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Volando hacia la economía circular

Iberia impulsa el proyecto ‘Life + Zero Cabin Waste’ para fomentar el reciclaje a bordo y recuperar el 80% de los residuos que se generan en las cabinas de los aviones.

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02
Dic
2018

El reciclaje está cada vez más extendido en los hogares españoles. Según el último estudio realizado por Ecoembes, en España ya se recicla el 77,1% de los envases de plástico, latas y briks y los envases de papel y cartón. Sin embargo, ¿qué sucede cuando no estamos en casa? Por ejemplo, ¿qué se hace con lo que generamos cada vez que nos dan comida en un avión? ¿Quién se encarga de tratar los desechos que se generan a bordo? Hace dos años, Iberia arrancó el proyecto Life + Zero Cabin Waste en colaboración con Ecoembes, Ferrovial Servicios, Gate Gourmet y ESCI-UPF con un objetivo ambicioso: recuperar el 80% de los residuos que se generan en las cabinas de los aviones.

«Con el antiguo sistema, casi todos los residuos iban al vertedero y era muy difícil establecer una trazabilidad para saber qué se estaba reciclando y qué no», cuenta Marina García Aedo, gestora de Medio Ambiente de la Dirección de Producción de Iberia y responsable del proyecto. La legislación es otro punto problemático: las leyes son muy restrictivas en residuos de categoría 1, es decir, los residuos de origen animal que se generan en vuelos internacionales. «Actualmente, se consideran peligrosos para la salud humana y no admiten ningún tipo de gestión sostenible: solo se pueden depositar en vertederos. Además, cualquier residuo que no sea de origen animal pero que haya estado en contacto con ellos, como el plato o el plástico protector, se considera potencialmente peligroso y tampoco admite otro tipo de gestión», explica.

Además de actuar con los desechos no contaminados, el programa va más allá y pretende demostrar que, si se garantiza la seguridad sanitaria del proceso, también se pueden tratar los restos de origen animal. «Queremos demostrar que si sometemos los residuos de categoría 1 a un tratamiento de pasteurización y gestión obtenemos un residuo inocuo que puede desviarse de los vertederos y utilizarse como compost. Estamos trabajando para obtener el permiso administrativo que permita hacer pruebas a pequeña escala y, si son positivas, para poder implementar esta gestión sostenible tendrá que haber un cambio legislativo. Es un objetivo, muy ambicioso pero puede tener mucha repercusión más allá de España: estaríamos hablando de permitir el tratamiento de residuos de origen animal que se generan en vuelos internacionales también fuera de la UE, con toneladas de restos de comida, lácteos y sus respectivos envases», concluye.

Con estas medidas se lograría evitar la emisión de 4.500 toneladas de CO2 a la atmósfera

Precisamente la replicabilidad del proyecto es una de las máximas ventajas que plantea: si las 53.820 toneladas de materia orgánica como residuo generado por 230 millones de pasajeros que viajaron en España en 2016 no acabase en vertedero, sino que fuese valorizado energéticamente mediante biodigestión, se ahorrarían 17.570 toneladas de CO2, el equivalente al 0,67% de la huella de carbono anual de España, según los datos de UPF-ESCI. El impacto sería aún mayor si nos vamos fuera de nuestras fronteras: según los datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, al año se generan alrededor de 5,7 millones de toneladas de residuos en las cabinas de los aviones, por lo que lograr un modelo universal optimizaría de modo determinante su gestión.

El objetivo final de Life + Zero Cabin Waste es que el 80% de los residuos generados a bordo de los vuelos sean recuperados a través de procesos de reciclado, compostaje o valorización energética. Con ello se conseguiría un beneficio directo para el medio ambiente, se ahorrarían materias primas y se impulsaría la economía circular con un uso más eficiente de los recursos naturales. El procedimiento es similar al que todos aplicamos ya en casa: los vuelos ya cuentan con carros compartimentados que posibilitan separar los envases de plásticos, latas y briks y los envases de papel y cartón del resto de los residuos. De esta manera, se reciben de forma diferenciada en tierra y posteriormente son retirados por el gestor de residuos, clasificados por materiales y reciclados. Con esto, se conseguirá evitar la emisión de más de 4.500 toneladas de CO2, o lo que es lo mismo, el equivalente a más de 340 vuelos entre Madrid y Barcelona.

«El éxito de este proyecto reside en el trabajo inicial que realizan las tripulaciones a bordo. Es importante que ellos conozcan cómo hacer una separación de residuos apropiada, porque además muchos están demandando un proyecto así desde hace tiempo. Gracias a la trazabilidad que nos permiten estas medidas, les informamos de cómo su colaboración está permitiendo reciclar toneladas de residuos y ponemos en valor su trabajo», explica García Aedo, que incide en la importancia de la formación tanto de tripulantes como de pasajeros. «Muchos de los viajeros, intentando ayudar a la tripulación para hacer la recogida mas ágil, entregan los residuos mezclados: por ejemplo, meten la servilleta y los restos de comida en el vaso de plástico. Sin embargo, explicándolo, en los vuelos en los que hemos probado este sistema, nos hemos dado cuenta de que los pasajeros ya entregan los residuos separados porque ven que la tripulación los va a clasificar para su posterior reciclaje. Además es algo muy parecido a lo que se hace en casa, por lo que es más fácil que tripulantes y pasajeros sepan qué tienen que hacer con ellos», afirma.

Hasta el momento, la medida se está llevando a cabo en vuelos nacionales de Iberia, como el puente aéreo que conecta Madrid y Barcelona y destinos como Bilbao y A Coruña. También se está desarrollando en algunas rutas europeas como Londres, Roma, París, Ginebra, Zúrich, Viena, Dusseldorf y Oporto; y se irá extendiendo de forma progresiva a otros destinos hasta alcanzar la totalidad de vuelos nacionales y europeos operados por la compañía.

El pasado enero, la compañía retiró la bolsa de plástico que envolvía los auriculares para sus pasajeros

El proyecto, impulsado por Iberia –responsable última de la gestión de los residuos–, también ha contado con la implicación de todos los actores que participan en la cadena de reciclaje. Ecoembes incide de especial modo en la importancia del seguimiento de estos residuos para garantizar su correcta gestión, mientras que la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático de ESCI-UPF evalúa la efectividad del nuevo modelo de gestión a la hora de reducir el impacto ambiental originado durante su ciclo de vida. A través de la metodología del Análisis de Ciclo de Vida (ACV), concepto básico en la economía circular, la eco-innovación y el eco-diseño, sus investigadores cuantifican la mejora en cuanto a huella de carbono del nuevo modelo a implantar.

Además de este sistema para mejorar el tratamiento, dentro de la estrategia de sostenibilidad de la compañía para generar menos residuos, en enero de este año se retiró la bolsa de plástico que envolvía los auriculares que entrega a sus pasajeros de la clase business y turista premium en los vuelos de largo radio. «Hemos trabajado en coordinación con el proveedor y con la empresa reparadora de auriculares, para pedirles que dejasen de entregarlos en bolsas individuales y en su lugar ahora preparamos el producto con el cable enrollado y sujeto con una vitola. Gracias a esta iniciativa conseguimos ahorrar del orden de 425.000 bolsas de plástico al año, lo que equivale a una reducción en generación de residuos de 1.500kg/año de plástico», explica María Guilarte, mánager de la Dirección de Cliente de Iberia.

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