Comunicar con ética: solución a la crisis de confianza

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«El 53% de los encuestados cree que el sistema actual les ha fallado, es injusto y ofrece pocas esperanzas para el futuro»

«Las noticias falsas erosionan la confianza y la reputación en las instituciones»

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No se trata de una advertencia fatalista sino de una realidad incontestable (y contrastable): la gente ya no confía en las instituciones, según concluye el Barómetro de la Confianza 2017 elaborado por Edelman. El 57% de la población no confía en los medios de comunicación, el 59% no lo hace en los Gobiernos de sus respectivos países, la figura del CEO cae doce puntos y se sitúa en su mínimo histórico de credibilidad con solo un 37% de respaldo y, por último, los líderes políticos mundiales apenas son fiables para el 29% de los encuestados, sentencia el estudio.

Si los porcentajes ya son alarmantes, una de las conclusiones del barómetro obliga a todos los implicados a reflexionar y a tomar medidas urgentes que reviertan la situación. «El 53% de los encuestados cree que el sistema actual les ha fallado, es injusto y ofrece pocas esperanzas para el futuro». El mundo no puede permitirse una mayoría de ciudadanos escépticos que, además, considera que «una persona normal es tan creíble (60%) como la fuente de información procedente de una empresa o un experto técnico o académico y mucho más creíble que la palabra de un CEO (37%)».

La Global Alliance for Public Relations and Communications Management, presidida por José Manuel Velasco, ha reunido en Madrid a las personalidades más relevantes de la comunicación y las relaciones públicas a nivel mundial para impulsar un estándar ético global que devuelva la confianza tradicional que evocaba el sector. Los asistentes a la reunión son conscientes de cuál es el problema que hay atacar desde la raíz: «La actual crisis de confianza está disminuyendo la capacidad de las instituciones, los Gobiernos y las organizaciones para operar de manera efectiva en la sociedad. Las noticias falsas y el uso inadecuado de la comunicación automatizada erosionan la confianza y la reputación en las instituciones».

De la reunión ha salido el firme compromiso por «explorar formas de mejorar y elevar la reputación de las relaciones públicas como guardián de la confianza a través de la mejora de los códigos de ética y un acuerdo sobre un conjunto general de principios para guiar la profesión». De esta forma, todos los participantes han acordado elaborar una especie de manual único aplicable a todos los países con aquellos estándares que aumenten las prácticas éticas de comunicación y, por ende, su credibilidad frente a la sociedad.

Para poder lograr el cambio de actuación y el consecuente viraje de rumbo hacia la confianza, un grupo de trabajo se encargará de analizar los estándares éticos ya existentes para ver de qué forma pueden reconducirse. «No se trata, por tanto, de reemplazar los códigos de buenas prácticas actualmente existentes, sino de desarrollar un marco global común que refuerce los principios comunes a la profesión de la comunicación y las relaciones públicas», han concluido los participantes de la cumbre.


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