Los niños, en el ojo del huracán por el cambio climático

Los niños, en el ojo del huracán

Sandra Astete: «Si hemos fracasado en algo, ha sido en que hemos dejado a millones de niños atrás»

El sexto Ecoencuentro de El Corte Inglés abordó los efectos del cambio climático sobre la infancia

Comparte este artículo

«Por primera vez en décadas, los niños no ven oportunidades en su futuro». Así de implacables sonaron las palabras de Sandra Astete, especialista en políticas de infancia de Unicef, durante el sexto Ecoencuentro de El Corte Inglés. Este espacio de diálogo, organizado en colaboración con la ONG, ha servido para reflexionar sobre qué papel juega la infancia en la sostenibilidad y por qué los efectos del cambio climático impactan doblemente sobre los más pequeños.

Más de 600 millones de niños viven en territorios de riesgo por el calentamiento global y se prevé que cada año 175 millones se verán afectados por sus consecuencias de manera directa. Esta vulnerabilidad se debe principalmente a tres factores: su desarrollo biológico, su consumo energético y su expectativa de vida, según el primer informe sobre el impacto del cambio climático en la infancia en España.

«Si hemos fracasado en algo, ha sido en que hemos dejado a millones de niños atrás», afirma Astete. Urge que les pongamos en el centro del foco cuando hablamos de políticas contra el cambio climático, ya que en edades tempranas de crecimiento, el desarrollo biológico del niño le expone a una incidencia directa ante los efectos extremos del clima. Además, por su mayor consumo metabólico y energético, la posibilidad de que se limite el acceso al agua por sequía tiene unas consecuencias dramáticas en los más pequeños. Las políticas contra el cambio climático que se desarrollen tendrán un impacto decisivo en su expectativa de vida y marcarán plenamente su potencial, su desarrollo y su capacidad de aprendizaje.

Si bien las causas del cambio climático son globales, están directamente relacionadas con el patrón de consumo. «Si todos consumiéramos respecto al modelo actual, necesitaríamos 1’6 planetas. Si pusiéramos el foco en el modelo de consumo de Estados Unidos, necesitaríamos 4’8 planetas», afirma la portavoz de Unicef.

Para promover la voz de la infancia en primera línea surgen iniciativas como las escuelas changemaker, que expuso Simón Menéndez, responsable de Educación y Jóvenes de Ashoka. En ellas, se pone en marcha un modelo educativo en el que los niños conforman la voz principal y participan activamente en su entorno con sus ideas y aptitudes. Otra iniciativa promovedora del cambio y a favor de las escuelas rurales es Luces para Aprender, presentada por Angélica Páez, portavoz de la Organización de Estados Iberoamericanos. Este proyecto, que ha ayudado ya a casi 26.000 estudiantes en más de 500 escuelas, ha sido premiado por la Fundación Qatar. Otras apuestas por la sostenibilidad como Comparte y recicla, de la Organización Crecer Jugando, enseñan a los propios niños el valor de ceder sus juguetes para que lleguen a quienes no tienen.

Hoy, más que nunca, se vuelve necesario promover el enfoque de los derechos de la infancia en las políticas sobre medio ambiente, así como vincularlos a la salud y a la pobreza.


Los comentarios están cerrados.