Educación

POWERED BY

Frenar el cambio climático, una cuestión de educación

Aunque medidas inmediatas como combatir el uso de combustibles fósiles son imprescindibles para frenar el cambio climático, el mundo sostenible que tratamos de construir solo podrá sostenerse si sus cimientos, los ciudadanos del mañana, están educados en sus beneficios.

Artículo

Ilustración

Beatriz Alvero
¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 5 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
03
Dic
2021
educación

Artículo

Ilustración

Beatriz Alvero

La acción como forma de provocar cambios y la educación como forma de hacerlos perdurar. Esa parece ser la receta de la transformación en las sociedades humanas. El esfuerzo del hoy, convertido en la normalidad del mañana. Generar cambios desde la raíz y, sobre todo, evitar a las futuras generaciones lidiar con problemas de otra época. Cambiar una sociedad pasa necesariamente por garantizar unos cimientos sociales sólidos sobre los que empezar a construir. Sin unos cimientos reforzados gracias a la educación, cualquier proyecto es susceptible de quebrar y desmoronarse. Así ha sido a lo largo de la historia, quedando patente con el rápido progreso experimentado desde la llegada de la Ilustración, que perseguía combatir la ignorancia con «las luces del conocimiento». Y así debe continuar siendo, pues las mejoras introducidas a lo largo de los siglos siempre han supuesto una carrera de larga distancia: una cuestión de educación.

Las actividades de ‘La agenda escolar del medio ambiente’ han trasladado el conocimiento sobre el reto ambiental a casi 100.000 hogares

Resulta importante tener presente este aspecto a la hora de hablar del cambio climático: originado por las excesivas cantidades de dióxido de carbono que la actividad humana envía hacia la atmósfera, la lucha por frenarlo es posiblemente el mayor reto que ha enfrentado el ser humano. Lo es, entre otras cosas, porque el fracaso supondría un cambio fatal e irreversible en la habitabilidad del planeta. Por este motivo, es especialmente necesario apostar por la educación desde la base (o, lo que es lo mismo, trabajar desde ya para que las nuevas generaciones garanticen el cambio). La población más joven representa una oportunidad de oro –quizás la última– para lograr un cambio social que repercuta favorablemente en la salud del planeta y de quienes lo habitarán en el futuro. Las labores de concienciación deben ser la piedra angular sobre la que se asienten el resto de medidas de carácter más inmediato, como la transición hacia una movilidad descarbonizada o el impulso de la alimentación sostenible. Entre otras muchas cosas, porque son los adultos del mañana quienes tendrán que lidiar con los errores de los adultos de hoy. Si estos últimos consiguen lograr que lo que hoy es un esfuerzo se convierta en hábito, se habrá ganado mucho en la partida.

Es por eso que, ante este tablero, la mano ganadora está del lado de las instituciones. Sensibilizar a las nuevas generaciones sobre aspectos tan importantes como el uso de las energías renovables, el ahorro y la eficiencia energética –o incluso la necesidad de reducir los residuos– se antoja la mejor estrategia para el cambio. Muchas administraciones se han dado cuenta de esta coyuntura y ya han desplegado proyectos enfocados a escuelas y otros centros educativos. Un claro ejemplo lo recoge la Diputación de Barcelona, desde donde han puesto en marcha La agenda escolar del medio ambiente, una iniciativa que ya ha trasladado el conocimiento sobre el reto ambiental a casi 100.000 hogares, ofreciendo a las escuelas y los institutos la posibilidad de trabajar aspectos similares durante el curso. Dentro de este mismo proyecto también se encuentra el Centro de Estudios del Mar, la primera escuela de educación ambiental marina y litoral del país, que congrega cada curso a más de 12.000 escolares.

La idea debe estar marcada a fuego: acción como respuesta, educación como estrategia

Para apuntalar este trabajo de futuro, la propia Diputación, que ha jugado un papel clave en la organización del Congreso Nacional de Educación Ambiental 20/21, también mantiene activo un programa de formación medioambiental para personal técnico municipal, al mismo tiempo que brinda asesoramiento técnico y soporte económico a ayuntamientos. Una labor que se remata con el fomento de la participación a través de la creación de un grupo de debate municipal en torno al que se han celebrado ciclos monográficos sobre educación ambiental y cambio climático.

Ejemplos como el de la Diputación de Barcelona marcan la senda para futuras iniciativas. Estas, al fin y al cabo, deben surgir desde las propias administraciones con un enfoque situado sobre esa población que heredará el planeta. No hay dudas respecto a que la solución del cambio climático pasa por las nuevas generaciones, y el acceso a esta parte de la población radica en las escuelas y los centros educativos. Es allí donde la incidencia del mensaje puede ser mayor. En una partida de largo alcance, las administraciones deben, más que nunca, apostar por la base. Una sociedad que se comporta de forma responsable con el medioambiente sin pretenderlo, simplemente por puro hábito y convencimiento, es una sociedad que rema en la dirección correcta. Para los responsables de que la sociedad alcance este grado de responsabilidad con el planeta, la idea debe estar marcada a fuego: acción como respuesta, educación como estrategia.

Más información en: www.diba.cat/mediambient


Esta acción de la Diputación de Barcelona responde a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los 17 ODS fueron proclamados por la Asamblea General de Naciones Unidas el 25 de septiembre del 2015 y forman parte de la Agenda global para 2030. La Diputación de Barcelona asume su cumplimiento y despliega su acción de apoyo a los gobiernos locales de la provincia de acuerdo con estos ODS. 

 

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

POWERED BY

Cambio climático y pandemias

Pedro Sánchez Felguera

Reducir el riesgo de que se dé otra pandemia dependerá de nuestra capacidad de proteger los ecosistemas.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible obtener más información aquí.