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Y se hizo la luz

Un proyecto piloto impulsado por Alianza Shire, la primera coalición público privada española para la Acción Humanitaria en el exterior, lleva la electricidad a los 8.000 eritreos que viven el campo de Adi-Harush.

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29
May
2017
refugiados energia

Estudiar, cocinar o salir a dar un paseo por la noche es ya una realidad para los 8.000 refugiados que viven en el campo de Adi-Harush, en Etiopía, gracias a un proyecto impulsado por Alianza Shire, la primera coalición público privada española para la Acción Humanitaria en el exterior.

A finales de 2015, sesenta y cinco millones de refugiados en todo el mundo no residían en sus hogares de origen a causa de los conflictos, la persecución y las violaciones de derechos humanos, según las cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Los problemas relacionados con la falta de acceso a energía en la mayoría de los campos de asentamiento en todo el mundo necesitan una solución urgente: la limitada calidad de las instalaciones provoca que el servicio eléctrico suministrado por la red sea extremadamente irregular y peligroso. El uso de leña como alternativa para cocinar aumenta la deforestación progresiva del entorno, y las mujeres y niñas encargadas de la recolección deben recorrer distancias cada vez mayores, expuestas al riesgo de sufrir ataques y violencia sexual.

La situación cambió para los 8.000 refugiados de Adi-Harush, un campo de refugiados de Shire al norte de Etiopía, con la creación en 2014 de Alianza Shire, la primera coalición público privada española para la Acción Humanitaria en el exterior. El objetivo es la provisión de energía a poblaciones refugiadas y desplazadas a través de la colaboración entre la Agencia Española de Cooperación (AECID), el Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo de la Universidad Politécnica de Madrid (itdUPM) y tres empresas del sector energético: Iberdrola, Fundación Acciona Microenergía y Phillips Lighting.

«En el marco de Agenda 2030, el séptimo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible promete “garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos”», apunta Francesca Friz-Prguda, representante de Acnur. Y añade: «Apenas nos damos cuenta en el día a día, pero la accesibilidad energética es esencial para la dignidad humana. El 12% de la población mundial no tiene acceso a estos recursos básicos».

El proyecto piloto de la Alianza en Adi-Harush ha aumentado la red eléctrica en cinco kilómetros de alumbrado público con tecnología LED en las zonas de vulnerabilidad, como aquellas donde se concentran los menores no acompañados. Gracias a esta medida, los robos se han reducido un 60% en tres años, según estimaciones de la Alianza, y el ahorro energético supone 30.000 de euros menos a los gestores de los campos.

«La falta de electricidad también afecta a la salud y la higiene y de las personas», señaló Joaquín Molinedo, patrono de la Fundación Acciona Microenergía y director de Relaciones Institucionales, Sostenibilidad y Marca de Acciona. «El sector privado no debe permanecer indiferente a una situación que puede mejorar gracias a las especializaciones de cada empresa. La cooperación de todos estos equipos multidisciplinares genera conocimiento compartido y mejoras de mayor potencial». Por ello, la Alianza incorporó a la red eléctrica de Adi-Harush los servicios comunitarios de la escuela, las cocinas, dos mercados con treintaiseis pequeños negocios y un centro para mujeres y niñas.

Implementar este tipo de mejoras solo es sostenible a largo plazo si con ellas se potencia la formación necesaria para mantener dichos sistemas. En este sentido, en diciembre de 2016 un grupo de veintiocho personas recibieron formación por parte de expertos de Philips Lighting e Iberdrola. Este grupo estaba formado tanto por refugiados y miembros de la comunidad local de acogida, como personal del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), de las  autoridades etíopes para poblaciones desplazadas y refugiadas (ARRA) y de la compañía eléctrica. «La vida en un campo de refugiados es muy monótona, es gente muy joven que tiene ansias de aprender -explica la coordinadora de la Alianza Shire Alejandra Rojo-. El hecho de recibir una formación, darles habilidades que luego pueden utilizar para generar sus propios medios de vida, es lo que más han agradecido».

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