Es el momento de que las empresas sirvan a la sociedad

Pablo Sánchez

La crisis derivada de la Covid-19 ha desnudado las carencias y fragilidad de nuestro modelo socioeconómico. Sin ir más lejos, Naciones Unidas ya ha reconocido el efecto devastador que la pandemia está teniendo en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el cumplimiento de la Agenda 2030. Los logros de los últimos años en materia de salud, educación, erradicación de la pobreza, igualdad de género o educación se han visto socavados por los efectos de la actual crisis social, sanitaria y económica.

Esta situación va a requerir políticas públicas decididas para favorecer a la población más vulnerable y acelerar la transición hacia un modelo energético limpio que mitigue las consecuencias de los riesgos climáticos. Una muestra de ello es el Pacto Verde Europeo (EU New Green Deal), que definirá la política europea de los próximos cinco años con el objetivo de lograr la neutralidad climática del continente en 2050.

Es imprescindible que el sector empresarial se convierta en un actor fundamental del proceso de recuperación

Más allá de las políticas públicas, es imprescindible que el sector empresarial también tome cartas en el asunto y se convierta en un actor fundamental del proceso de recuperación y construcción de un modelo económico inclusivo, equitativo y regenerativo. Para ello, debemos dejar de concebir la empresa como un negocio que únicamente persigue un beneficio económico. Por el contrario, la empresa del siglo XXI debe utilizar su capacidad de innovación, su liderazgo y su capacidad organizativa para generar beneficios de interés público que repercutan de forma positiva en la sociedad y el planeta. Desde esta perspectiva, la empresa es una comunidad de personas que se articula en torno a un propósito social capaz de generar valor para el conjunto de la sociedad. La empresa existe, por tanto, para servir a la sociedad.

El movimiento B Corp lleva más de una década impulsando este cambio de paradigma de la cultura empresarial. Con más de 3.600 empresas en más de 70 países en todo el mundo, las B Corp son un modelo de empresas que cumplen con los más altos estándares de desempeño social y ambiental, transparencia pública y responsabilidad empresarial para equilibrar el beneficio con el propósito. Esta visión empresarial redefine lo que entendemos por éxito, asociado tradicionalmente a un resultado puramente económico y de retorno de la inversión. Por el contrario, el éxito real ha de generar valor también para las personas, las comunidades y el planeta.

Este modelo empresarial se sustenta en varios requisitos que aseguran que estos valores y principios se ponen en práctica en el día a día de la empresa: el primero es la adopción de un sistema de medición de impacto reconocido; el segundo es la integración de políticas, sistemas y un esquema de incentivos que alinean la acción y modelo empresarial con el propósito de la compañía; el tercero es la ampliación de la responsabilidad fiduciaria de los directivos y consejeros de la compañía para incorporar los intereses de trabajadores, proveedores, comunidades y el medio ambiente, además de los accionistas.

En estos momentos, estamos trabajando para lograr el reconocimiento legal de esta forma empresarial y, con ello, conseguir que las empresas sean un auténtico aliado en el cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030. Porque si algo nos ha enseñado esta crisis es que únicamente desde las alianzas y la acción colectiva vamos a poder generar respuestas eficaces.

Las buenas noticias son que, en España, el movimiento B Corp cuenta casi ya con un centenar de empresas que han asumido estos principios, entre las que se encuentran organizaciones como CAPSA Foods, Institución Educativa SEK, Chiesi, Biogran, ECOALF o Danone, entre otras. En el encuentro del B Good Day, cita anual de la comunidad B Corp en España, estas organizaciones expusieron sus compromisos sociales y ambientales vinculados a la transformación de la educación, la mejora de la salud, la construcción de mercados justos y equitativos o la generación de innovaciones ambientales para reducir el impacto negativo de determinadas actividades. No sólo se mencionaron compromisos individuales, sino también colectivos, como el firmado por más de 800 B Corps en todo el mundo para conseguir la neutralidad en carbono en 2030, 20 años antes de lo requerido por el Acuerdo de París.

Estamos ante una oportunidad única para reformular el capitalismo y lograr avanzar hacia un modelo que elimine las desigualdades y haga frente a la crisis climática. Para ello, necesitamos rediseñar el papel de la empresa, no únicamente creando mejores empresas, sino sobre todo creando una nueva tipología de empresas, cuyos objetivos fundacionales estén vinculados de forma inequívoca a la consecución de una prosperidad compartida para todas las personas y el planeta. El camino ya se está dando y son muchas las personas que están siendo protagonistas y alentando este cambio.


Pablo Sánchez es director ejecutivo de B Lab Spain.