El poder tecnológico del ICE
Mineápolis está siendo el campo de experimentación para que los agentes del ICE ensayen las herramientas de inteligencia artificial que utilizan para efectuar sus inmisericordes redadas. Reconocimiento facial, monitoreo sistemático y a gran escala de redes sociales, rastreo de teléfonos móviles y cruce de información proveniente de ingentes bases de datos (obtenidos no siempre de manera legal). Todo ello sin consentimiento previo ni orden judicial.