Educación

Una Universidad para personas sordas: doctorado en normalidad

La Universidad Gallaudet, en Washington, es la única del mundo con un programa lectivo específico para sordos. Es la referencia mundial en lenguaje de signos.

Artículo

Luis Meyer
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23
Mar
2018

El modelo Nyle Di Marco es un fenómenos actuales de masas en Estados Unidos. Tras ganar America’s Next Top Model, un reality show de máxima audiencia, ha firmado con grandes marcas de moda y sus fotos acaparan cientos de miles de visitas cada día en las redes sociales. Di Marco es sordo. La estrella mediática no solo es un ejemplo de superación y de normalización en el sector de la moda. Lidera un fundación de apoyo a jóvenes hipoacúsicos, y aprovecha su tirón en los medios e Internet para apoyar a quienes están en su situación y promover el lenguaje de signos. Además, presta asesoría a legisladores de su país para la redacción de proyectos de leyes de apoyo a las personas sordas.

En los años ochenta estableció que el 51% del rectorado tuviera discapacidad auditiva

Con todo, el primer obstáculo ya lo había saltado mucho antes de volverse famoso: tiempo atrás se había graduado en Matemáticas en la Universidad de Gallaudet, la única cuyos programas lectivos están dirigidos a personas sordas. La de Di Marco es otra de las historias de éxito vital y profesional de quienes han pasado por allí. Hoy, cuenta con más de 2.000 matriculados al año.

Ubicada en Washington, la Universidad de Gallaudet se fundó en 1857 y siete años más tarde, con solo ocho estudiantes en sus aulas, el Congreso de Estados Unidos le autorizó por primera vez conceder títulos universitarios. La institución imparte hoy más de 40 carreras distintas, en prácticamente todas las áreas del conocimiento. En investigación lingüística y enseñanza de las lenguas de signos es ostenta el liderazgo mundial.

En 1988, la Universidad de Gallaudet marcó un hito no solo dentro de la propia institución, sino que fue un espaldarazo a la situación de los sordos en todo el mundo: hasta entonces, solo había estado regida por personas sin problemas auditivos. Una serie de revueltas de toda la comunidad universitaria de Estados Unidos colocó que el rectorado cambiara su normativa y, desde entonces, este organismo debe estar compuesto, como poco, por un 51% de personas sordas.

En 1864 el Congreso de Estados Unidos la autorizó para conceder títulos universitarios

Poco después de estos sucesos, la Universidad Gallaudet organizó un congreso mundial de sordos, el Deaf Way (estilo sordo), que congregó a miles de personas con discapacidad auditiva de todo el mundo. Aquello fue el inicio de una conciencia global sobre acerca de la existencia de las lenguas de signos y de los derechos fundamentales de las personas sordas, así como reconocimiento de una cultura específica de este colectivo, que viene de su manera de expresarse.

La Universidad Gallaudet es, por desgracia, la única del mundo con sus características, pero ha hecho mucho en su más de siglo y medio de vida por normalizar la situación de las personas con limitaciones auditivas. Una asignatura aún pendiente, en cualquier caso, como resumía el propio Di Marco hace poco en una entrevista: «Algunas personas me dicen ‘eres demasiado hermoso para ser sordo’, y yo les respondo directamente ¿Qué se supone que significa eso?’».

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