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«Nuestros genes son insatisfechos por pura naturaleza»

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20
May
2022
Daniel Z. Lieberman

Pese a que la dopamina es el neurotransmisor que permitió que nuestros ancestros pervivieran, en la actualidad es, en parte, la responsable de nuestras adicciones, de nuestra ambición desmesurada, de nuestra capacidad de consumir sin detenernos, de querer conquistar países. No es que sea toda mala. Es la molécula del deseo, la que controla nuestros impulsos y la que nos incita siempre a buscar nuevos estímulos. Para la dopamina lo importante es conseguir algo, cualquier cosa, con tal de que sea nueva. Y el científico Daniel Z. Lieberman (Estados Unidos, 1964) decidió investigar esta molécula. Recientemente publicó el libro ‘Dopamina’ (Península), en el que asegura que una vez logremos entender el rol de esta molécula en nuestras vidas «podremos entender de una manera revolucionaria por qué nos comportamos como lo hacemos en el amor, los negocios, la política o la religión».


¿Cuál es la mejor forma de explicar qué es la dopamina?

Las computadoras procesan información usando circuitos eléctricos. El cerebro, en contraste, usa algo de electricidad, pero aun más importante, usa químicos. La dopamina es uno de esos químicos que el cerebro usa para procesar información. Es complicado y muy sofisticado, pero si lo quisiéramos simplificar un poco, diríamos que el cerebro usa dopamina para procesar recursos que nosotros no tenemos. Entonces cuando no tienes algo, lo quieres, te puedes emocionar al respecto, puedes sentir entusiasmo, puedes hacer planes para lograr tenerlo, puedes sentir ansias, impulsos, y eso es de lo que dopamina trata. Es sobre dirigirnos a nosotros a obtener recursos que aún no tenemos, pero que desde la perspectiva evolutiva nos ayudará a ser más exitosos.

Después de esta investigación, ¿cómo vive usted con esta idea de la dopamina en la toma de decisiones?

A medida que voy por la vida le presto mayor atención a si este es un momento dopamina o es un momento del aquí y ahora. Entonces, en este instante, con esta entrevista, este es un momento de dopamina. Ambos estamos tratando de lograr algo, estamos haciendo algo nuevo: un artículo. Cuando vaya a casa esta noche a tener una cena con mi familia será un momento del aquí y el ahora. En este momento es fácil reconocer que está guiado por la dopamina, pero me preocupa que cuando llegue a casa no esté en el aquí y ahora, porque me doy cuenta de que cuando estoy con mi familia, la gente que más amo en el mundo, muchas veces estoy pensando: ¿qué voy a hacer mañana? ¿Qué voy a escribir para hacerme más famoso?, ¿qué idea surgirá para ser promovido y tener más dinero? Lo que hago ahora es que me doy cuenta de que no puedo pasar toda mi vida pensando en el futuro, tengo que hacer un esfuerzo para estar en este momento, en el presente.

¿Se puede hablar de controlar la dopamina?

Sí, pero es algo en lo que tienes que trabajar de una manera regular. Creo que la gente entiende que si quiere tener un cuerpo saludable, debe comer sano todos los días, debe hacer ejercicio, no puede ser una vez al mes. Tiene que ser todos los días. Es lo mismo con el cerebro. Si siempre está pensando en qué viene ahora, en lugar de disfrutar lo que tiene ahora, debe aprender, entrenar el cerebro para estar en el presente, en el momento, y lo que vemos en este entrenamiento es que la meditación puede ser muy poderosa.

«Putin parece ser un dominado por la dopamina porque no muestra muchas emociones ni calor humano»

¿Puede darme un ejemplo de qué significa no poder controlar la dopamina?

La dopamina trata de las cosas que no tenemos, de tener un mejor futuro. El otro lado de la moneda es un proceso en el cerebro que son los químicos del aquí y el ahora. Son las cosas que están pasando ya. Si estoy disfrutando de una cena, lo que debería pasar es disfrutar los sabores, las texturas, los colores y la conversación y el placer de estar conversando con otra persona. Eso no es dopamina. Las emociones no son dopamina. Las interacciones con otras personas no son dopamina. Las sensaciones, lo que sentimos, oler, sentir, no son dopamina porque son reales. La dopamina no  es real, solo lidia con las posibilidades, cosas que aún no son reales. Lo que es real no es dopamina. Entonces es irónico porque cuando digo que los occidentales vivimos en un mundo de dopamina, vivimos en un mundo que no existe. Siempre estamos pensando en lo que no tenemos, en lo que es posible que pase, en lo que pasará. Por eso dejamos de vivir nuestras vida, vivimos en un mundo fantasma.

¿Por qué la gente relaciona la dopamina con la felicidad?

¿Conoces a Winnie Pooh? En uno de los libros, su amigo Christopher Robin le pregunta: ¿qué es lo que más te gusta de todo el mundo? Y lo que él le responde es comer miel. Eso no es dopamina. Pero antes de terminar de decirlo cambia su respuesta y dice que hay un momento justo antes de comer miel que es incluso mejor que comer la miel. Eso es dopamina. Por alguna razón, nuestros cerebros prefieren lo que va a pasar sobre lo que en realidad está pasando. Si lo piensas en términos de evolución, pensemos que mi cerebro estuviera preparado para apreciar todo lo que tengo en este momento: soy tan feliz con mi ropa, con mi sueldo, con lo familia, pues ¿qué pasaría? Nada. Me quedaría sentado disfrutando el momento. Pero si estoy insatisfecho, si siempre quiero más comida, más parejas sexuales, mis genes se mantendrán en el tiempo. La selección natural ha creado nuestros genes para que sean infelices porque el ser humano debe estar siempre insatisfecho para querer más.

Eso está relacionado con la ambición…

Sí, totalmente. La gente ambiciosa piensa que si logra la siguiente promoción, aumento de salario, será feliz, que si tiene un millón de dólares será feliz. Pero eso es mentira. No importa qué tanto logren, nunca serán felices. Tan pronto como logren su ascenso, estarán mirando el siguiente paso y nunca estarán satisfechos.

¿Una guerra mundial podría ser consecuencia de la dopamina?

Sí, en uno de los capítulos del libro lo hablo. Se plantea cómo la dopamina puede llevar al fin del mundo, y este es un ejemplo de eso. Por ejemplo, la ambición de más territorio llevará a un conflicto que puede desencadenar en un conflicto nuclear y en el fin del mundo. Sí, Putin parece ser un dominado por la dopamina porque parece no mostrar muchas emociones, no parece mostrar calor humano, que es lo que se ve en una persona gobernada por los químicos del aquí y el ahora. Es un hombre frío y calculador, muy ambicioso, y eso hace que sea aterrador lo que está sucediendo.

«Necesitamos la dopamina para impulsar nuestro desarrollo, pero está llegando a un punto en el que se está convirtiendo en una debilidad»

La dopamina está relacionada también con la manipulación política…

Hay puntos que son obvios: la propaganda. La dopamina puede ser engañosa por el deseo de cosas en el futuro. Pero también puede ser engañosa por el miedo. El miedo también es sobre el futuro. Si te digo que ciertas malas personas quedarán electas y que perderás todas las cosas que son valiosas para ti, eso va a engañar a la dopamina porque te llevará a maximizar los recursos en el futuro. Como posiblemente sabes, la propaganda negativa es la más efectiva porque genera miedo. No sé cómo será en Colombia, pero el odio entre la izquierda y la derecha se está incrementando. La razón de esa es que los políticos descubrieron que una de las mejores maneras para quedar reelectos es insertando odio. El odio es la herramienta número uno que todos quieren alcanzar. Nos hemos convertido en sociedades de odio.

Dice que la dopamina ha sido fundamental para el proceso evolutivo del ser humano, pero parece que empieza a jugar en contra de nuestra propia evolución…

Así es, los seres humanos evolucionaron en el contexto de la adversidad, nuestros ancestros siempre estaban al borde de la hambruna. Puede que hubiera un festival de vez en cuando al año, cuando la gente podía comer tanto como quisiera, pero en esa situación la dopamina ayudaba mucho porque se necesitaba la energía para estar vivos, sin la dopamina se morirían de hambre. Pero ahora, muchos de nosotros, especialmente en el mundo occidental, hemos alcanzado un punto en el que la escasez no es tan común como antes. Estamos con el problema opuesto: obesidad, enfermedades de corazón, diabetes, consumismos… esos son nuevos problemas y la dopamina no ayuda más a la humanidad de la manera como lo hacía cuando estábamos evolucionando. Ahora se ha convertido más bien en una desventaja.

Pero no se puede entender la dopamina solo como algo malo…

No, no, para nada. La dopamina también es responsable de gente como Elon Musk construyendo Space X, y es responsable de Steve Jobs para construir Apple. No hemos llegado al punto de que la dopamina sea suficiente. Necesitamos la dopamina para impulsar nuestro desarrollo. Pero está llegando a un punto en el que se está convirtiendo en una debilidad, en algo malo…

Debemos encauzar la forma como usamos la dopamina…

Aún no. Aún hay humanos en el mundo muriendo de hambre y de enfermedades, entonces debemos seguir luchando. Estamos cerca y necesitamos prepararnos. Yo seré honesto, yo amo la dopamina, esa es la razón por la que estoy aquí, amo hacer cosas. Pero al tiempo tengo que meditar durante cada cierto tiempo porque sé que la dopamina me matará eventualmente. Por eso necesito hacer este cambio.

Esto me lleva a una pregunta que le quería hacer y es sobre el rol de la tecnología en este mundo dominado por la dopamina…

La tecnología, especialmente los móviles, son máquinas de dopamina. Las noticias estimulan la dopamina porque puede que haya algo en las noticias que impacte en mi vida, quizá aprenda algo nuevo que me sirva. Las redes sociales son la prueba de la dopamina. Las redes sociales fueron construidas por psicólogos que entendieron el comportamiento. El placer que crea la dopamina es lo que llamamos tolerancia,y eso significa que se necesita más y más para tener el mismo efecto. Ya medida que logramos un nivel de tolerancia también tendremos menos placer y, por lo tanto, tendremos la necesidad de satisfacerlo. Entonces paramos la capacidad de tener el placer pero no podemos detener el comportamiento.

Es que uno no para de seguir bajando en la pantalla…

Mire, usted sigue cargando y cargando la pantalla y se siente miserable y no hay nada que le guste,y está aburrido y no hay nada interesante, pero aun así no para. Y la razón por la que no para es porque puede que si sigue haciendo scroll encuentre algo importante. Y la dopamina hace que siga y siga y no pare. La tecnología es solo sobre dopamina. Nosotros cargamos con esas máquinas todo el tiempo y nos volvemos dependientes de estas pequeñas dosis constantes de dopamina. Es algo muy poco saludable porque perdemos la habilidad de estar fuera una hora sin una dosis de dopamina. Yo trato de evitar las redes sociales.

Vivimos en tiempos en los que las cifras de depresión están por las nubes, ¿tiene algo que ver con la dopamina?

La depresión es muy complicada. Se puede mirar de diferentes maneras. Pero te describiré dos maneras distintas. Para los que el mundo es demasiado, se les dará medicamento que les ayudará con los químicos del aquí y el ahora. No se preocupen tanto por el futuro, vivan el presente, está bien. Para los que no están interesados en nada, les debemos dar una droga que les dé dopamina para que se sientan más comprometidos con la vida, para que sientan deseo.


Esta entrevista es parte de un acuerdo de colaboración entre el diario ‘El Tiempo’ y la revista ‘Ethic’.

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