Derechos Humanos

El virus de ébola: ¿prueba superada?

La epidemia más devastadora de ébola tuvo lugar entre 2014 y 2016. La OMS asegura que el virus está hoy controlado, pero no ha desaparecido.

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Luis Meyer
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04
Ene
2018
ébola

El Ébola, antes que un virus, en un pequeño río, afluente del Mongala, que discurre por el noroeste de la República Democrática del Congo. En 1976, varios miembros de la aldea Yambuku murieron de forma fulminante. Simultáneamente, se produjo otro brote de la misma enfermedad en una pequeña población de lo que hoy se conoce como Sudán de Sur. La aldea congoleña se sitúa cerca del río, que terminó dando nombre al virus recién descubierto, huésped natural en los murciélagos frugívoros y habitual en algunos animales salvajes. Se contagia a los humanos por la sangre, pero también por el contacto de la piel, a través de los líquidos corporales y por transmisión sexual.

Desde entonces, ha provocado más de 11.000 muertes, la gran mayoría en África y con especial sevicia, en 2014, en Liberia, Sierra Leona y Guinea. Pero la alarma internacional no surgió hasta que el ébola saltó del continente y contagió a unas pocas víctimas en el llamado mundo desarrollado: en Italia, Estados Unidos, Reino Unido y España, donde falleció el misionero Manuel García Vallejo tras contagiar a la enfermera que le atendió que, finalmente, sobrevivió.

La epidemia más devastadora de ébola tuvo lugar entre 2014 y 2016

Para muchos, milagrosamente: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ébola es uno de los virus más devastadores, con una tasa de mortalidad superior al 50%. El brote de 2014 en el oeste de África, que también afectó a grandes centros urbanos y provocó más muertes en dos años que en las cuatro décadas anteriores, dejó patente no solo la letalidad de la enfermada, sino su capacidad de propagación.

La comunidad internacional sofocó la epidemia en 2016 con una masiva actuación contra el virus en origen y, actualmente, se da por controlada: desde la OMS, eso sí, advierten de que el ébola no ha desaparecido. Hoy por hoy, no hay cadenas de transmisión entre seres humanos, pero sí una situación de zoonosis: el virus sigue en la mencionada especie de murciélagos y en otros animales como primates, y si en el pasado saltó a personas (por ejemplo, por ataques, o por haber servido de comida), no es imposible que vuelva a suceder, más en regiones recónditas de África, donde el control y, sobre todo, la información, brillan por su ausencia.

La OMS asegura que el virus está hoy controlado, pero no ha desaparecido

La clave está en quienes viven para contarlo

La OMS decretó hace un año el final de la fase de emergencia, pero colabora con los Gobiernos de Sierra Leona, Guinea y Liberia para establecer sistemas de salud capaces de prevenir y detectar brotes, y de actuar contra ellos. Algunos supervivientes, además, son todavía susceptibles de contagiar el virus. Pero, al mismo tiempo, pueden ser la solución. Es el momento de trabajar en anticuerpos eficaces ahora que el ébola da un respiro y, según los expertos, los sobrevivientes pueden llevar la vacuna dentro de ellos: investigadores de la universidad estadounidense UCLA Fielding obtuvieron muestras de sangre de afectados por el ébola en el brote de 1976, y comprobaron que su sistema inmunológico podría proporcionar protección contra futuras infecciones, como recogería poco después la publicación Journal of Infectious Diseases. El Departamento de Salud de Estados Unidos acaba de financiar una investigación para una nueva vacuna basada en los anticuerpos encontrados en la sangre de una de estas personas.

La vacuna definitiva podría estar en los anticuerpos de los supervivientes

Con todo, desde la OMS insisten en que la mejor manera de luchar contra un brote es la prevención: «Atención a los casos susceptibles de ébola y su vigilancia y rastreo entierros en condiciones de seguridad y la movilización social», dicen portavoces de la organización, y añaden: «La participación de la comunidad es fundamental para el éxito del control de los brotes. La sensibilización sobre los factores de riesgo de la infección por el virus del ébola y sobre las medidas de protección (incluida la vacunación) es lo que controlará la transmisión en el ser humano».

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