Medio Ambiente

Desnuda la fruta: comida sin plástico

Los envoltorios plásticos en frutas y verduras se han usado bajo el pretexto de mejorar las condiciones de conservación y, por tanto, de reducir el despilfarro de comida. Sin embargo, los desechos de alimentos han incrementado a la par que los residuos plásticos, acabando estos últimos en los mares y los océanos.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 5 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
14
Sep
2018
plasticos_fruta

El problema medioambiental de los desechos de plástico tiene un precedente. El sistema alimentario actual de los países desarrollados ha permitido democratizar el acceso a la comida abaratando sus precios, sin embargo, ha ocasionado un problema con graves consecuencias sociales y medioambientales: el despilfarro de alimentos. Un estudio de Residuo Cero Europa y Amigos de la Tierra para la Coalición Rethink Plastic estima que en 2012 la Unión Europea desperdició 88 millones de toneladas de alimentos.

Una de las medidas que se pusieron en marcha paliar este problema fue envasar los productos bajo el pretexto de que así se conservan mejor y más tiempo y, por lo tanto, se evita su desperdicio. Pero lo cierto es que desde que se empezó a usar el envoltorio masivo en productos perecederos, los desechos de alimentos han incrementado a la par que los residuos plásticos. «Los niveles per cápita de residuos de envases de plástico y de alimentos han crecido simultáneamente con valores que superan al año los 15 millones de toneladas o 30 kilos de residuos de plástico per cápita y los 31 millones de toneladas o 70 kilos de residuos alimentarios domésticos per cápita», sostiene el estudio de Residuo Cero Europa y Amigos de la Tierra.

«Desde que se empezó a usar el envoltorio masivo en productos perecederos, los desechos de alimentos han incrementado a la par que los residuos plásticos»

Los envoltorios plásticos que se usan en frutas y verduras resultan «superfluos, porque estos alimentos ya tienen una cáscara natural», en opinión de Alba García, responsable de la campaña de plásticos de Greenpeace España. Además, son los grandes contaminantes de los mares y océanos. «Al año se vierten al mar unas 12 millones de toneladas de plástico, o lo que es lo mismo, el cargamento completo de un camión cada minuto», explica Alba García. Teniendo en cuenta que el 42% del plástico producido mundialmente desde 1950 se ha utilizado para envasado y que los envoltorios de los alimentos son de un solo uso, gran parte de los residuos plásticos que nadan por el mar hoy en día han salido de los supermercados.

En un momento de claro impulso de la economía circular, hoy una prioridad de las políticas económicas de la Comisión Europea, resulta paradójico que las estanterías de las grandes superficies de venta de alimentos frescos estén copadas por envoltorios pensados para un solo uso. «Pierden el 95% de su valor económico en cuanto son utilizados», sostiene el estudio citado anteriormente, y añade que «se convierten en residuos el mismo año de su producción». Desde Greenpeace aseguran que este tipo de plásticos son los que más se usan y, además, los que más tiempo tardan en degradarse. «Una bolsa ligera –las tradicionales de la compra- deambula por el mar hasta 55 años antes de descomponerse», explica Alba García.

«Las empresas y las corporaciones son las que nos están poniendo esos productos a la venta y los clientes, aunque estén en contra, muchas veces no pueden decir que no», añade la experta. El director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), Ignacio García Magarzo, afirmaba lo contrario en una reciente entrevista en la Cadena Ser: «El sector de los supermercados ha sido el que ha eliminado, junto con los consumidores, el 90% de las bolsas de plástico de un solo uso».

«La mayoría de los envases plásticos se convierten en residuos el mismo año de su producción»

El Real Decreto de Bolsas, en vigor desde julio de 2018, obliga a cobrar todas las bolsas excepto las muy ligeras -las que se usan para meter las piezas de fruta y verdura en los supermercados- y a partir de 2021 prohíbe la venta de todo tipo de bolsas excepto las compostables. «Se ha quedado muy pobre el Real Decreto al prohibir la venta de bolsas, pero fomentar las biodregradables en lugar de las reutilizables de tela o rafia», considera Alba García.

Las bolsas muy ligeras, aunque a priori puedan parecer más ecológicas porque tardan menos años en degradarse, suponen un grave problema para la fauna marina: «Cuando se van descomponiendo, se fragmentan en microplásticos con un tamaño inferior a los cinco centímetros. Al ser cada vez más pequeños quedan a disposición de fauna cada vez más pequeña y, por tanto, animales que no se tragarían una bolsa convencional por su tamaño, sí pueden ingerir los deshechos de las bolsas muy ligeras», explica Alba García. Por su parte, las bolsas biodegradables tampoco suponen una solución para la ONG ecologista Greenpeace porque siguen siendo objetos de un solo uso que van a acabar en el mar, un lugar donde, por sus condiciones climatológicas y ecosistémicas particulares no se van a degradar de la misma manera que en el entorno para el que se han diseñado.

La sociedad está cada vez más concienciada con el coste medioambiental que supone envolver alimentos frescos. Una muestra es la campaña No más plásticos en nuestra comida lanzada por Greenpeace Estados Unidos en abril de 2018 y que ya ha conseguido más de dos millones de firmas en el país norteamericano y más de 200.000 en España. En nuestro país, Isabel Vicente, ingeniera agrónoma y escritora de La Hipótesis de Gaia y Fernando Gómez y Patricia Reina, de la web Vivir Sin Plástico, han lanado la campaña #DesnudaLaFruta para terminar con el uso de los plásticos denunciando a través de fotografías en redes sociales su uso innecesario.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Pajitas, ¿sí o no?

Carmen Gómez-Cotta

Poco se sabía en los 60 del daño irreversible que causarían las pajitas de plástico –antes de cartón– al medio ambiente.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME