Economía

Un plan para el futuro, un plan para hoy

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia es una oportunidad única para tratar de escribir el país que queremos. El tiempo apremia y son muchas las reformas y los proyectos: es preciso el esfuerzo de todos para lograrlo a tiempo.

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Carla Lucena
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18
Nov
2020
Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia

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Carla Lucena

Durante estos dos años y medio, hemos seguido una hoja de ruta de política económica clara: actuar en el corto plazo para reforzar la confianza y la estabilidad, el crecimiento y la creación de empleo y, al mismo tiempo, tratar de avanzar hacia una España más verde, más digital, sin brechas por razón de género, de edad o de procedencia. Una España más productiva y cohesionada, más innovadora e igualitaria, más sostenible e inclusiva. El estallido de la pandemia de la covid-19 nos ha obligado a concentrarnos en la respuesta sanitaria, económica y social sin perder de vista la necesidad de corregir los desequilibrios heredados y afrontar los retos a medio y largo plazo, que se han hecho todavía más urgentes. La crisis sanitaria ha acelerado los cambios estructurales iniciados en la última década a nivel global, sobre todo en el campo de la digitalización, y el plan que habíamos diseñado para el futuro se ha convertido en un plan para hoy. El futuro ya está aquí.

Decía Ortega y Gasset que «solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos». Y eso es lo que hemos hecho desde el pasado mes de marzo: mirar lejos, tomar las decisiones de respuesta a corto plazo tratando al mismo tiempo de poner las bases para la reconstrucción, lo que vendría después. Partiendo de la prioridad absoluta, que era y sigue siendo salvar vidas, y dando una respuesta en el plano económico que protegiese las bases para una recuperación sólida y sostenible en el tiempo desde el punto de vista financiero, pero también medioambiental y social.

El fruto de toda esa reflexión está recogido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, presentado el pasado 7 de octubre, con el que se articula una agenda de política económica reformista, ambiciosa y de amplio alcance para activar las palancas de un proceso de modernización que aumente la productividad y ataje problemas largamente arrastrados como el paro o la desigualdad.

Se trata de un plan con cuatro objetivos transversales: construir una España más verde, que afronte la emergencia climática y aproveche las oportunidades que la transición ecológica ofrece; una España más digital, que extienda los beneficios de la digitalización a todas las empresas y ciudadanos de nuestro país, contribuyendo así a frenar el despoblamiento, mejorar los servicios públicos e impulsar el crecimiento potencial; una España más igualitaria, donde todos los individuos, con independencia de su género, puedan aportar el máximo de sus capacidades al bien común; y una España más cohesionada, donde las oportunidades de vida y de negocio no dependan del lugar en que se vive.

«La colaboración público-privada es la bandera de progreso y la vía idónea para sacar adelante un proyecto de país»

Objetivos de largo alcance como estos obligan a actuar en todos los ámbitos de nuestro tejido productivo, desde las grandes a las pequeñas empresas, pasando por la Administración Pública. Desde los sectores tradicionales hasta nuevos ámbitos económicos como el de las tecnologías disruptivas, caso de la inteligencia artificial o el uso de los datos. Desde las infraestructuras físicas a la ciencia y el conocimiento. Desde la educación, la formación y la generación y atracción de talento, a las políticas de empleo y la nueva economía de los cuidados. Y objetivos de esta envergadura también exigen una acción coordinada de todas las administraciones públicas y de los agentes económicos y sociales. La colaboración público-privada como bandera de progreso, como la vía idónea para sacar adelante un proyecto de país.

Esas son las premisas que inspiran el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, cuyas reformas e inversiones tendrán un impacto positivo en el crecimiento económico en 2021 de entre dos y tres puntos porcentuales, elevando el crecimiento potencial de nuestro país por encima del 2% en el medio plazo y contribuyendo a una meta por todos compartida de generar un empleo de mayor calidad, hasta alrededor de 800.000 puestos de trabajo en tres años. Para desplegarlo lo antes posible, contaremos con el importante respaldo de la Comisión Europea, que está trabajando para poner a disposición de los estados miembros 750.000 millones de euros para impulsar la transformación de la economía y asentar la recuperación.

España podría recibir hasta 140.000 millones de euros en transferencias y créditos. Pero tan importante como la cantidad es la velocidad con la que seamos capaces de impulsar las inversiones públicas que pueden movilizar también la iniciativa privada. Es urgente actuar para contrarrestar el impacto de la pandemia e impulsar la recuperación y, por eso, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado incluirá ya 27.000 millones de euros de inversión en 2021 para empezar a abordar las transformaciones que nuestro país necesita.

El objetivo es garantizar una conectividad adecuada a todos los territorios de nuestro país, llevando la banda ancha al 100% de la población y la cobertura 5G al 75%. También reforzar la dotación de equipamiento y conectividad en los colegios públicos para garantizar que todos los niños tengan acceso a la educación a distancia si es necesario. Continuar con la reforma de la Formación Profesional para adecuarla a las cualificaciones que demanda el mercado laboral. Apostar por una estrategia de despegue de la movilidad eléctrica y acelerar la transformación a gran escala de nuestro sistema energético para alcanzar un sistema 100% renovable a mitad de siglo. Plantear reformas legislativas para facilitar la actividad y el acceso a la financiación de las startups. Reformar las políticas de empleo para reducir la dualidad y la precariedad del mercado laboral, y garantizar que los nuevos puestos de trabajo sean de mayor calidad y estabilidad.

Son muchas las reformas, muchos los proyectos, es preciso el esfuerzo conjunto de la sociedad para lograrlo y el tiempo para ponerlos en marcha apremia. Pero se trata de una oportunidad única para tratar de escribir el país que queremos con un plan de futuro. Un plan para hoy.


Nadia Calviño es vicepresidenta del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

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