Las falsas amistades
Si un aparato puede venderse como sustituto de la amistad es porque hay una carencia real. Nos cuesta mantener vínculos, dedicar tiempo, escuchar sin distracciones. Nos estamos volviendo adictos a la inmediatez, pero la amistad no es inmediata. Es más fácil conversar con una máquina que no juzga que con alguien que puede decepcionar.