Opinión

Consumimos más de lo que tenemos

La economía crece en el mundo al menos al 2%, lo que implica que se duplica cada 30 años. Pero la actividad económica en nuestro planeta está limitada biofísicamente.

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01
May
2013
Christoph Butz, ingeniero forestal y experto en sostenibilidad de Pictet AM | Foto: Yeondoo Jung

La economía crece en el mundo al menos al 2%, lo que implica que se duplica cada 30 años. Pero la actividad económica en nuestro planeta está limitada biofísicamente y la escala es importante.  A pesar de ello seguimos aumentando nuestra ‘deuda ecológica’, pues consumimos más de lo que tenemos.  De hecho los recursos necesarios pasa sostener nuestro estándar de vida es ya equivalente a 1,5 veces la Tierra, más de los que ésta puede regenerar.  En concreto 60% del uso de los recursos es atribuible a la actividad agrícola, silvícola y de pastos.  Pero la mayor parte del exceso es atribuible a la actividad emisora de CO2, especialmente carburantes.

Esta trayectoria no es sostenible. Además, plantea cuestiones respecto a reparto justo, pues los países con más alta renta tienen una huella de carbón hasta cinco veces mayor que la de países de menor renta.

En este sentido el inversor Jeremy Grantham previó hace dos años (Time to Wake Up, Abril 2011) un gran “cambio de paradigma”. Los precios de 30 materias primas principales, excepto petróleo, han disminuido durante casi cien años (en promedio 70%).  Pero esta tendencia histórica ha cambiado dramáticamente los últimos diez años, con la mayor apreciación desde la II Guerra Mundial.  En opinión de Grantham esta escasez de recursos y presión de precios será en adelante una característica permanente de nuestras vidas.  De hecho la productividad de cultivos como trigo o arroz en países desarrollados se ha estabilizado los últimos diez años, a pesar de que el uso de fertilizantes y otros insumos se ha multiplicado hasta por cinco desde la década de 1960.  A ello se añade que Naciones Unidades prevé nueve mil millones de personas en el planeta para 2050.  De manera que Grantham recomienda a los inversores a largo plazo una exposición a recursos naturales de al menos 30% de la cartera.

Escasa inversión socialmente responsable en sostenibilidad

Según el estudio SiRi 2012 el volumen de activos gestionados con estrategias inversión socialmente responsable (ISR) en Europa ha estado aumentando de 2009 a 2011 y suma seis billones de EUR.  Pero las estrategias realmente centradas en “sostenibilidad” y que seleccionan los “mejores de cada sector” son una proporción muy pequeña, de nicho. De hecho la mayor parte del crecimiento viene de estrategias de superposición (exclusión, voto o integración de criterios).  De manera que hay gran potencial.  Además en España este mercado es de los más pequeños, con una distribución de estrategias aún más extrema. Ahora, con la nueva regulación los fondos de pensiones han de comunicar si siguen criterios de inversión socialmente responsable y su adopción está creciendo, pero desde una base modesta.

En cualquier caso, aunque se trata de un mercado naciente, la oferta es suficiente para elegir.

Fondos temáticos medioambientales

En concreto los fondos temáticos pueden aportar soluciones a problemas ambientales. El énfasis es en el negocio de las empresas, lo que hacen, en lugar de credenciales de sostenibilidad.  Esta estrategia resulta más potente incorporada en una estrategia global ISR.  De hecho las inversiones ambientales son probablemente la única estrategia realmente viable a largo plazo.  Además en la selección de las acciones de estos fondos temáticos aplicamos factores de exclusión e inclusión -mejores prácticas- y ejercemos el voto en las mayores posiciones, en colaboración con Ethos, fundación suiza para el desarrollo sostenible.

En concreto agua, energía y tierra son recursos absolutamente cruciales y originan ideas de nuestros cuatro fondos temáticos. Estos no pretenden ser solución a todos los problemas de sostenibilidad, pero permiten trasladar ideas a inversiones.  La biodiversidad, por ejemplo, es importante, pero no fácilmente una inversión.

Es el caso de Pictet Agriculture. Parte del hecho de que demasiado alimento se pierde de la granja al plato, lo que debe corregirse para atender al crecimiento de la demanda.  En transporte, almacenamiento y procesamiento la pérdida estimada es 10-15% (Kader 2005). El despilfarro de hortalizas y frutas en EEUU llega a ser 23-25% (Kantor et al. 1997) y aproximadamente un tercio de comestibles para consumo humano se pierde o desperdicia a nivel mundial, cerca de 1.300 millones de toneladas anuales (FAO 2011). Además en países como Suiza hasta 40% de la comida de los hogares se desperdicia.  De manera que es posible que sólo un tercio de la producción de alimentos se llegue a consumir.  Así que convienen inversiones que pueden mejorar la logística.  Además el consumo de proteína animal está creciendo y se hace necesaria una transición de pesca de alta mar a acuicultura. Las capturas se han estabilizado en torno a 80 millones de toneladas anuales los últimos 20 años, habiéndose alcanzado el límite natural.  El caso del salmón es destacable, porque su alimentación se basa en otras especies de peces. En los años 90 se precisaban cerca de 3,5 kilos para obtener un kilo de salmón.  Pero actualmente compañías como Micro Balance han conseguido reducir el contenido de proteína de peces para su alimento por debajo de la unidad, con dieta más vegetariana. Este ejemplo de eficiencia en el uso de recursos y energía lo aplicamos a la selección de acciones, teniendo en cuenta la pureza de exposición al tema. Así, plantaciones y granjas constituyen la base del fondo, seguido de maquinaria, servicios en la cadena de valor, fertilizantes y protección de cultivos.

Por su parte Pictet Water, puesto en marcha hace más de diez años, gestiona 3.000 millones de dólares.  Hay que tener en cuenta que sólo 0,25% del agua del planeta es directamente utilizable para consumo. De ese volumen 75% se emplea en agricultura, con grandes subsidios.  Además el nivel de agua de las capas freáticas disminuye permanente desde los años 50.  Podemos obtener agua fresca de salada, pero es necesario aplicar mucha energía.  Así pues, se precisa una irrigación más eficiente y sistemas de goteo.  Además con el aumento de la población y concentración en zonas urbanas y uso per cápita el consumo de agua se ha multiplicado por diez desde comienzos 1900.  De manera que la provisión de agua y servicios relacionados es cada vez más importante.  Mientras, el precio del agua EEUU sube al mismo ritmo que el petróleo, pero de manera menos volátil. Por su parte en Europa el precio del agua sube por encima de la inflación desde 1996 e incluso en Canadá, donde sólo empresas públicas se ocupan del servicio, es el mismo caso.

Pictet Clean Energy se centra en energías de bajas emisiones de CO2: gas natural, biocombustibles de segunda generación o de cero emisiones de CO2: viento, solar, hidroeléctrica y geotermal.  En concreto el gas natural emite 50-60% menos CO2 que los carburantes convencionales, 60-65% menos óxido de nitrógeno y muy poca emisión de sulfuro óxido. A ello se añade el progreso en materia de eficiencia energética, como las redes inteligentes. Hay que tener en cuenta que los edificios consumen 41% de la energía producida, seguido de industria y transporte. De hecho desde la transformación sólo 30% de energía es realmente utilizable.

Además Pictet Timber parte de que la demanda de madera se ve impulsada por el crecimiento demográfico y aumento del PIB per cápita, pues las personas más ricas consumen cada vez más fibra de madera. Pero hay límites biológicos y pérdida neta de superficie forestal -una superficie similar a la de Grecia cada año- y su acceso cada vez más difícil.  La demanda crece desproporcionadamente en China y países asiáticos emergentes.  El déficit de fibra de madera en China, mayor importador de madera del mundo, por encima de Japón, a pesar de los esfuerzos de reforestación, pronto puede suponer 10% de la producción global de madera.  A ello se añaden los factores naturales (cambio climático, plagas), restricciones legales y logísticas, que contribuyen a la escasez de bosques comerciales.  Además la madera, comparada con plástico, cemento o hierro, requiere diez a quince veces menos energía para ser útil, pero contiene energía sostenible de segunda generación, neutral en CO2 y renovable.  El papel de los bosques, sumidero de carbono mayor que en la atmósfera, será cada vez más crucial.

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