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