Siglo XXI

«No entro en política para solucionar mi vida, sino para complicármela»

Entrevistamos a Marcos de Quinto, número dos de Ciudadanos en el Congreso por Madrid.

Artículo

Pablo Blázquez

Fotografía

Noemí del Val
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26
Abr
2019

Marcos de Quinto (Madrid, 1958) ha atesorado una notable reputación en el mundo empresarial. No en vano, llegó a ser vicepresidente ejecutivo de Coca-Cola a nivel mundial. Hace unas semanas, en medio de una campaña electoral marcada por los golpes de efecto, anunciaba su salto a la política como número dos de Ciudadanos por Madrid. 

¿Por qué has dado el salto a la política?

He tomado una decisión que creo que muy lógica: dejar de quejarme de la política y hacer algo al respecto.

¿Alguna vez te has sentido identificado con un partido?

Cuando era mucho más joven probablemente sí, pero luego he luchado continuamente para no identificarme. Soy una persona profundamente agnóstica. Porque cuando uno asume una ideología, su capacidad crítica empieza a morir. La libertad personal de crítica siempre se ve amenazada por las ideologías. Me pueden interesar las religiones, pero aunque soy heredero del cristianismo, no me identifico con ninguna de ellas. Me puede gustar más o menos el fútbol, pero tampoco soy de ningún equipo en concreto. Pasa igual con la política: me interesa, pero nunca he militado en un partido. Mantener ese agnosticismo que he cultivado me da libertad para poder juzgar.

Pero ahora te has enrolado a Ciudadanos.

Estoy enrolado a un proyecto, pero no soy militante de Ciudadanos, soy independiente. Pero llega un momento en el que, como decía Gabriel Celaya, «no se puede ser neutral; hay que tomar partido».

«Estoy enrolado a un proyecto, pero no soy militante de Ciudadanos»

¿Los sucesos en Cataluña son el punto de inflexión?

Sí. Albert Rivera lo explica muy bien: se trata de una emergencia nacional. Hay momentos en la historia de España donde hay que hacer algo y mojarse. No se pueden ver las cosas desde el tendido, hay que bajar a la arena en situaciones como fueron el asesinato de los abogados laboralistas en la Calle Atocha, el golpe del 23-F, el asesinato de Miguel Ángel Blanco o el golpe de Estado de Puigdemont. También la reacción que tuvo al respecto Pedro Sánchez después de la moción de censura. Antes de la moción era otro Sánchez que estuvo en el 155, pero después de la moción, por propio interés, decidió echarse a los brazos de los enemigos de España.

¿Cómo explicas el cordón sanitario al PSOE?

Nunca he escuchado a Albert Rivera o Arrimadas hablar del cordón sanitario, eso creo que lo utiliza Sánchez como una técnica de propaganda. Ciudadanos no se ha movido del centro, no es sectario y sí es un partido coherente dispuesto a pactar con el centro izquierda y con el centro derecha. El problema es que, a la hora de pactar con el centro derecha, vemos al PP y, cuando vamos a pactar con el centro izquierda, no vemos a nadie: Sánchez se ha ido con los independentistas y con Podemos.

«Para que en España renazca un partido de centro izquierda, hay que mandar a Sánchez y a su PSOE al rincón de pensar»

¿Pactaríais con el PSOE si se fuera Sánchez?

Sánchez ha laminado el PSOE. Quizá hay todavía opciones como Emiliano Page, pero están como después del Titanic… agarrados a algún tablón. El PSOE de Javier Solana, de Almunia o de Guerra que todos hemos conocido y respetado ya no existe. No hemos puesto ningún cordón sanitario, estamos deseando que en algún momento vuelva a renacer un partido de centro izquierda porque España lo necesita. La mejor manera para ello es mandar a Sánchez y a su PSOE al rincón de pensar: que vayan a la oposición, se lo piensen, hagan algún tipo de congreso extraordinario y vuelvan a encontrar su lugar en la sociedad española porque es lo que deseamos todos.

Dicen que la política se aprende desde la oposición. ¿Qué se espera encontrar en la próxima legislatura?

No tengo ninguna expectativa. He vivido en muchos países y me he encontrado en muchas situaciones en mi vida profesional. Soy una persona muy abierta y tengo una capacidad de adaptación absoluta. Estoy aquí para tratar de ayudar a mi país. Si en la próxima legislatura lo hacemos desde el Gobierno estaré encantado y trataré de hacerlo lo mejor posible. Si lo hacemos desde la oposición, también estaré encantado. Como siempre he comentado: no entro en política para solucionar mi vida, sino para complicármela. No intentaré perpetuarme, porque la política para mí es para estar de paso.

¿Cómo te sientan las fotos de Ciudadanos con Vox?

Tenemos muchas fotos y estamos donde creemos que debemos estar. Pero se tiene que ver todo el álbum: Ciudadanos estuvo en la manifestación del 8 de octubre de 2017 después de que el Rey se dirigiera a los españoles tras el golpe de Estado. Ahí también estuvo el PSOE y el PP. Sánchez no. Ciudadanos también asistió al Día del Orgullo Gay, al que también fue el PSOE, pero el PP no. Pasó lo mismo en el 8-M. En la manifestación de Colón por la unidad de España fueron: Ciudadanos, PP y Vox. El PSOE no estuvo. Las únicas fotos que no me gustan son las del álbum de Sánchez, la que tiene en Pedralbes con Quim Torrao la de Idoia Mendia con Otegui. Esas imágenes son demoledoras y empañan cualquier álbum.

«Ciudadanos no ha llegado a ningún acuerdo con Vox. En Andalucía pactó con el PP»

¿Un partido liberal-progresista como Ciudadanos puede aceptar el apoyo de un partido como Vox?

España es un país muy diverso: hay partidos con los que puedo estar de acuerdo en muchas cosas y otros en los que estoy en absoluto desacuerdo. No sé qué sucederá con los votos de Vox en el futuro, pero te puedo decir lo que sucede en la actualidad: el PSOE está llamando por teléfono y pidiendo de rodillas los votos de Bildu –partido que no ha condenado debidamente el que se pegaran tiros en la nuca a gente que no pensaban como ellos–. Hasta Otegui ha presumido de que le han pedido insistentemente su apoyo en los viernes sociales, que eran viernes electorales, y luego, cuando haya que pagar la fiesta, serán viernes fiscales. Ciudadanos no ha pedido el voto de Vox ni ha tenido ningún tipo de acuerdo con él. En Andalucía se hizo un acuerdo con el Partido Popular, pero como no daban suficiente, ha habido un partido que no se ha opuesto. En eso se centra el discurso de Sánchez: en el peligro y el peligro, y eso es como ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Imagina que Ciudadanos para poder gobernar estuviera rogando los votos a exterroristas, a partidos herederos del terrorismo o a formaciones que acaban de dar un golpe de estado. Esto no va del «y tú más». No sé lo que hará Vox, lo que sí sé es lo que ha hecho Junts per Catalunya y lo que representa Bildu. Nos están distrayendo. Me da más miedo quien no condena el que se den tiros que cualquier otra cosa. Por no hablar de partidos que son capaces de dar un golpe de estado. Y luego se habla de indultos a cambio de apoyos…

¿Qué percepción tienes de la participación de las empresas en los asuntos públicos?

He sido vicepresidente ejecutivo de una de las mayores corporaciones del mundo norteamericano y nunca nos hemos juntado en la mesa para ver si derribábamos Gobiernos. Todo lo contrario. Son empresas con unos niveles de gobernanza y de ética espectaculares Está muy sobredimensionada la capacidad de influencia de las grandes corporaciones. Tiene más influencia un sargentillo como Maduro que ha llegado al Gobierno del país y está destrozando la vida de la gente que cualquier multinacional. No he visto a Amancio Ortega destrozar la vida de nadie.

«La capacidad de influencia de las grandes corporaciones está muy sobredimensionada»

Desde tu expertise como alto directivo, ¿cuál sería tu receta para frenar la fuga de talento que hay en España?

Niego la mayor: yo quiero que la gente salga de España. ¿De Zamora a Palencia es fuga de talento? No. Pero de Zamora a Oporto sí, porque cruzamos una frontera. Estamos en Europa y la gente tiene que aprender, moverse y coger experiencias en otros sitios. Eso es bueno. Si luego se vuelve, fenomenal. Pero a la gente no hay que clavarla con chinchetas al sitio al que nació. Hay que promover que los flujos se muevan, porque así generas más experiencias y más puedes aportar. Soy un español que ha vivido en Asia, Europa y Norte América, y luego he vuelto. Pero si no lo hubiera hecho tampoco pasaría nada, siempre que haya extranjeros que puedan entrar y aportar su conocimiento.

Pero nos interesan tus propuestas: ¿qué puede hacer España para que ese flujo de talento que has descrito tenga un saldo positivo para nuestro país?

Para que entre talento, España tiene que estar en crecimiento económico. No nos bastará con el que tenemos aquí dentro, sino que necesitaremos importar. Pero para que haya crecimiento económico tiene que haber primero inversión y para eso tendríamos que quitarnos muchas estupideces que nos lo están impidiendo. Hay que comenzar por simplificar todo lo que es el entramado burocrático y armonizar nuestra legislación, dar incentivos fiscales, no pensar que las empresas son enemigas y quitar barreras proteccionistas al talento como están haciendo algunas comunidades autónomas.

 ¿Qué es lo que te gustaría traer al mundo de la política?

España necesita reformas, muchos partidos tradicionales entienden el Estado desde un punto de vista patrimonialista: me han votado a mí y lo uso, han votado a otro y lo uso. No es eso. Hay que colocar a la gente en los puestos por sus méritos, sean o no del partido.

«El feminismo no necesita apellidos, pero cuando alguien trata de apropiárselo de manera excluyente, hay que ponérselos»

¿Necesitaba el movimiento feminista el adjetivo liberal?

El feminismo no necesita apellidos, pero cuando alguien trata de apropiarse de conceptos transversales de manera excluyente es cuando hay que ponérselos. El problema es que hay determinados grupos que están dando una definición de feminismo donde, por ejemplo, para ser una buena feminista tienes que ser anticapitalista. Al feminismo que está en estos momentos sacando como bandera la ultraizquierda sí que le pondría un apellido: feminismo excluyente. El otro, el de Ciudadanos, es feminismo a secas.

¿Has echado de menos durante la campaña electoral que no se haya hablado más de cambio climático?

Sí, he echado de menos bastantes cosas pero, en campaña, los temas se superficializan mucho. Indudablemente, se necesita un debates más sosegado y más profundo sobre el calentamiento global.

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