Siglo XXI

Una confianza crítica para volver a creer en el contrato social

¿Debemos huir del dolor antes de buscar el placer? La tranquilidad del alma es una utopía (casi imposible) que podemos buscar mediante la verdadera amistad o una (también utópica) autosuficiencia.

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28
Oct
2021
contrato social

«¿Te has sentido solo y aislado? Quizá no eres tú, sino el caos del mundo que vuelve más frágiles nuestros lazos personales. Hoy es crucial preguntarnos sobre nuestras emociones, cómo tomamos decisiones y cómo elegimos las amistades que nos rodean», reza el filósofo sevillano, David Pastor Vico, en su nuevo ensayo Ética para desconfiados, un libro enfocado a los más jóvenes que recupera el pasado para afrontar los principales desafíos del futuro, como la crisis climática o los populismos. Al comienzo de sus líneas, Pastor viaja atrás en el tiempo hasta encontrarse consigo mismo de adolescente, como si viviese en una película hollywoodiense de los años 80. Se imagina perdido, confuso, sin saber si darse un par de buenos consejos, sin ser capaz de avisarse de todo lo bueno y malo que le espera… incluso dándose un par de guantazos con la mano abierta. Luego se gira, metafóricamente, hacia el lector, al que supone estudiante, y le promete lo mismo, pero (por suerte) sin guantazos.

Ética para desconfiados es la segunda parte de Filosofía para desconfiados, un primer ensayo en el que el filósofo se enfrentaba a ese ‘individualismo idiota’, uno que olvida un ‘nosotros crítico’ y donde es capaz de llegar más lejos que el más inteligente por su cuenta. El pensador parte de lo básico: recordar o explicar de cero el significado de palabras que todos usamos sin reflexionar sobre su raíz: ética, política, moral… Ninguna necesariamente mala, pero cada una con una utilidad diferente.

Pastor: «En la variedad estará siempre la riqueza y en la unión nuestra fuerza»

Este nuevo ensayo, siempre pensado para el alumnado de instituto o los jóvenes pupilos de la universidad, insiste de nuevo en la idea del individualismo frente a la generación de Instagram o TikTok. En el lema del Oráculo de Delfos, «conócete a ti mismo», Pastor lee una invitación que muchos filósofos de la época recitaron antes que él: mejorarse a uno mismo para poder relacionarse con los demás y crear un ‘nosotros’ más fuerte. «No es un pase para sentirse único en el universo y bendecido así por ello», insiste, sino que «nos exhorta a descubrir para qué somos buenos en relación con nuestro papel dentro de la convivencia con los demás».

Pastor asume que su lector adolescente o joven adulto, mexicano o español, vive unas circunstancias que no son exactamente las de su yo del pasado. Nacido en un mundo mucho más pequeño e interconectado pero más vulnerable y con una carga enorme de expectativas, siendo tomado por idiota por sus mayores y en un ecosistema en el que todos nos queremos creer especiales y únicos olvidando que «en la variedad estará siempre la riqueza y en la unión nuestra fuerza».

El filósofo ofrece un mapa basado en el viejo Epicuro y su idea de la aponía, es decir, huir del dolor antes que buscar el placer

Así, en ese asumir generacional del ‘recuerda que eres solo un hombre’, de esa indefensión y humildad que han sido la base de toda filosofía, el autor se propone desmontar cualquier asunción sobre la moral –que no la ética– y la relatividad cultural que a veces se defiende. Repasar la historia de la esclavitud (legal en algún país hasta 1981) y compararlo con debates actuales en España o México pone al lector en la tesitura de analizar en cuántas falacias no caerá al creer que valores que son transitorios deberían ser universales.

Por tanto, ofrece a quien lo siga un mapa basado en el viejo Epicuro y su idea de la aponía, es decir, huir del dolor antes que buscar el placer. Una utopía imposible, la de la ataraxia o tranquilidad del alma, que podemos buscar mediante la verdadera amistad o una también utópica autosuficiencia. Igualmente pensadores actuales como Fernando Savater, o sus colegas José Antonio Marina o José Carlos Ruiz, le sirven para señalar el camino a sus estudiantes.

Y, sobre todo, recordando que en cada uno existe la posibilidad de generar un nosotros basado en eso tan complicado de la confianza. La confianza como base de la ética, que es la manera en la que nos relacionamos los animales humanos entre nosotros, sin renunciar al sentido crítico pero sabiendo que solo juntos podemos mejorar.

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