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Dar una segunda vida a los objetos (y a quienes los reciben)

La economía circular se mide normalmente en reducción de residuos, ahorro de recursos y disminución de emisiones. Pero detrás de cada objeto reutilizado existe una dimensión menos visible: la capacidad de generar nuevas oportunidades. Iniciativas como ReUtilízame de CaixaBank demuestran que, además de favorecer al planeta, alargar la vida útil de un producto puede fortalecer comunidades y crear nuevas redes de colaboración.

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10
septiembre
2026

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Un ordenador que deja de utilizar una empresa puede convertirse en una herramienta educativa. Un mueble que ya no encaja en una oficina puede encontrar una nueva función en un proyecto social. Y un electrodoméstico que permanece sin usar en un almacén puede pasar a facilitar el día a día de una entidad que trabaja con personas en situación de vulnerabilidad.

Detrás de cada objeto usado hay una historia que va más allá de la reducción de residuos. La economía circular suele medirse en términos ambientales –menos desechos, menos consumo de materias primas y más aprovechamiento de los recursos–, pero su impacto también tiene una dimensión humana: aquello que una organización deja de necesitar puede convertirse en una oportunidad para otra.

Esa mirada conecta la sostenibilidad ambiental con otros desafíos igual de importantes como la inclusión social, la reducción de las desigualdades o el fortalecimiento del tejido comunitario. La economía circular deja entonces de ser únicamente una estrategia para gestionar mejor los recursos y se convierte también en una forma de generar bienestar colectivo.

De excedentes a recursos

Un ejemplo de este enfoque es ReUtilízame, el programa social de economía circular impulsado por CaixaBank. La iniciativa conecta empresas que disponen de excedentes de material en buen estado con entidades sociales que pueden darles una nueva utilidad. Mobiliario, equipos informáticos, electrodomésticos, textil o menaje encuentran así un nuevo destino en organizaciones que trabajan con colectivos desfavorecidos.

ReUtilízame conecta empresas que disponen de excedentes de material con entidades sociales que pueden darles una nueva utilidad

Desde su puesta en marcha en 2020, el programa ha alcanzado los 250.000 objetos donados en toda España, tras incrementar un 21% las donaciones durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior. En este tiempo se han sumado 130 empresas y 1.160 entidades sociales, creando una red de colaboración presente en todas las comunidades autónomas.

El funcionamiento es muy sencillo. A través de una plataforma digital, las compañías publican los materiales que ya no necesitan y las entidades sociales inscritas pueden consultar la disponibilidad de los artículos y solicitar aquellos que mejor se adapten a sus necesidades. Además, los equipos de CaixaBank supervisan el proceso para garantizar que tanto las empresas como las organizaciones participantes cumplen los requisitos del programa y que el intercambio se desarrolla con transparencia.

Este modelo beneficia a todas las partes

Pero el verdadero valor de este tipo de iniciativas no reside únicamente en el intercambio de materiales. Lo que generan es una red de colaboración entre actores que, de otro modo, difícilmente estarían en contacto. Empresas y entidades sociales comparten recursos, crean vínculos y demuestran que la sostenibilidad también puede construirse a partir de la cooperación y la colaboración.

Esta dimensión relacional es una de las ventajas menos visibles de la economía circular. Reutilizar no consiste solo en evitar residuos, sino en fortalecer organizaciones que desempeñan un papel fundamental en sus comunidades. Contar con mobiliario, equipamiento tecnológico o electrodomésticos puede permitir a muchas entidades destinar más recursos a aquello que constituye su verdadera misión: acompañar, formar o atender a las personas en riesgo de exclusión.

Empresas y entidades sociales comparten recursos, crean vínculos y demuestran que la sostenibilidad también puede construirse a partir de la cooperación.

La reutilización también representa una oportunidad para las empresas. Además de reducir costes asociados al almacenamiento o la gestión de materiales excedentes, les permite optimizar recursos y reforzar su compromiso con un modelo de negocio más responsable y consecuente. En un contexto en el que la normativa impulsa una gestión más sostenible de los excedentes, iniciativas como ReUtilízame demuestran que es posible responder a ese reto generando, además, un impacto social positivo.

Una manera diferente de entender los objetos

En el fondo, la economía circular propone cambiar la pregunta. En lugar de pensar cuándo termina la vida útil de un objeto, invita a preguntarse cuánto valor puede seguir aportando. Ese cambio de mirada es fundamental porque transforma la manera de entender los recursos y también las relaciones entre quienes los utilizan.

Todos los objetos donados a través de ReUtilízame son una muestra de ello. Cada uno representa un residuo evitado, pero también una oportunidad aprovechada, una colaboración creada y un recurso que continúa siendo útil allí donde más se necesita. Porque, cuando la circularidad incorpora una dimensión social, la segunda vida de un artículo puede convertirse también en una segunda oportunidad para muchas personas.

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