Biodiversidad

¿Por qué están desapareciendo los koalas?

Los animales, emblema de la fauna australiana, podrían llegar a extinguirse a partir del año 2050 a causa de factores tan diversos como el cambio climático, la acción humana o la infección por clamidia.

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15
Feb
2022
koalas

El koala, una de las especies más emblemáticas de Australia, es considerada por los científicos como una pieza única dentro de la historia de la evolución: es el único representante vivo de la familia marsupial de los fascolárctidos. La icónica especie, no obstante, ha sido declarada recientemente en peligro de extinción por parte de las autoridades australianas. Pero ¿por qué desaparecen, hoy, estos animales tan particulares? Lo cierto es que si bien a principios del siglo pasado eran cazados por sus pieles, actualmente su principal amenaza reside sencillamente en la desaparición de su hábitat.

La alimentación de los koalas se basa casi de forma exclusiva en las hojas de eucalipto, comiendo aproximadamente un kilogramo –algo que puede hacer sin morir gracias a las fuertes enzimas desintoxicantes de su ADN– al día. De ellas obtienen la hidratación que necesitan, ya que no beben agua. Es de este hecho del que surge su nombre, «koala»: en las lenguas aborígenes australianas significa «no bebe». Estas características tan especiales son, sin embargo, las mismas que les hacen también más vulnerables: si no hay eucaliptos, no puede haber koalas, y debido a la deforestación, el cambio climático, el aumento de talas, quemas planificadas e incendios que cada verano asolan Australia, estos marsupiales están perdiendo su hábitat. Si no se pone remedio, el desenlace de la situación parece evidente: los koalas se extinguirán en el año 2050, según un informe publicado en junio de 2020 por el Parlamento de Nueva Gales del Sur.

El documento elaborado en enero de 2022 por la organización Friends of the Earth deja vislumbrar también parte de este futuro: las temperaturas medias diarias en Gippsland, una de las regiones rurales más extensas de Australia –y uno de los hábitats preferidos de estos animales–, habrán superado los umbrales de tolerancia térmica de los koalas en 2030, convirtiéndose en un lugar inhabitable para ellos.

Un hogar roto

A pesar de que los bosques son uno de los bienes naturales más extraordinarios del planeta, proporcionando su hogar a dos tercios de la biodiversidad conocida, regulando el clima y el oxígeno, ayudando a mantener las reservas de agua dulce, limitando la erosión del suelo y brindando refugio y sustento a más de 1.000 millones de seres humanos, según múltiples estudios del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) los humanos los estamos talando alrededor del globo a un ritmo de 177.000 kilómetros cuadrados al año. Este área, mayor que la superficie de todo Uruguay, contiene uno de sus focos en Australia: el hábitat favorito de los koalas es, así, uno de los mayores focos de deforestación mundial. Desde que se eliminó la Ley de Vegetación Nativa en agosto de 2017, la tala de bosques se ha triplicado en el norte de Nueva Gales del Sur, llegando a la destrucción de 8.194 hectáreas.

Según Biolink, en los últimos incendios Australianos se han muerto el 71% de los koalas que existían

Australia, además, se ve amenazada cada verano por terribles incendios forestales –especialmente devastadores, de hecho, fueron los acaecidos entre 2019 y 2020– causados principalmente por la mano del hombre. A ello se suma también nuestra contribución al cambio climático, que produce de forma cada vez más frecuente eventos de temperaturas y de lluvia extrema, tal como demuestran las tormentas acontecidas el año pasado. Según revela el informe Bushfires de Australia 2019-2020: The Wildlife Toll, más de 18 millones de hectáreas se han calcinado en ese periodo en el país, con un impacto catastrófico para la flora y fauna nacional. Según las estimaciones, hemos de contar tan solo en ese periodo con el fallecimiento directo de millones de animales; otras organizaciones, como Biolink, van incluso más lejos al sostener que en esos incendios se han muerto el 71% de los koalas que existían.

No es la única amenaza que se cierne sobre estos animales: también se están viendo amenazados por virus, retrovirus y bacterias, como la clamidia. En el caso de los retrovirus, por ejemplo, los koalas terminan sufriendo una inmunodeficiencia que los vuelve más susceptibles a padecer cánceres, enfermedades contagiosas e infecciones, como la causada por clamidia. Esta, de hecho, está diezmando la población, causándoles ceguera y dolorosos quistes en el aparato reproductor que les provocan infertilidad e incluso la muerte. La cura tampoco es sencilla: los antibióticos utilizados para tratar la enfermedad pueden destruir la delicada flora intestinal que los koalas necesitan para consumir su dieta básica de hojas de eucalipto, lo que lleva a algunos a morir de hambre incluso después de curarse. Hoy, alrededor de 85% de la población de koalas está infectada. En la actualidad, algunos científicos están investigando y probando vacunas contra la clamidia para proteger a los animales con resultados prometedores, algo que además podría permitir avances en el tratamiento en seres humanos. Los expertos, sin embargo, son escépticos: si la estrategia de vacunación no funcionara, podrían producirse en el corto plazo extinciones localizadas.

Podría parecer que los koalas son una especie muy delicada y no apta para la supervivencia en la Tierra: la selección natural podría llevarles a la extinción; sin embargo, esta creencia es errónea, ya que la supervivencia del más apto debe darse en el medio natural, y en este caso la intervención externa es evidente. El ser humano ha sobreexplotado los recursos naturales del planeta hasta el punto de convertirse en el responsable del cambio climático, según Naciones Unidas. De hecho, según Science, una extinción por la acción del hombre es 100 veces más rápida que por la evolución natural. ¿Estamos a tiempo de revertir el desastre? Las tendencias indican que los koalas se extinguirán junto con otras muchas especies debido a la interconectividad entre las mismas: la extinción de una de ellas vuelve mucho más probable la extinción de las demás. ¿Ha comenzado ya la sexta extinción masiva?

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