Cambio Climático

¿Llevas una dieta baja en emisiones?

Cada español emite 6 toneladas de CO2 al año derivadas de la alimentación, engrosando el 44% de gases de efecto invernadero que representa el sector agroalimentario a nivel mundial.

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08
septiembre
2016

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Cada español emite 6 toneladas de CO2 al año derivadas de la alimentación, engrosando el 44% de gases de efecto invernadero que supone el sector agroalimentario a nivel mundial. Para cumplir con el objetivo de no llegar a los 2ºC de aumento de la temperatura global, deberíamos emitir solo 1’7 toneladas de carbono por persona y año. Un objetivo a priori difícil, pero alcanzable si adoptamos pequeños gestos sostenibles en nuestro día a día.

Por ejemplo, cambiar nuestra dieta. Comprar productos de temporada, cercanos y ecológicos; consumir más alimentos de origen vegetal que animal; utilizar la energía de forma eficiente antes, durante y después de cocinar; y reaprovechar los restos de comida para elaborar otras recetas es la mejor forma de reducir la huella de carbono, según el informe Behavioural Climate Change Mitigation Options de la Comisión Europea.

En 2011, España importó más de 25 millones de toneladas de alimentos, emitiendo más de 4 millones de toneladas de CO2. Consumir alimentos cercanos y estacionales reduce la necesidad de transporte, distribución y almacenamiento, reduciendo las emisiones de CO2 por kilogramo de alimento. Al mismo tiempo, favorece la actividad agrícola local, dinamiza la economía y permite la conservación de la biodervisidad autóctona.

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A la hora de cocinar también podemos ser sostenibles: la olla exprés reduce los tiempos de cocción hasta un 70%, de forma que disminuye la factura de gas o electricidad y conserva los valores nutricionales de los alimentos. Por contra, el horno es uno de los electrodomésticos que más energía demanda por hora, y con frecuencia se utiliza de forma incorrecta: aprovechar toda su capacidad no disminuye la calidad de la preparación, y cada vez que se abre (un hábito común) pierde una media del 20% de energía acumulada en su interior.

Consejos como estos son los que recoge el libro Recetas Cocina Comprometida por el Clima, presentado por Ecodes dentro del proyecto Alimentación Comprometida por el Clima. El manual busca sensibilizar a los ciudadanos y a todos los actores de la cadena alimentaria sobre cómo poner en práctica una alimentación baja en emisiones. Se trata de recetas sencillas, con ingredientes habituales y fáciles de conseguir (siempre y cuando sean de temporada y no hayan recorrido cientos de kilómetros hasta nuestro plato).

Para cada receta se han calculado dos huellas de carbono diferentes en función de sus ingredientes y de su modo de elaboración. En la primera se aplican los ejemplos de buenas prácticas (productos de proximidad, temporada, ecológicos, elaboración eficiente, etc.). La segunda huella corresponde a un cálculo en condiciones más comunes: productos habitualmente encontrados en el mercado y elaboración con vitrocerámicas y hornos que equipan y se emplean en la mayoría de las cocinas.

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