Sociedad

El mapamundi de la eutanasia

El Congreso de los Diputados ha aprobado hoy la ley de la eutanasia, convirtiendo a España en el quinto país del mundo en regularla, detrás de Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Canadá.

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04
Abr
2019
Javier Bardem en ‘Mar adentro’

El Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves 18 de marzo la ley de la eutanasia, convirtiendo así a España en el quinto país del mundo en regularla. Con 202 votos a favor, 141 en contra y dos abstenciones, la ley, promovida por el PSOE, entrará en vigor dentro de tres meses. Una noticia que llega después de años de intenso debate: fue en julio de 2018 cuando el partido de Pedro Sánchez, que acababa de tomar las riendas del Gobierno, presentó la Proposición de Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia que, no obstante, quedó bloqueada por Ciudadanos y el Partido Popular.

Hasta ahora, la eutanasia estaba penalizada, según recoge el Artículo 143 del Código Penal español, con penas de entre cuatro y diez años a aquellos que «induzcan al suicidio» de otra persona o «cooperen con actos necesarios al suicidio de una persona». Portugal, nuestro país vecino, intentó aprobar en mayo de 2018 una ley que regularizara de una vez por todas la muerte asistida, aunque no salió adelante.

La aprobación de la ley de eutanasia en nuestro país responde a una demanda social. En España, los únicos datos disponibles provienen de encuestas realizadas en los últimos años. La más reciente es la de la plataforma demoscópica Metroscopia realizada en 2017 y que expone que el 84% de los encuestados eran partidarios de permitir la eutanasia en caso de enfermedad incurable. En esta línea, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ya recogió en 2015 que el 77,5% de los españoles está total o bastante de acuerdo en regular lo también conocido como «muerte digna». No obstante, este concepto no significa lo mismo para todos. De ahí que, para entender qué consideración (al menos legislativa) se tiene en otros puntos del planeta, proponemos, a fecha de hoy, sumergirnos en el mapa de la eutanasia, donde solo cinco países contemplan la posibilidad médica de ayudar a morir sin que esté penalizada.

¿Qué está permitido ahora en España?

Antes de esta nueva legislación, en España sí era legal la sedación terminal, también conocida como sedación paliativa. Hablamos de un tratamiento reconocido por la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) que la engloban dentro del tratamiento de cuidados paliativos. En 2011, estas dos entidades aprobaron una guía clínica que determina que los médicos que aleguen «objeción de conciencia» para negarse a aplicar la sedación en pacientes en agonía, estarán actuando fuera de las buenas prácticas médicas. La sedación por tanto, era legal y generalizada en el país, ayudar a morir, en cambio, se tipificaba como delito.

La ley de la eutanasia aprobada finalmente por el Congreso de los Diputados promete ser una de las «más garantistas». Para solicitarla, el afectado debe seguir una serie de pasos, que empieza por manifestar el deseo de morir por escrito, dos veces en quince días, además de hacer patente que no es el resultado de ninguna presión externa. Tras la primera solicitud, el médico realizará un «proceso deliberativo sobre su diagnóstico, posibilidades terapéuticas y posibles cuidados paliativos». Una vez conocida la información, y tras una segunda reunión médico-paciente, el usuario confirmará de nuevo su voluntad. Y una vez más, cuando la comisión de evaluación apruebe el procedimiento, tendrá que volver a hacerlo.

El proceso, indica el documento, tendrá primero un periodo de 15 días para realizar las solicitudes, a lo que se sumarán 24 horas hasta que el médico consulte el caso con un experto ajeno a él, que tendrá 10 horas para contestar. Entre respuestas y confirmaciones, se estima que pueden pasar, como máximo, 40 días hasta conseguir el visto bueno. Algunas instituciones se han posicionado en contra de esta nueva legislación, como la Organización Médica Colegial, la Iglesia o el Comité Español de Bioética. 

Otros países que permiten la eutanasia

En abril de 2002 Holanda sentó un precedente al convertirse en el primer país del mundo en legalizar la eutanasia. Poco después, Bélgica y Luxemburgo siguieron el camino que  había tomado su país vecino. Estos tres lugares son, en la actualidad, los únicos de Europa donde se permite la «muerte asistida». Más recientemente, Colombia y Canadá ampararon esta práctica en su legislación, aunque cada norma recoge sus propios matices.

En Holanda se exigen unos requisitos muy concretos para que la intervención médica en la muerte de un paciente sea legal. El primero de ellos es que el paciente debe residir en Países Bajos. El segundo, que debe además expresar voluntariamente, en reiteradas ocasiones y por escrito, su deseo expreso de morir. Asimismo, es necesario que exista un informe médico que confirme que la persona se encuentra en fase terminal y sufre una enfermedad «sin perspectivas de mejora y que provoca un dolor insoportable». En el proceso, además, el facultativo está obligado a consultar con un compañero su decisión final. En caso de que los profesionales no se ciñan al protocolo, las penas pueden ser de hasta 12 de años de cárcel.

En Europa solo tres países han legalizado la eutanasia: Holanda, Bélgica y Luxemburgo

En Bélgica y en Luxemburgo la normativa sigue criterios similares. No obstante, en el primer caso se abre la posibilidad a enfermos que no se encuentren en estado terminal pero que, por ejemplo, sufran graves problemas psicológicos o problemas degenerativos con graves pérdidas de las facultades físicas.

En Colombia, el único país latinoamericano que reconoce en la Constitución el derecho a «morir dignamente» como un derecho fundamental, regula la práctica también en menores de edad.

Más recientemente, Canadá se ha incorporado a la lista de Gobiernos que han aprobado una regulación de la eutanasia. En 2016, el primer ministro, Justin Trudeau anunciaba la aprobación de un proyecto de ley para la muerte asistida. Sin embargo, dos años después del inicio de su aplicación, muchos partidarios de la eutanasia critican todavía la legislación vigente, que está limitada a pacientes terminales –o, en palabras del Tribunal Supremo canadiense, «a personas en una condición médica dolorosa e irremediable»–. Además, exige que la petición del paciente sea aprobada anteriormente por dos médicos y que la persona solicitante esté consciente en el momento de administrar la medicación final. Comparado con la legislación de los países europeos, estos requisitos aumentan el tiempo que transcurre entre la solicitud y la resolución, lo que, a juicio de diversas organizaciones internacionales pro eutanasia, «alarga innecesariamente el sufrimiento del paciente».

Países que autorizan el suicidio asistido

Por el momento no hay más países que despenalicen en su totalidad la eutanasia. Sí hay lugares en los que se permite el suicidio médicamente asistido que, a diferencia de la eutanasia, no requiere de una intervención directa de los médicos. Estos únicamente suministran los medios necesarios y es el paciente quien se toma la medicación voluntariamente para terminar con su vida. Hablamos concretamente de Suiza, donde no se contempla castigo para quienes ayuden a otro a morir, siempre y cuando sea por razones altruistas. De aquí se deriva la existencia de organizaciones que ayudan a extranjeros procedentes de Italia, Francia o España (donde se penaliza la práctica) a gestionar sus peticiones para «morir dignamente».

Por lo general, en Estados Unidos, la eutanasia es ilegal, pero en estados como California y Montana dejan abierta las puertas a la muerte asistida en pacientes terminales. De la misma manera, en Washington, Oregon y Vermont, se contempla el suicidio asistido basándose en el fundamento legal que reconoce «el derecho a decidir de las personas».

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