Diversidad

No le pongas género, ponle talento

Combatir los estereotipos y visibilizar la doble discriminación que sufren algunas mujeres en el mundo laboral es el objetivo de la campaña No le pongas género, ponle talento.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 5 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
01
Mar
2016
Íñigo Keller | Foto: Alejandro Escamilla

Ser mujer y tener discapacidad, ser mujer y mayor de 50 años, ser mujer y víctima de violencia de género. En España, miles de trabajadoras se enfrentan a la doble discriminación. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Fundación Adecco ha lanzado la iniciativa No le pongas género, ponle talento. El mensaje que lanza la campaña es claro: dar protagonismo al talento es la mejor forma de luchar contra la discriminación, ya sea en las entrevistas de trabajo, la gestión de recursos humanos o las políticas activas de empleo.

La diversidad corporativa es «un valor que se construye a base de talento, no de etiquetas», según la definición ofrecida por el director general de la Fundación, Francisco Mesonero. Por su parte, Joaquín Garralda, decano de Ordenación Académica, ha instado durante la presentación de la iniciativa, celebrada en el IE Business School, a «luchar contra los estereotipos, que son la mayor barrera, muchas veces transparente. No se nota, no se reconoce, se refugia en lo políticamente correcto, pero es una realidad».

También ha estado presente la ministra de Empleo y Seguridad Social en funciones, Fátima Báñez, quien ha resaltado la importancia de la ejemplaridad de las empresas y la lucha por la conciliación laboral (tanto para los hombres como para las mujeres). «El acceso de la mujer al mercado de trabajo no es sólo un tema de justicia. Que lo es. Es también un tema de competitividad de país. No podemos permitirnos perder ni un ápice del talento de las mujeres, ni de las personas mayores, ni de las jóvenes, ni el de las personas con algún tipo de discapacidad. Sería trágico que no fuéramos capaces de romper las barreras y los prejuicios que dificultan el acceso de las mujeres al mercado de trabajo».

El empleo es clave para hacer frente a la exclusión social en nuestro país. La solución de muchos de los principales retos sociales pasan por la generación del mismo, ya que proporciona estabilidad a las familias, a la sociedad, riqueza a los países, y libertad e independencia a las personas.

A día de hoy, España ha aumentado la protección laboral en contratos a tiempo parcial y en el teletrabajo. Asimismo, las mujeres jubiladas a partir del 1 de enero de 2016 perciben un complemento de maternidad: una subida del 15% de su pensión según el número de hijos, prestación que ya disfrutan 17.000 mujeres. Sin embargo, es mucho el camino por recorrer en la lucha contra los prejuicios, presentes tanto a nivel laboral como social.

Casos reales

El elemento central de la campaña es un vídeo que simula un proceso de selección en el que se reflejan algunos de los miedos, reticencias y prejuicios más habituales en los procesos de selección en los que participan mujeres con discapacidad, mayores de 50 años o con responsabilidades familiares no compartidas.

Marina tiene 47 años y ha trabajado en muchos campos: contabilidad, administración, redacción, biología, redes sociales… A pesar de ello, lleva dos años sin encontrar trabajo estable. «Creen que no se nos puede moldear, que tendremos dificultades de adaptación o que nos faltarán conocimientos de las últimas tendencias. […] Habría que eliminar la fecha de nacimiento del currículum para evitar esa primera criba, tener la oportunidad de pasar a la siguiente fase y demostrar tus capacidades».

Por su parte, Ana Belén, de 37 años, está separada y es madre de dos niños de 9 y 6 años. Esta situación le ha supuesto más de un problema a la hora de encontrar trabajo: «no han sido pocas las entrevistas en las que me han preguntado si quería volver a ser madre o qué hacía si mis hijos se ponían malos. Incluso, me han llegado a advertir que sería un problema si me quedaba embarazada».

Aun así lleva 8 meses trabajando como limpiadora, y aunque está contenta, ansía la estabilidad por encima de todo: «se me termina el contrato en agosto y creo que no hay mucha posibilidad de continuar, por política de la empresa. Es precisamente lo que más quiero, la estabilidad. […] Jamás fallaría porque necesito el empleo para alimentar a mis hijos y sacarles adelante», afirma.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Hablemos de diversidad

Representantes del sector privado y público debaten iniciativas que garanticen la igualdad de oportunidades laborales.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME