ENTREVISTAS

«Hay que superar la política de bandos enfrentados»

En un año electoral decisivo, Ciudadanos se presenta ante el gran público como «el partido del cambio sensato». Entrevistamos a su cabeza de cartel en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís.

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Pablo Blázquez
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19
Jun
2015
Entrevista Begona Villacis Ciudadanos
Por Pablo Blázquez | Fotos: Diego G. Moreno

En los rings de las tertulias televisivas, Begoña Villacís, la cabeza de cartel de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, mueve la cintura para hacerse con el centro del cuadrilátero, ese espacio, no sabemos si real o imaginario, por el que se cuelan los votos procedentes de esas dos extensiones ideológicas –izquierda y derecha– que ellos dicen haber superado. 

¿Por qué es Ciudadanos el partido que tranquiliza al Ibex 35?

Yo creo que tranquiliza al Ibex, pero sobre todo no inquieta a nadie. Es el único partido que nace sin inquietar a nadie. Y eso es principalmente porque la fórmula que proponemos no es de bandos enfrentados ni de desencuentros. Eso hay que superarlo. La nuestra es una fórmula de encuentros. El sentido común es muy digerible por todo el mundo. Por eso Ciudadanos no despierta miedos. No vendemos  fórmulas magistrales ni tenemos varitas mágicas ni programas sensacionalistas. Planteamos propuestas y la gente responde: «Esto es lógico, es posible».

¿Crees que Ciudadanos hubiera experimentado este crecimiento sin la irrupción meteórica de Podemos?

Sí. Entiendo que Podemos ha ayudado, en el sentido de que somos partidos que parten de un momento de reflexión que tardaba mucho en llegar y en el que la improcedencia de ese continuismo no nos llevaba a ninguna parte. Llega en un momento en el que la política se había envilecido y se había deformado tanto que necesitaba un revulsivo. Digamos que la política se había convertido en un fin en sí mismo; los debates giraban siempre en torno a dogmas y no en torno a las cosas que realmente están a pie de calle. Al final la figura del político se había alejado tanto de la sociedad civil que había una falta de representación clara. Y en ese momento surgen partidos como Ciudadanos o Podemos. Pero entiendo que se hubiese producido de igual manera.

Parece que se está esperando más una función vigilante que una función ejecutiva por vuestra parte.

Las dos cosas. Realmente, la labor vigilante está clara, porque la seña de identidad de Ciudadanos está en la lucha contra la corrupción, los excesos, estos privilegios que se venían dando desde hace tanto tiempo. Pero también, siendo un partido de centro como es, las fórmulas que proponemos no despiertan el recelo de ninguna de las formaciones. Nadie tiene miedo a pactar con nosotros, no existe ese miedo del PP a pactar con el PSOE, y viceversa. Las medidas que vamos a introducir, que son bastante revolucionarias, tendentes a la vigilancia, al control y a nuevas fórmulas para generar riqueza en Madrid, parece que van a ser apoyadas por varias formaciones. Creo que puede ser muy constructivo.

¿Ser el partido con el que se identifica la tercera España os puede restar votos en un país acostumbrado a vivir entre dos bandos enfrentados?

Yo creo que España es un país que está evolucionando. Ya no es el país del 36, ni el país de antes del 78, sino un país que está formado por gente como tú y como yo, que no estamos señalados por esa vivencia. Hay un estudio de la Fundación Ortega y Gasset que dice que la gente no quiere acuerdos ni de izquierdas ni de derechas, sino acuerdos pragmáticos, tendentes a solucionar las cosas. Creo que España ya es un país formado por demócratas adultos que pueden leer eso a la perfección. Y, si no, vamos a asumir el riesgo de seguir hablando a adultos.

Rivera ha repetido muchas veces que «Podemos es el odio y Ciudadanos es el cambio»…

…Y que «Podemos es la venganza y Ciudadanos es la justicia».

¿No crees que con esas afirmaciones Ciudadanos cae en la soberbia que tanto criticáis a Pablo Iglesias?

No, para nada. Nosotros lo decimos con la humildad de saber que somos un nuevo partido que no va a caer en el juego facilón de esperar un retorno de votos del odio. No vamos a entrar en ese juego. Es un riesgo electoral que asumimos porque, como te decía, entendemos que tenemos que dirigirnos hacia un país más evolucionado y más europeísta. Tanto es así que si uno escucha los discursos de unos y de otros, ve que Ciudadanos ha mantenido una coherencia en su discurso desde hace años. No puedes sacarme declaraciones de enero en las que nosotros hayamos dicho cosas que no sostenemos hoy. Y, sin embargo, esos partidos han experimentado una evolución tal… La hemeroteca es así de dura, te retorna a un Pablo Iglesias hablando de aplicar la justicia proletaria, de salir de cacería, de la renta universal… Cosas que, al cabo de dos o tres meses, según las perspectivas electorales, cambian.

¿El hiperliderazgo de Albert Rivera o Pablo Iglesias es inevitable dentro de la estrategia de lo que se ha denominado «nueva política»?

En nuestro caso no es hiperliderazgo, lo que pasa es que lo comparas con falta de liderazgo. Albert nos da juego a todos y mucha manga ancha, confía mucho en su equipo. Lo que pasa es que Albert es un líder. Cuando estás acostumbrado a que desde hace años en España no haya líderes puede parecer hiperliderazgo, pero en realidad no es así.

Pero si analizas el tiempo pasa en televisión Rivera frente al resto de vuestro partido la conclusión es que monopoliza la imagen de Ciudadanos…

La verdad es que yo acudo con bastante asiduidad a los medios. Tiene que ver más con el interés que despierta él, no porque él se haga hueco sino porque es reclamado, y es normal. ¿A ti te parecía Zapatero un hiperlíder? Y sin embargo salía todos los días en la televisión.

Pero era el presidente del Gobierno…

Sí. Pero si lo comparas con Rajoy, que rara vez acude, que sale más bien poco… No creo que sea por ese motivo, la verdad. Simplemente su opinión es muy tenida en cuenta.

Nos dijo Sosa Wagner que «los políticos son actores que no escriben las obras, solo las recitan». ¿Por eso practica tanto Ciudadanos la fotogenia política con líderes atractivos?

Me lo suelen decir por Twitter y me parece bastante machista, sinceramente. Porque me lo dicen de una manera…

No me refería a un caso en concreto. El líder de vuestro partido no es una mujer.

Ya, pero fíjate: en el programa de Ciudadanos yo he participado activamente en cada uno de los grupos de trabajo. Te puedo decir perfectamente cómo funcionamos a nivel fiscal, y no porque lo haya recitado, sino porque son mis ideas. Te puedo decir las partes del programa referentes al urbanismo porque gran parte de ese programa son mis ideas junto con las de mi equipo. No hemos recitado nada que nos hayan hecho, sino que nos hemos remangado y lo hemos hecho nosotros. En todas las comisiones y reuniones que hemos tenido con otros grupos yo estoy presente. A lo mejor otros líderes no.  Estamos generando, construyendo, no recitando. Yo no puedo recitar algo que no piense, y es la razón por la que entré en Ciudadanos. Algo muy importante de mi partido es que puedes no estar de acuerdo con algunas cosas, nadie te impide dar tu opinión al respecto. Puedes decir: «Esta es la posición del partido y esta es la mía». Participamos de un ideario, no de una ideología. No somos una fábrica de latas de tomate.

¿Cómo es tu relación con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena?

Es buena. Nos entendemos muy bien, creo que es razonable, más que los grupos que la han movido hasta donde está, y creo que eso va a favorecer que se lleguen a muchos acuerdos y que se aleje del programa que proponía para la ciudad de Madrid, algo que me alegra mucho, la verdad.

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¿Crees que la órbita de Podemos ejerce mucha influencia sobre ella?

Es lo que dice todo el mundo, pero creo que es al revés, por lo menos en Madrid. Podemos quiere influir más en ella, pero ten en cuenta que Ahora Madrid está compuesto por mucha más gente que Podemos. De hecho ahí el Ayuntamiento va a tener un problema, porque son gente con puntos de vista muy dispares. En el 15-M había muchos mensajes, cuyo vínculo común era la indignación. Era muy fácil comulgar con ella, yo misma estaba indignada. Ya nadie se acuerda del término indignado pero era así. Había personas con mensajes a favor de los animales, otros por la jubilación a los 60 años, por la reforma laboral, Juventud Sin Futuro… Una pluralidad de propuestas, si en el fondo muchas de ellas son contradictorias, no se pueden mantener. Cuando se juntan (porque tenían en común la indignación pero ya no pueden estar indignados, porque están gobernando) puede haber tensiones entre grupos. Manuela tiene una ardua labor por delante para mantener la buena convivencia interna dentro de su grupo, pero creo que puede ejercer una influencia positiva sobre él.

Como política que ha recibido el voto de más de 186.000 madrileños, ¿cuáles son las tres cosas más urgentes que hay que cambiar en esta ciudad?

Tiene que ser una ciudad con más oportunidades. A día de hoy estamos perdiendo cerca de 70.000 habitantes en año y medio. La gente se está yendo porque Madrid no ofrece oportunidades. Seguimos un esquema muy rígido, muy antiguo, de cómo se tienen que gestionar las licencias a las empresas, a comerciantes, en torno al empleo, al urbanismo… Todo está muy encorsetado. Y eso hace que las oportunidades se vayan por las rendijas de la rigidez. Madrid tiene que ser una ciudad más abierta y flexible. Dos: lógicamente hace falta limpiar Madrid a los niveles en los que estaba antes. Y lo digo en todos los sentidos, que reluzca todo lo que tenemos. Todos los activos: tenemos muchísimos activos culturales, muchas ofertas, y no somos capaces de venderlo al exterior. No elevamos ninguno de nuestros activos a la categoría de referente. Vas por el mundo y nadie te sabe explicar cuál es la experiencia de Madrid, lejos del Museo del Prado o del Real Madrid. Eso también es importante. Y entiendo que es fundamental bajar los impuestos en Madrid. Somos una de las ciudades con los impuestos más altos. Te dirán que estamos en la media, pero no es verdad, nuestros valores catastrales están más altos. Hay que conseguir dar alivio a todos los ciudadanos.

¿Y la desigualdad y la desnutrición infantil, que el Ayuntamiento ha declarado prioritarios?

Esos temas son urgentes, no porque las cifras sean alarmantes, sino por el periodo de tiempo en el que estamos [la entrevista tiene lugar a mediados de julio]. Hay urgencias periódicas y macrourgencias de la ciudad. Ante las desigualdades tenemos que dar oportunidades a todo el mundo, por eso es mi prioridad. Cuanto más se habla del término «desigualdad», más la generas, igual que entre hombres y mujeres. La nutrición infantil es una urgencia estacional, y ya se están tomando algunas medidas para que se reduzca, pero también tenemos que preocuparnos de generar riqueza y no solo de la desigualdad. Es la única manera de generar oportunidades.

El último estudio del Pew Research Center refleja que la principal preocupación del ciudadano global es el cambio climático, por encima del terrorismo. Ciudadanos, un partido liberal en lo económico, ¿qué posición defiende frente al calentamiento global?

El cambio climático no es ni de izquierdas ni de derechas. Trasciende y supera todas las etiquetas. Es un problema que debería estar por encima de las ideologías. Hay suficientes evidencias. En nuestro partido queremos poner el foco en la sostenibilidad. Todo el mundo habla de los coches, por ejemplo, pero nadie habla de los edificios, que son grandes contaminantes de la ciudad de Madrid. Nosotros prestamos atención a cómo hacer más sostenibles esos edificios, con más eficiencia energética. Incluso buscamos aliados: en el sector privado hay empresas que vienen de Inglaterra que se dedican a aislar tu edificio y se descuentan de la factura de la luz y de los suministros; así se van pagando. Nos parecía lo más inteligente.

¿Cerraríais el centro de la ciudad a los coches?

Nosotros queremos ampliar las zonas de peatonalización, siempre escuchando a los vecinos, y queremos favorecer el uso de bicicletas. También llevamos en nuestro programa la instalación de párquines disuasorios que, además, deberían tener aparcamientos de bicicleta vigilados. Sobre todo queremos medidas enfocadas a no penalizar. Madrid es una ciudad muy penalizada, es una carrera de obstáculos y detrás de cada uno hay una multa. También llevamos una propuesta muy interesante: la de tener duchas en las empresas, que permita que la gente venza el miedo a la bicicleta.

Que algunos alcaldes y concejales se quieran bajar los sueldos, ¿es ejemplaridad o demagogia?

A mí no me parece mal que se bajen los sueldos. Nosotros proponemos una tabla salarial a nivel general, para que todo el mundo sepa cuánto va a cobrar. Alguien puede estar cobrando muy poco o  haber cobrado mucho en relación con la productividad. Ante eso lo más transparente es una tabla de sueldos, porque corremos el riesgo de que venga un alcalde y se lo suba.

¿Qué tipo de atención sanitaria proponéis para los inmigrantes sin papeles?

Proponemos una asistencia sanitaria que esté unida a la de la Unión Europea, para que no nos vengan a decir sistemáticamente -como está ocurriendo- que tenemos que modificarla. Sin duda, mejor que la que han sostenido tradicionalmente PP y PSOE. En mi trabajo como abogada he recurrido muchísimas facturas de La Paz, o del Hospital Puerta del Hierro porque hasta hace nada la asistencia sanitaria expiraba cuando pasaban 6 meses desde la prestación por desempleo. ¿No es la sanidad universal y gratuita? Pues resulta que no, resulta que nos mienten. Personalmente me molesta que se pueda ser tan hipócrita. Nuestra propuesta es que no corra peligro la vida de nadie. Tienes que establecer una diferencia entre regularizarse o no en España, tanto por el efecto llamada como por el turismo sanitario… Y aquí el principal problema no lo tenemos con países latinoamericanos, sino con ciertos países europeos, por lo que hablar de xenofobia es practicar el sensacionalismo y la demagogia. Unas de las operaciones que más gente venía a hacerse a España eran las de juanetes y cataratas. No podemos operar a todo el mundo porque no nos lo podemos permitir. Para la gente que no está regularizada proponemos enfermedades infecciosas, con riesgo mortal, embarazos, infancia, vejez… Somos bastante garantistas en ese sentido.

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