A bordo del nuevo coche eléctrico de Madrid

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El nivel acústico en algunas zonas del centro alcanza los 70 decibelios

El aumento de desplazamientos en coche eléctrico ha permitido que dejen de emitirse más de 175t de CO2

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Las alternativas al uso del coche privado se multiplican en las grandes ciudades. Una mayor eficiencia en términos de emisiones, ruido y consumo de espacio público hace que los vientos soplen a favor del coche eléctrico y el ‘carsharing’. Nos subimos a bordo de uno de los 500 Emov que circulan por la capital.

Nos lleva menos de dos minutos rellenar el formulario de registro. Otros dos, sacar una foto con el móvil al anverso y el reverso tanto de nuestro documento de identidad como de nuestro carné de conducir, y subirlo a la plataforma. Media hora más tarde, recibimos un email: nuestros datos están validados. Ya somos usuarios de Emov.

A partir de ese momento, el smartphone será el centro de todas las operaciones. Nos descargamos la app y activamos la ubicación. El coche más cercano se encuentra a 260 metros (tres minutos andando). Matrícula 392_3005JVK. Seleccionamos la opción de reservar para asegurarnos de que ningún otro usuario se nos cuele en ese impasse. Disponemos de 20 minutos para llegar al coche y abrirlo a través del teléfono.

Ya en el interior, una voz automatizada nos da la bienvenida y nos indica que las llaves están en la guantera. Arrancamos. La primera sensación: un silencio al que no estamos acostumbrados. «Imagínate lo diferente que sería Madrid si todos los coches que circulan por ella cada día fueran así de silenciosos», me comenta mi compañero. Probablemente, muchos de los vecinos de Atocha próximos a la glorieta de Carlos V, o cualquier transeúnte que pasee por las proximidades del museo Reina Sofía, acogerían con agrado su propuesta. En esas zonas de Madrid, el nivel acústico alcanza los 70 decibelios en las horas punta. Un sonido equivalente al que provoca una aspiradora encendida. Estar expuesto a tal ruido de una manera continuada perjudica directamente nuestra salud. Lo dice la Agencia Europea de Medio Ambiente, que establece un umbral de 55 decibelios como máximo recomendado.

El motor eléctrico que propulsa este pequeño Citroën C-Zero se alimenta de una batería de iones de litio con una capacidad de 16 kWh, y le permite desarrollar una potencia de 49 kW (67 CV). Es capaz de alcanzar los 130 kilómetros por hora, una velocidad suficiente para que nos movamos con soltura por las calles madrileñas.

Recuperar los cielos de Velázquez

La contaminación acústica no es lo único que permite atenuar esta flota de 500 vehículos eléctricos desplegados por la capital (1.000 en total, si sumamos los otros 500 utilitarios de Car2go). El aumento del número de desplazamientos ha logrado, dicen ambas compañías, que dejen de emitirse a la atmósfera más de 175 toneladas de CO2. Una cifra nada despreciable, teniendo en cuenta que, el año pasado, de las 24 estaciones de medición registradas, 13 rebasaron el valor límite anual de contaminación de NO2 por sexto año consecutivo. En el caso del ozono, todos los medidores superaron las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

«Creo que esta iniciativa es un indicativo de lo que es Madrid», manifestó la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, durante la presentación de Emov. «Es una ciudad con mucha historia, pero a la vez es extraordinariamente joven, porque estas son empresas nuevas que piensan en el futuro y buscan alternativas para mejorar la salud de su aire. Echamos de menos los cielos de Madrid que se hicieron famosos en las pinturas de Velázquez. Queremos recuperar ese cielo velazqueño, un aire saludable, y que Madrid sea pionera entre las ciudades sostenibles de Europa. El vehículo eléctrico garantiza la salud de los madrileños, la salud de su aire y la belleza de su cielo».

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Emov surge de la alianza estratégica entre EYSA y la marca Free2Move del Grupo PSA. «Si llega un momento en que, en una ciudad, hay tantos coches que hacen imposible vivir en ella, la fórmula del vehículo compartido es una solución innegable. Más aun si, además, son coches eficientes», reconoce en declaraciones a Ethic José Antonio León, director de Comunicacion de PSA en España y Portugal. «PSA es una empresa y, como tal, su objetivo es ganar dinero. Y nuestro modelo de coche compartido es un negocio como cualquier otro. Pero también estamos comprometidos con nuestro entorno. La movilidad es la libertad de movimiento individual, y ahora se encuentra inmersa en una profunda transformación, que está impulsada por el propio ciudadano; no es una decisión que hayamos tomado los fabricantes. Pasamos de un concepto de propiedad del automóvil a un concepto de uso o de experiencia. De una dimensión local a una global, porque la gente viaja más que nunca», explica.

Según ha observado la compañía, la mayoría de sus usuarios son millennials: el 47% se encuentra en edades comprendidas entre los 18 y los 35 años. En cuanto al género, el 60% son hombres frente al 40% de mujeres.

Salimos desde Conde Duque y nos dirigimos hacia Ciudad Universitaria. La cobertura geográfica de Emov rebasa la barrera de la M-30, habilitando la circulación por la calle Arturo Soria, en el este; la avenida del Cardenal Herrera Oria, el Nudo de Manoteras; y la M-11 (Avenida de Manuel Azaña) de acceso al Aeropuerto de Madrid- Barajas, en el norte; y a algunas zonas de Ciudad Universitaria en el oeste. Un área que cubre parte de los distritos de Ciudad Lineal, Fuencarral-El Pardo y Moncloa-Aravaca.

El tiempo medio del recorrido se sitúa alrededor de 20 minutos, estableciendo un coste promedio del viaje de 3,8 euros (la tarifa es de 0,19 euros por minuto). Esto incluye desde el momento que se abre el coche hasta que se aparca y cierra desde la app (la reserva no tiene ningún coste).

Finalizamos nuestro trayecto. Una de las ventajas con las que cuenta Emov es que los vehículos se pueden aparcar en zona azul o verde sin tener que pagar el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) dentro de la M-30. Nada más clicar en «Finalizar viaje», recibimos un email:

Y, ahora, la pregunta del millón: ¿hay mercado para tanta oferta de coche compartido? La creciente demanda tanto de Emov como de Car2go revela que los vientos soplan a favor. Sin embargo, el perfil de usuario de estos servicios nos muestra un viajero intermodal, que utiliza diferentes modos de transporte en función de sus necesidades. Las propias empresas promotoras reconocen que el carsharing sólo funciona si se asienta sobre una potente red de transporte público. Algo es seguro: cuantas más opciones haya disponibles, más usuarios se animarán a renunciar al coche propio.


COMENTARIOS

  1. No has visto el Tesla, ya se que es más caro, pero se pueden hacer bonitos.


  2. Lo malo es que esos trolls con ruedas no los quiere nadie. Así lo dicen todos los estudios. Y no me extraña porque podría ser más estéticos


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