Educación

La escuela es el corazón del pueblo

En Nicaragua, 4 de cada 10 niños no concluyen la primaria, y el 50% de las escuelas rurales carece de servicios básicos. El proyecto de El Jicarito ofrece oportunidades educativas para sus 250 habitantes.

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01
Mar
2016

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Sara Maroto

A pesar de poseer importantes riquezas -agua, biodiversidad, bosques, minerales y petróleo-, Nicaragua es uno de los países con menos recursos educativos de América Latina, con cientos de pequeñas comunidades necesitadas de una adecuada infraestructura social y educativa. Unicef alerta de que 4 de cada 10 niños escolarizados no concluyen la educación primaria, situación que se agrava en las zonas rurales, donde el 50% de las escuelas carecen de los servicios básicos de electricidad y agua potable.

El proyecto de El Jicarito supone un paso más en la creación de oportunidades educativas. Mediante la colaboración y la integración de la comunidad, la ONG Seeds of Learning y el colectivo KnitKnot Architecture se han embarcado en la construcción de un espacio de desarrollo, tanto a nivel educativo como social.

Este pequeño pueblo situado en el municipio de Tipitapa, al norte de la capital del país, Managua, es una comunidad rural con 250 habitantes de los cuales 27 son niños que actualmente no tienen una escuela. Los pequeños reciben clases en una cabaña improvisada como solución temporal, ya que el colegio más cercano está a 1’5 kilómetros a pie, sobre un camino que se vuelve intransitable durante la estación lluviosa.

El hermano de una de las integrantes de KnitKnot trabajaba en Nicaragua con Seeds of Learning, y gracias a él conocieron la labor de esta ONG. Gonzalo López, del colectivo de arquitectos, recuerda los comienzos del proyecto: «Supimos de su trabajo, de cómo se involucran en la educación y en la construcción de escuelas, y nos encantó la idea de poder ayudar. El proyecto empezó hace casi un año y ha sido un proceso constante de colaboración y trabajo. Se entendía desde el principio como el germen de un posible futuro en el que el diseño de las escuelas también tuviera algo que decir a la hora de mejorar la vida de las comunidades».

Porque la escuela de El Jicarito pretende ser algo más que un par de aulas en las que se impartan lecciones. El diseño del edificio incluye un tercer espacio polivalente y un patio exterior para uso de toda la comunidad. López explica que «es una comunidad pequeña, por eso ven el edificio como la plaza del pueblo. Es una de las cosas que más les gusta de la propuesta: un espacio donde puedan juntarse y deliberar. Sin ir más lejos, en la exposición de este proyecto toda la comunidad se juntó y opinó. Están acostumbrados a tener este tipo de reuniones, tienen procesos muy participativos».

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Para continuar esta tradición democrática, la comunidad ayuda en la construcción de ciertas partes del edificio, como el pavimento de la plaza o los mismos cimientos de las paredes. Ellos suelen trabajar con técnicas tradicionales y materiales accesibles aunque poco sostenibles, como el bloque de hormigón o la estructura de acero, pero de nuevo la colaboración abre puertas. La organización nicaragüense Casa de Tierra imparte cursos sobre la técnica de los earth bags, sacos de arena prensada que conforman un material sostenible, barato y accesible para las comunidades rurales, de lo cual se aprovechará El Jicarito para la construcción de su escuela.

La forma de utilizar los materiales también presenta un reto. Los techos de las construcciones tradicionales de estas comunidades suelen consistir en una simple chapa metálica, la cual produce un ruido ensordecedor durante las lluvias torrenciales y acumula el calor en los días de verano. A fin de no recurrir a mecanismos costosos para la comunidad y para el medioambiente, como los refrigeradores, la respuesta vuelve a estar en el diseño. López explica el funcionamiento de lo que llama “panel sándwich”: una capa de tela situada bajo el techo de metal, creando un espacio de sombra que absorbe el ruido y el calor. «Nicaragua tiene una producción textil con ciertas características y colores. Por ello también involucramos a la comunidad: no para que generen sólo un edificio con cuatro paredes y un techo, sino para que ellos mismos expresen esa identidad».

Seeds of Learning y KnitKnot continúan recaudando fondos en la plataforma Indiegogo para ayudar a El Jicarito a disponer de un lugar en el que la educación sea la base de una comunidad próspera y sostenible, que demuestre el valor del conocimiento tanto en las aulas como fuera de ellas.

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