Los yacimientos de la sierra de Atapuerca (Burgos) son muy conocidos tanto a nivel nacional como internacional. Pero ¿a qué se debe esta fama?
Durante mucho tiempo, la evolución humana se imaginó como una historia lineal, protagonizada por unas pocas especies que se sucedían unas a otras. Atapuerca ha ayudado a desmontar esa idea: nuestra evolución es una historia mucho más diversa, compleja y cambiante de lo que imaginamos durante décadas. Los hallazgos realizados allí han demostrado que Europa fue poblada mucho antes de lo que se creía, y que su historia estuvo marcada por una diversidad de grupos humanos. También han revelado además una especie hasta entonces desconocida, Homo antecessor, y evidencias de canibalismo entre las más antiguas conocidas.
En la Sima de los Huesos, más de 7.000 fósiles pertenecientes al menos a 29 individuos han convertido el yacimiento en una referencia mundial para estudiar a los antepasados de los neandertales. La UNESCO declaró Atapuerca Patrimonio Mundial en 2000, al considerar que alberga una de las evidencias más tempranas y abundantes de la presencia humana en Europa.
En esta pequeña sierra burgalesa se han encontrado restos humanos de cinco especies de homininos, miles de fragmentos de fauna y otras tantas herramientas líticas. En un solo lugar hemos podido reconstruir cómo era la vida en Europa durante la Prehistoria, desde hace más de un millón de años hasta hace unos 4 000 años.
Los hallazgos más antiguos
Los hallazgos en el nivel TD4 de la Gran Dolina y la Sima del Elefante, con una antigüedad de entre 1 y 1,3 millones de años, representan una de las evidencias más tempranas del poblamiento de Europa. Aunque sin duda, lo más espectacular de estos yacimientos son los restos humanos de Sima del Elefante: una mandíbula del nivel TE7 y un fragmento facial del nivel TE9, asignados a Homo affinis erectus.
Los grupos que llegaron hasta Atapuerca tenían una tecnología bastante simple y aprovecharon los recursos disponibles en la sierra
Esto demuestra que los primeros homininos en poblar el continente europeo fueron poblaciones de un aspecto similar a los Homo erectus africanos. No obstante, los grupos que llegaron hasta Atapuerca tenían una tecnología bastante simple y aprovecharon los recursos disponibles en la sierra.
Homo antecessor y el canibalismo
Avanzando un poco en el tiempo, hay que hacer una parada obligatoria en el nivel TD6 de la Gran Dolina. Allí, desde hace unos años, se están encontrando restos de la especie Homo antecessor.
Los restos de Homo antecessor aparecen muy fragmentados, lo que dificulta establecer el número de individuos representados. Sin embargo, el recuento más actual establece la presencia de unos 12 o 15 individuos. Todos ellos, niños y adultos, fueron víctimas de canibalismo, algo que sabemos gracias a las marcas de corte, golpes y mordeduras que muestran sus huesos. Es la evidencia más antigua documentada de esa conducta.
Su posición exacta en el árbol evolutivo humano sigue siendo objeto de debate. Durante años se propuso que podía ser un antepasado común de neandertales y Homo sapiens, pero actualmente existe bastante más cautela: su relación con otras poblaciones humanas antiguas continúa investigándose.
El descubrimiento de Homo antecessor en Atapuerca fue una de las primeras señales de que la historia humana en Europa era mucho más antigua y compleja de lo que se había supuesto: hace unos 800.000 años, grupos con un rostro sorprendentemente moderno ya habitaban la península ibérica.
Pre-neandertales en la Sima de los Huesos
Otro yacimiento que ha proporcionado hallazgos sensacionales es la Sima de los Huesos. Aquí se han recuperado los restos de 29 individuos pre-neandertales que vivieron hace unos 400.000 años. Su nivel de conservación es asombroso y se han podido reconstruir hasta 17 cráneos bastante completos. En total, se han recuperado más de 7.600 huesos y dientes de esos individuos, lo que representa más del 90 % del registro mundial de la cronología en la que se inscriben.
En este yacimiento solamente se ha encontrado una herramienta de piedra: un bifaz apodado Excalibur. Una única herramienta y la ausencia total de restos de herbívoros indica que la Sima de los Huesos no era un espacio habitado. En cambio, creemos que era el lugar que ese grupo de pre-neandertales había elegido para depositar a sus congéneres fallecidos. Esto implica una de las conductas mortuorias más antiguas conocidas.
Para saber cómo vivían aquellos homininos hay que desplazarse hasta los yacimientos de Galería y el nivel TD10 de Gran Dolina. Allí, hemos hallado los vestigios de sus campamentos base en los que desarrollaron actividades de carnicería, trabajo de pieles y fabricación de herramientas.
Una de las especies humanas que más interés despierta, tanto entre investigadores como entre el público general, son los neandertales. En los yacimientos de Atapuerca hemos encontrado muy pocos restos humanos de neandertales: un fragmento de cráneo en la Cueva Fantasma, y un diente y una falange en la Galería de las Estatuas.
A pesar de los pocos restos humanos encontrados, en esos yacimientos están los vestigios de la fauna que consumían y de sus herramientas. Además, sabemos que los neandertales ocuparon las cuevas de la sierra y se movieron por sus alrededores. Yacimientos como Hotel California, Fuente Mudarra y Hundidero muestran que tenían talleres y pequeños campamentos por todo el territorio.
El hallazgo de restos del Paleolítico superior
La ausencia de restos del Paleolítico superior era una de las grandes lagunas de Atapuerca. Sin embargo, justamente en la campaña de este verano se han identificado niveles de esa cronología en el yacimiento de la Cueva de El Mirador. Estamos seguros de que en las próximas campañas arqueológicas vamos a poder llenar más este vacío.
En este recorrido por la sierra hay que dar un salto cronológico desde el Paleolítico medio hasta el Neolítico y la Edad del Bronce. En El Portalón de Cueva Mayor hay que destacar el enterramiento de un individuo infantil que murió a causa de diversas enfermedades metabólicas causadas por la carencia de algunos nutrientes. En la Cueva de El Mirador se ha encontrado el enterramiento colectivo de una treintena de personas de todas las edades y otro conjunto con los restos de individuos. Algunos muestran, de nuevo, evidencias de canibalismo, aunque en esta ocasión creemos que corresponde a una estrategia de guerra.
La fama e importancia de los yacimientos de la sierra de Atapuerca está más que justificada por todos estos hallazgos. El trabajo de investigación, publicación y difusión de los resultados de los numerosos investigadores e investigadoras que trabajamos allí lo ha hecho posible. A pesar de que los restos encontrados hasta el momento han permitido conocer muchos aspectos de la vida de nuestros antepasados, todavía quedan muchas preguntas por responder y esperamos que esos yacimientos nos sigan sorprendiendo.
Marina Lozano Ruiz es profesora del grado de antropología, Universitat Rovira i Virgili; Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES). Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
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