Ucrania

Ucrania: ¿la última herida de la interdependencia?

Cada nueva crisis pone en evidencia nuestro repetido fracaso en la construcción de sistemas resilientes que busquen el bienestar compartido en un mundo verdaderamente interdependiente. Tanto la guerra en Ucrania como la emergencia climática son indesligables del actual sistema económico que prioriza el beneficio de tan solo unos pocos.

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11
May
2022

«Parece que cada vez que escribo que estamos viviendo un momento trascendental, un nuevo acontecimiento eleva la suma». Con estas palabras se expresaba Andrew Kassoy, cofundador y CEO de B Lab Global, en un mensaje dirigido a la organización el 20 de febrero de 2022. No le faltaba razón. Cuatro días después, a escasos minutos de las tres de la madrugada, Vladimir Putin lanzaba una declaración televisada: «He tomado la decisión de iniciar una operación militar especial». El objetivo de dicha operación: Ucrania.

El conflicto que se pronosticaba como breve se ha prolongado varios meses. Nadie sabe cuáles serán las consecuencias de la guerra en Ucrania, pero lo que sí puede afirmarse es que serán graves y significativas para todos: tanto para el pueblo ucraniano y ruso como para Europa y el resto del mundo. Una vez más, los acontecimientos del presente vuelven a demostrarnos que, queramos o no, somos interdependientes. Estamos todos en el mismo barco.

Esta máxima resuena con implacable certeza cuando observamos la vulnerabilidad y dependencia de nuestros países, economías, comunidades y ecosistemas. Y, sin embargo, cada nueva crisis pone en evidencia nuestro repetido fracaso en la construcción de sistemas resilientes que busquen el bienestar compartido en un mundo verdaderamente interdependiente.

Tanto la crisis de Ucrania como la emergencia climática son indesligables del actual sistema económico: uno que, ajeno al verdadero significado de la palabra interdependencia, sigue priorizando el beneficio económico de unos pocos por encima del bienestar del ser humano y el planeta. Ante esta realidad, el movimiento B Corp reconoce que los esfuerzos para construir un mundo inclusivo, equitativo y regenerativo son más necesarios que nunca. Y para lograrlo, la paz, la democracia y la justicia social son ingredientes esenciales.

El presente vuelve a demostrarnos que las empresas deben dar respuesta a los desafíos sociales que nos afectan a todos

Sumándose a la condena casi unánime del mundo, la comunidad B Corp ha alzado la voz en contra de la invasión rusa a Ucrania, movilizándose y denunciando la violencia y el conflicto armado. Si por algo se caracterizan las empresas B Corp es que no solo hablan, sino que actúan. En efecto, desde los primeros días del conflicto, compañías como Grupo Consorcio, imagin, Veritas o Triodos Bank han pasado a la acción para lanzar campañas de ayuda humanitaria y realizar donaciones económicas y en especies, además de reforzar sus colaboraciones con oenegés que trabajan para ayudar a la población ucraniana por todos los medios posibles; entre otras iniciativas.

A modo de ejemplo, Triodos Bank ha eliminado las comisiones de las transferencias que se realizan hacia o desde Ucrania, a la vez que ha unido fuerzas con Amnistía Internacional en su campaña para proteger la seguridad y los derechos humanos de las personas ucranianas. Por otro lado, imagin ha puesto en marcha un plan de apoyo a las entidades sociales que están trabajando sobre el terreno, facilitando que sus usuarios puedan hacer donaciones y decidir a dónde se dirigen: refugiados, cobertura de las principales necesidades primarias y sanitarias, atención especial a los más vulnerables, etc.

Más allá de la banca, Grupo Consorcio también ha puesto su granito de arena donando alimentos para las personas refugiadas y Veritas ha reforzado su colaboración con la Cruz Roja, multiplicando por dos las donaciones de alimentos que sus clientes hacen a esta organización a través de sus supermercados. A su vez, Too Good To Go ha decidido donar durante tres meses el 1% de sus ingresos a la Cruz Roja y ha implicado a su equipo en Polonia para ayudar a las mujeres y niños refugiados. Como estos, podemos encontrar dentro una multitud de ejemplos que muestran cómo desde la responsabilidad colectiva podemos construir un mundo mejor.

Una nueva oportunidad para un nuevo mundo

Una vez más, la comunidad B Corp ha demostrado que el rol empresarial que exige nuestro presente ya no es únicamente el de generar beneficios económicos para el accionista, sino (y sobre todo) crear valor compartido para todas las personas y el planeta. La empresa puede (y debe) ser un agente generador de soluciones, capaz de dar respuesta a los desafíos sociales y ambientales que nos afectan a todos. Dentro de la gravedad de esta crisis humanitaria, tenemos una nueva oportunidad para impulsar un modelo económico y empresarial más inclusivo y sostenible que no solo sirva para dar respuesta puntual a la emergencia humanitaria en Ucrania, sino para construir las bases de un nuevo mundo.

«No estamos proponiendo un cambio en las reglas de juego», lee el Manifiesto del movimiento B Corp. «El juego ya ha cambiado. Cada día, en todo el mundo, millones de personas están alineando sus decisiones con el tipo de sociedad que queremos construir. El voto no se ejerce cada cuatro años en las urnas. El voto se ejerce con cada decisión que tomamos, como ciudadanos, como trabajadores, como inversores y como empresas. Llevamos muchos años haciendo lo mismo y los resultados están a la vista. Ha llegado el momento de convertirnos en el cambio que queremos protagonizar. Por las personas. Por el planeta. Por nosotros mismos».


Montse Sellarès Benet es Head of Communications en B Lab Spain.

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