Siglo XXI

Una historia de las drogas

En ‘Historia general de las drogas’, Antonio Escohotado abordó la evolución de esas sustancias desde una posición de defensa de la libertad de cada cual a tomarlas.

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05
Sep
2023

La Historia general de las drogas (1983), de Antonio Escohotado es un verdadero clásico internacional en lo que refiere al asunto de las llamadas sustancias psicotrópicas (el término «psicotrópico» proviene del griego psykhe, alma, y tropos, giro o vuelta; es decir, que psicotrópico es aquello que te pone la mente del revés, para decirlo en términos informales). Se trata de una obra en tres volúmenes que consta de 1.542 páginas y ha sido traducida al inglés, francés, búlgaro, checo, italiano y portugués. En verdad, si esas representan el conjunto de todas sus traducciones, pocas me parecen.

Bien merecería esa obra ser traducida a muchos más idiomas. En ella, Escohotado analiza temáticas hoy muy debatidas en grandes plataformas digitales; tales como el posible uso de cornezuelo en las ceremonias de los misterios de Eleusis, siendo este un hongo parasítico común al centeno a partir del cual Albert Hoffman descubrió el LSD. Como otros investigadores de la época, Escohotado sugiere que el kykeon, brebaje consumido durante las celebraciones mencionadas para romper el ayuno sagrado, podría contener cornezuelo y, por tanto, haber provocado experiencias alucinatorias y enteógenas similares a las procuradas por el LSD y LSA.

Las sustancias enteógenas, explica Escohotado, serían aquellas que generan una experiencia divina: éntheos viene a significar aquello que «tiene un dios dentro» o que «inspira lo divino» y el sufijo gen implica generar o engendrar. Tales sustancias serían aquellas que engendran experiencias religiosas o numinosas. El término fue acuñado J. Bigwood en 1979 y de él se hace eco nuestro filósofo muy poco tiempo después.

Escohotado, entre otras cosas, supo sintetizar muy bien los conocimientos hasta entonces elaborados en el ámbito literario y académico con respecto a la historia y usos de la droga, siempre al tanto de los conocimientos más vanguardistas al respecto, escribiendo un libro muy atractivo a la hora de ser leído, todo un logro. El filósofo español dijo haber escrito su Historia general de las drogas mientras estaba en prisión por tráfico de cocaína, algo difícil de creer dada la enorme cantidad de bibliografía que contiene el texto, a no ser que dicha bibliografía le fuese facilitada e ingresada en el interior de la cárcel por algún familiar o amigo. Otra opción sería que Escohotado contase con una memoria fotográfica, algo muy dudoso.

Escohotado supo sintetizar muy bien los conocimientos hasta entonces elaborados en el ámbito literario y académico con respecto a la historia y usos de la droga

Otro aspecto importante de este libro es la gran experiencia de primera mano con la que contaba su autor en lo relativo al consumo de sustancias, ya fuesen prohibidas o legales. Su enfoque a lo largo del texto es siempre el de alguien que defiende la libertad y el derecho de cada cual para consumir drogas abiertamente. La suya es, sin duda, una posición libertaria; posicionamiento que el autor mantuvo hasta su muerte, por mucho que cambiase luego de opinión en lo referente a bandos y planteamientos políticos (Escohotado abandonó la doctrina comunista y se convirtió en un defensor del liberalismo). De hecho, el segundo tomo de la obra explica los procesos internacionales e institucionales a través de los cuales ciertas drogas fueron prohibidas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Y aunque quizás sea a causa de dicho análisis, particularmente exhaustivo, que ese volumen es el más tedioso de los tres, no deja de resultar sumamente importante dejar claro a través de qué procesos han sido prohibidas en Occidente las principales drogas recreativas; algo que, a pesar de cierta liberalización en Estados Unidos en los últimos años —como en el caso de la marihuana—, sigue siendo la norma.

El libro de Antonio Escohotado representa un hito por las razones antes expuestas y, también, porque establece una base difícilmente superable en cuanto al tratamiento analítico de las drogas se refiere. Aunque en la televisión se habla a menudo de nuevas drogas de modo sensacionalista, lo cierto es que todas las sustancias referidas suelen tener una antigüedad de al menos cincuenta años. Es decir, la novedad de muchas sustancias que parecen asolar las calles si atendemos a los medios no es más que una invención promovida para generar interés en el público, algo que bien saben los especialistas en el campo de las sustancias prohibidas. Como buen conocedor de las mismas —tanto en el plano teórico como el práctico—, Antonio Escohotado hace referencia a todas o casi todas ellas y nunca en términos superficiales, sino siempre desde un conocimiento y visión profunda, innovadora y extraordinariamente bien fundada.

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