TENDENCIAS
Pensamiento

Gregory Bateson

La ecología de las mentes

Gregory Bateson reunió medio siglo de ensayos sobre antropología, psiquiatría y cibernética en un libro que cambió la forma de entender la mente, la comunicación y los sistemas vivos.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
14
agosto
2026

En 1972 Gregory Bateson publicó Steps to an Ecology of Mind, una recopilación de ensayos escritos a lo largo de casi cuarenta años de trabajo en campos tan distintos como la antropología, la psiquiatría, la biología evolutiva y la teoría de la comunicación. El libro, lejos de ser lineal, reúne piezas dispersas –estudios sobre tribus de Nueva Guinea, investigaciones sobre esquizofrenia, reflexiones sobre cibernética– y las organiza en torno a una pregunta común: qué relación existe entre la mente, la sociedad y el mundo natural.

Bateson, como núcleo principal de su pensamiento, defendía que la mente no habita dentro de un individuo aislado, sino que emerge de las relaciones entre organismos y entornos. Esa idea recorre todo el libro y anticipó buena parte del pensamiento sistémico contemporáneo, desde la terapia familiar hasta la ecología. A continuación, hablamos sobre diez de sus aportaciones más influyentes.

El metálogo como forma y contenido

El libro se abre con una serie de metálogos, conversaciones imaginarias entre Bateson y su hija Mary Catherine. En textos como «Why Do Things Get in a Muddle?» o «What Is an Instinct?», la estructura misma del diálogo reproduce el problema que se discute. Bateson entendía que la forma de una conversación puede decir tanto como su contenido, y usó este recurso para mostrar cómo pensamos antes de explicar qué pensamos.

La cismogénesis

En sus estudios de campo en Nueva Guinea y Bali, Bateson observó cómo ciertas interacciones sociales se retroalimentan hasta desbordarse. Llamó cismogénesis a este proceso, que puede ser simétrico, cuando dos partes compiten escalando la misma conducta, o complementario, cuando una responde a la otra con un comportamiento opuesto que refuerza la diferencia. El concepto explica cómo se gestan las tensiones y las rupturas dentro de culturas, familias o comunidades.

El doble vínculo y la esquizofrenia

Junto a un equipo de investigadores, Bateson formuló la teoría del doble vínculo para explicar el origen de la esquizofrenia. Propuso que ciertos patrones de comunicación familiar, marcados por mensajes contradictorios en distintos niveles –uno explícito y otro implícito, que se anulan entre sí–, generan una trampa lógica de la que la persona no puede salir sin castigo. Quien recibe ese mensaje pierde la capacidad de distinguir entre los niveles de la comunicación.

El aprendizaje deutero

Bateson distinguió entre el aprendizaje simple, que consiste en adquirir una respuesta concreta ante un estímulo, y el aprendizaje deutero, que consiste en aprender a aprender. Este segundo nivel forma los hábitos mentales que condicionan cómo enfrentamos situaciones nuevas: las expectativas, los estilos de relación, las formas de resolver problemas que aplicamos de manera casi automática mucho después de haberlas incorporado.

Los tipos lógicos del aprendizaje

Inspirado en la teoría de los tipos lógicos de Bertrand Russell, Bateson propuso una jerarquía de niveles de aprendizaje, del más elemental al más abstracto. Cada nivel opera sobre el anterior y lo modifica. Confundir estos niveles genera errores de categoría, situaciones en las que se trata como del mismo orden algo que pertenece a planos distintos, y de ahí derivan buena parte de los conflictos de comunicación que analiza en el libro.

La cibernética del yo

En su ensayo sobre el alcoholismo, Bateson aplicó los principios de la cibernética para describir la mente del bebedor. Sostuvo que la idea de un yo que controla la bebida mediante la voluntad es, paradójicamente, parte del problema, porque refuerza una lucha de poder contra uno mismo. Analizó el método de Alcohólicos Anónimos como una alternativa que sustituye ese modelo de control por uno de rendición ante un sistema mayor, religioso en muchas ocasiones.

Bateson define la información como «una diferencia que genera una diferencia»

Forma, sustancia y diferencia

En uno de los textos más citados del libro, Bateson define la información como «una diferencia que genera una diferencia». Con esta fórmula desplazó el foco de la materia y la energía hacia las relaciones y los patrones existentes entre todas las cosas. Argumentó que la epistemología científica necesitaba abandonar el pensamiento mecanicista y adoptar categorías propias de la comunicación para comprender los procesos mentales y biológicos.

El propósito consciente frente a la naturaleza

Bateson advirtió sobre los riesgos de un propósito consciente desconectado del resto del sistema del que forma parte. Cuando el ser humano persigue objetivos aislados, sin considerar los efectos sobre el conjunto ecológico y social, se generan desequilibrios que terminan volviéndose contra quien los provoca. Esta reflexión conecta el libro con las preocupaciones ambientales que Bateson desarrollaría con más fuerza en la última parte del volumen.

La pauta que conecta

Bateson buscaba lo que llamó la pauta que conecta, el patrón compartido entre fenómenos aparentemente ajenos: una célula, una orquídea, un ecosistema, una conversación humana. Su propuesta era que mente y naturaleza comparten una misma lógica relacional, y que comprenderla exige mirar los sistemas como totalidades interconectadas, no como colecciones de partes independientes.

La ecología de las ideas y la crisis ambiental

En los ensayos finales, reunidos bajo el título Crisis in the Ecology of Mind, Bateson trasladó su marco teórico a la crisis ecológica. Argumentó que los problemas ambientales no son solo técnicos, sino el resultado de una epistemología equivocada, una forma de pensar que separa al ser humano de la naturaleza en lugar de reconocerlo como parte del mismo sistema mental que pretende dominar.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Suicidio: ¿Existe realmente el efecto llamada?

Susana Al-Halabí | Eduardo Fonseca Pedrero | Adriana Díez Gómez del Casal

Informar con responsabilidad sobre el suicidio puede ayudar a arropar a quienes se encuentran en situaciones límite.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME