Economía

Empleados solidarios, empleados productivos

Cada vez más empresas implican a sus trabajadores en proyectos de acción social ajenos al negocio. Poner el talento al servicio de colectivos desfavorecidos revierte en una mayor motivación de la plantilla.

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24
Jun
2016

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Marta H. Vázquez

El escritor y político romano Cicerón decía: «Si quieres aprender, enseña». Una frase muy corta pero que define un fenómeno cada vez más amplio: el voluntariado corporativo. Cada vez más empresas implican a sus trabajadores en proyectos de acción social ajenos al negocio. «Esto no implica que sean actividades sin ánimo de lucro», puntualiza Juan Ángel Poyatos, director de la red Voluntare, que cuenta ya con decenas de empresas adscritas, «una firma siempre busca beneficios, aunque en este caso no sean necesariamente monetarios».

La clave del voluntariado corporativo, por el que un empleado tiene oportunidad de poner sus habilidades y su talento al servicio de un sector de la sociedad en riesgo de exclusión, revierte en una mayor motivación de la plantilla. Lo explica Andrea Lo Faso, director de Recursos Humanos de Endesa. «Las ventajas, aparte, por supuesto, de lo que aporta a la sociedad, son también que el trabajador tiene contacto con el territorio, con lo que pasa ahí fuera, más allá de la oficina. Los proyectos a los que nos acercamos son los que tienen que ver con las personas: jóvenes en riesgo de exclusión a los que asesoramos para que entren en el mundo laboral, mujeres que han sufrido maltrato por violencia de género, o familias acuciadas por la crisis a las que enseñamos cómo consumir menos electricidad en casa y ahorrar hasta un 70% siendo más eficiente», continúa. Son solo tres ejemplos de sectores desfavorecidos a los que esta compañía acerca a aquellos empleados que quieran aportar su talento y su experiencia de forma voluntaria, con la posibilidad de ocupar en ello horas de su jornada laboral.

¿Supone esto un perjuicio para la productividad? Al contrario: según el último estudio de Voluntare, las empresas con programas de voluntariado corporativo «tienen un 26% más de rentabilidad por empleado». Y aquí llegan los beneficios intangibles y no crematísticos de los que hablábamos al principio: el 78% de los voluntarios afirma tener menos estrés, y más de la mitad mejora sus competencias. Según un estudio hecho por la farmacéutica GSK, en una abrumadora mayoría de sus voluntarios (más del 90%) coincidían virtudes como una mentalidad flexible, una actitud de mejora continua y facilidad para relacionarse.

«Que un trabajador se sienta útil fuera de su empresa, que está aportando algo a la sociedad, es algo que también le aporta a él y, por extensión, a su entorno de trabajo», confirma Lo Faso. «Nuestras cifras de voluntarios crecen cada año, y tiene una explicación: cuando un empleado vuelve a su puesto después de tener la experiencia, contagia al entusiasmo a sus compañeros y los involucra para futuros proyectos».

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