Diversidad

Woman 21: el camino hacia la igualdad

El 60% de la población universitaria está compuesta por mujeres, pero solo el 45% accede al mercado laboral. Woman 21 analiza las claves para impulsar la igualdad y el liderazgo femenino.

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Lula Gómez
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27
Ene
2015
Por Lula Gómez

[vc_row][vc_column][vc_column_text]La diversidad de género es la palanca para una sociedad más justa y equitativa. Bajo esta premisa, la revista Ethic, Novartis y la Fundación Reale han lanzado Woman 21, un espacio para impulsar la igualdad y el liderazgo femenino.

«Tengo la convicción de que el futuro está marcado por el liderazgo femenino y nuestro compromiso social como entidad sin ánimo de lucro pasa por buscar el cambio para aportar un panorama más diverso y plural», afirmó Ana Bujaldón, presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe).

Así cerraba la directiva la primera edición de Woman 21, una iniciativa creada por Ethic, Novartis y Fundación Reale para impulsar la igualdad de oportunidades y el liderazgo femenino, y que cuenta con la colaboración de Dircom, Servimedia y la Universidad de Comillas. Porque sin duda ha habido avances en cuanto a la incorporación de la mujer a los puestos de mando, pero el camino por recorrer es largo y complejo. Y basta ir a las cifras para entender que las mujeres todavía no están en igualdad de oportunidades, más allá de la violencia machista, una terrible manifestación de la desigualdad (al cierre de esta edición, iban 49 muertas por esta causa). «Las mujeres que hemos sido maltratadas no somos el problema, somos parte de la solución y podemos actuar como agentes de cambio social, ofreciendo nuestros testimonios positivos», afirmaba Ana Bella, impulsora de la Fundación que lleva su nombre durante el primer encuentro de Woman 21.

En España, según el informe de este año Women as Leaders: Inspirando, elaborado por PwC e Isotes, mientras que el 60% de la población universitaria está compuesta por mujeres, solo el 45% de ellas accede al mercado laboral. Pero, aparte, según el mismo documento, existe un desequilibrio claro entre esas cifras y su papel en los cargos directivos. Hay pequeños progresos: por ejemplo, en la presencia de mujeres en direcciones funcionales (asesoría jurídica, recursos humanos, dirección financiera, etc.), se ha incrementado de un 19% a un 22% en los últimos dos ejercicios. También el número de consejeras ha crecido, pasando de un 11% en 2012 al 16% de la actualidad. En otras palabras, la capacitación de las mujeres (en este caso, universitarias) no garantiza la igualdad en el mercado laboral y, mucho menos, en la dirección de las empresas.

En cuanto a medidas correctoras de la desigualdad, Monserrat Tarrés, presidenta de la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom) y directora de Comunicación del Grupo Novartis en España, advirtió cómo la conciliación puede ser una trampa si se entiende que solo atañe a las mujeres. La directiva —que renegó de dirigir con patrones masculinos— subrayó la importancia de abogar por la diversidad, pero no solo en el género, también en las edades, en las culturas, las razas, las opciones sexuales, etc. «Las organizaciones tienen que pensar diferente y aprender a tener respeto a lo que significa diversidad», concluyó la directiva de Novartis, una compañía cuyo comité de dirección está integrado en un 50% por mujeres.

Y, como trasfondo, un dato grave: la crisis ha empeorado su situación. De ahí que el debate se haga más necesario que nunca. El Informe Sombra, presentado ante Naciones Unidas el pasado mes de noviembre por 50 organizaciones de mujeres, de cooperación internacional y de derechos humanos de todo el país, denuncia que el deterioro del mercado de trabajo ha incidido mucho más en ellas: tienen mayor participación en la economía informal, salarios más bajos y mayores lagunas a lo largo de su vida laboral.

2.Woman21

Eficiencia

Recientemente, la canciller alemana Angela Merkel imponía una cuota femenina obligatoria en los órganos de dirección empresariales, una iniciativa a la que la dirigente había sido reticente en principio. La norma permitirá que las mujeres ocupen un mínimo del 30% de los sillones de vigilancia de las grandes empresas. La medida de la política alemana se adelanta a las que desde hace tiempo defiende la Comisaria de Justicia de la Comisión Europea, Vivian Reding.

Las razones para buscar la equidad no son solo de justicia; la eficiencia es un argumento de peso entre quienes defienden forzar la tendencia natural de las administraciones y empresas a seguir estando «encorbatadas». «Una economía social de mercado necesita de una gran competitividad y por nuestra experiencia sabemos que esa competitividad es mayor cuando hombres y mujeres tienen en una sociedad las mismas oportunidades», señaló la canciller en el Bundestag a principios de año. En Noruega, pionera en este campo, la regulación impone desde el año 2002 un mínimo de un 40% de mujeres en las cúpulas empresariales. Su entonces ministro de Justicia esgrimía: «Las mujeres son, al menos, el 50% de los licenciados universitarios. No hay motivo para desperdiciar su talento, su formación, en la que además invertimos, y que luego no estén en los Consejos de Administración. Es de lógica». A su vez, varios estudios, como uno de la consultora McKinsey de 2009 y datos de la OCDE, muestran que las empresas más equilibradas tienen mejores resultados.

¿El rol de la mujer?

Uno de los problemas con los que se encuentran las mujeres para romper los denominados «techos de cristal» es la propia sociedad, que concibe un papel determinado para ellas. «Hay que generar múltiples referentes de lo que es ser mujer», advierte Ana Delso, socia de la cooperativa Dinamia. Para ella, el patrón actual no sirve. No vale que en el siglo XXI el prototipo de una mujer deba corresponder al de una profesional no excesivamente ambiciosa, con pareja e hijos, a quienes cuida principalmente ella.

Carlota Mateos, la emprendedora que fundó en 1996 Rusticae, una empresa de éxito donde más de un 80% de su plantilla son mujeres, subrayó la relevancia de esos valores femeninos intrínsecos para el buen hacer de su compañía. Para ella, romper los techos de cristal es una misión de todos. «La Administración tiene que ayudar. Por supuesto, la conciliación es necesaria, igual que las cuotas, pero también las empresas tienen que hacer un cambio fundamental. Es el tiempo de los maridos», apuntó. A la mujer, por su parte, afirmó Mateos, le toca afrontar los retos y empoderarse, romper la dinámica del juego que dice que no se pueden superar esos techos de cristal.

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10 consecuencias de la desigualdad

[/vc_column_text][vc_separator color=”grey” accent_color=”#436074″][vc_column_text]1. Liderazgo femenino. Ellas ocupan un 14,3% de los puestos directivos. Fuente: Comisión Europea.

2. En salario. Ellas cobran de media un 22,9% menos. Fuente: UGT.

3. En el hogar. El uso del tiempo es radicalmente distinto: ellas dedican al hogar una media de 4,29 horas al día; ellos dos menos. Fuente: INE.

4. Política. En el Congreso español hay casi paridad, considerada como 60-40. Hay un 37% de políticas.

5. En empleo. Hay más mujeres paradas que hombres, su empleo es más precario y de menor duración. La tasa de empleo femenino en 2012 no llegó al 39%, 10 puntos por debajo de la masculina. Entre 2008 y 2013, el desempleo femenino se duplicó, pasando del 13 al 27%. El 72,5% de las personas con contrato a tiempo parcial son mujeres.

6. Pensiones. Un 69% de los hombres cobra pensión, mientras que las mujeres son un 30,78%. Fuente: UGT.

7. Ciencia. En el CSIC solo un 23% de las investigadoras son mujeres.

8. Empresa. Ocupan un 16,6% en los Consejos de Administración del Ibex.

9. Maltrato. El 35% de las mujeres en todo el mundo han sufrido violencia física y/o sexual. Fuente: OMS.

10. Lenguaje. Sigue siendo doblemente cruel cuando insulta en femenino (zorra-zorro, cojonudo-coñazo, etc.)[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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