Educación

La educación: el arma más poderosa para cambiar el mundo

La consejera delegada de Adams, María Jesús P. Ruiz de Valbuena, carga las tintas de humanismo y reflexiona sobre la educación como herramienta imprescindible para impulsar la equidad social.

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08
Feb
2011
Por María Jesús Pérez Ruiz de Valbuena, consejera delegada de Admas

“La educación es el arma más poderosa que existe para cambiar el mundo”. No lo digo yo sino Mandela. Las personas tenemos un inmenso potencial de aprendizaje que durante toda la vida vamos llenando. Unas más que otras. Aquellas que dejan de aprender están muertas en vida. Las conocemos todos y suelen ser personas a las que nada les sorprende y bastante infelices.

Aprender es educarse y conocer más. Es conseguir entender mejor la vida y las personas. Su entorno y su relación con sus semejantes. La información y formación en valores consigue que la humanidad avance y las personas seamos más completas.

Los valores que comprende la Responsabilidad Social deben ser conocidos y difundidos porque implican una visión más completa del mundo en el que vivimos y, por lo que a la empresa se refiere, es una concepción moderna y avanzada de la manera de relacionarse con el mundo y con los que rodean a esa empresa.

Se acabó el mundo o mejor dicho se acabará el mundo de las empresas que solo tratan de exprimir la economía y a todas las personas (clientes y trabajadores). La nueva etapa ya ha comenzado. Las empresas del futuro y con futuro serán aquellas en las que desde las más altas instancias de dirección comprenda y ponga en práctica que el mundo de los negocios funciona cuando TODOS GANAN.

IMAGEN DE LA DETENCIÓN DE MANDELA. Nelson Mandela se ha convertido en un símbolo, pero pasó 27 años en la cárcel por defender el derecho de todo hombre a la libertad.

Las generaciones jóvenes, nuestro futuro, deben ser conocedores de los grandes avances que pueden conseguirse haciendo las cosas de otra manera. Una empresa como la que dirijo, que además se dedica a formación, comprende esto muy bien y sabe que para enseñar hay que aprender. Y para enseñar o formar en Responsabilidad Social hay que hacer. No se trata solo de enseñar conocimientos, se trata de enseñar valores: por qué, para qué y cómo.

Es importante hacer algo pero tan importante como eso es CÓMO SE HACE. Es sencillo y parece lógico. Pero desgraciadamente no se hace así siempre.

Las empresas y los empresarios y empresarias debemos tener sensibilidad social, respeto a los derechos humanos y las leyes. Actuar con iniciativa e imaginación al servicio de una idea más o menos innovadora pero de alguna utilidad a la sociedad y las personas. Hacer posible la igualdad de oportunidades para las personas que trabajan con nosotros, con independencia de su sexo, raza o religión. Pensar y actuar con generosidad para poder compartir los éxitos con los equipos de personas que las hacen posibles. Responder con entusiasmo para liderar la actividad y los proyectos. Generar ilusión por lo que se hace y por hacerlo bien. Mostrar gratitud hacia sus clientes y proveedores y cumplir con ellos. Actuar con exigencia para hacerlo todavía mejor que ayer. Ser sensibles y consecuentes con alguno de los innumerables grupos de personas más desfavorecidas que nosotros que hay en el mundo y a nuestro alrededor. Y que todo esto sea real y no quede en una bonita declaración de intenciones en las memorias o presentaciones de nuestras empresas. Liderar esto no es sencillo, pero es posible con los apoyos de personas que estén dispuestas y comprometidas con esta forma de trabajar.

Esto no es simple pero es más interesante. Además atrae a personas con más talento y sin duda más responsabilidad a nuestras empresas.

Enseñaremos y formaremos como resulta más provechoso y eficaz: HACIENDO y no diciendo. Seguro que así aprendemos todos.

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