Energía

Finlandia destierra el carbón… Y desentierra la energía nuclear

El Gobierno de Finlandia adelanta la prohibición del uso de carbón para generación eléctrica a 2029, pero anuncia la construcción de dos nuevos reactores atómicos.

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Marta H. Vázquez
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11
May
2018
Nuclear

Los países escandinavos son un referente en su apuesta por la descarbonización, una medida en la que han pisado el acelerador a fondo, para adelantarse al resto del mundo. Finlandia quiere ser la punta de lanza del norte de Europa. Recientemente, el ministro de Medio Ambiente, Kimmo Tiilikainen, conocido por su tenacidad para reducir los gases de efecto invernadero, ha anunciado que el Gobierno prohibirá el uso del carbón en 2029, un año antes del que estaba previsto en sus previsiones de 2017. La ambiciosa medida, ejemplar sobre el papel, no está exenta de polémica. Para llevarla a cabo potenciarán las renovables, pero al mismo tiempo han presentado un plan para reactivar la energía nuclear.

Helsinki ha autorizado ya la puesta en marcha de dos nuevos reactores, Olkiluoto 3 y Hanhikivi 1, que deben estar en funcionamiento este mismo año y en 2024, respectivamente. Al mismo tiempo, el director general del Departamento de Energía, Riku Huttunen, ha anunciado que el Gobierno de Finlandia aprobará una ley que aumentará aún más la carga fiscal sobre el carbón. Su peso en la generación eléctrica en ese país es el 10% del total (equivalente a 4,1 millones de petróleo) y se reducirá considerablemente en el corto plazo, pero al mismo tiempo, ese espacio será ocupado por la energía nuclear. Además, el país planea subsidios por valor de 90 millones de euros para las empresas energéticas que abandonen el carbón en 2025. La mitad de las ayudas se destinarán a la cogeneración renovable de calor y energía, y la otra mitad a otras alternativas tecnológicas al carbón.

El 66% del carbón que utiliza Finlandia proviene de Rusia

El Gobierno de Finlandia ha dejado claras sus razones: reducir las emisiones pero, también, la dependencia energética del país. El 66% del carbón que utiliza proviene de Rusia. Algunos analistas finlandeses declararon a Reuters que la apuesta por la energía nuclear, más allá de los condicionantes éticos y los problemas de inseguridad y almacenamiento de residuos radiactivos, podría conllevar deficiencias en el suministro de electricidad. El carbón, a pesar de ser una de las fuentes más contaminantes y más caras, permite cubrir con facilidad los picos de demanda del sistema eléctrico. La producción de energía nuclear es lineal y no permite, por tanto, aumentos de producción no planificados de antemano.

¿Una tendencia solo escandinava?

La predeterminación de los países nórdicos por acabar con al carbón empieza a mostrar su otra cara. Aunque su apuesta por las renovables es clara, se han marcado unos calendarios demasiado precipitados que no dan tiempo a una transición completa, y por eso rebrota la alternativa nuclear, que no produce emisiones de efecto invernadero.

Suecia ha anulado la prohibición de construir nuevos reactores

El parlamento sueco anuló hace un año una prohibición en vigor desde hacía 30 años, para poder construir dos nuevos reactores nucleares. En 1980, los ciudadanos habían votado en un referéndum para eliminar gradualmente los reactores existentes para 2010, y los temores hacia la energía nuclear aumentarían aún más con la tragedia de Chernóbil en 1986. En 1997, el país eliminó los planes para la eliminación gradual de la energía atómica, y argumentó la necesidad de energía rentable para servir a sus grandes empresas manufactureras y procesadoras, pero mantenía la prohibición de construir nuevos reactores. La última iniciativa del país escandinavo contempla, además, eliminar las tasas sobre este tipo de energía.

Los esfuerzos por combatir el calentamiento global han reavivado el debate de las centrales nucleares en el resto del mundo, pero no para deshacerse de ellas, sino para todo lo contrario. Países como Reino Unido o Italia ya lo han puesto encima de la mesa.

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