Arte a través de la ‘caja tonta’ para sobrevivir a la era digital

Arte

El colectivo de artistas de Nueva York DIS expone 'Pulgares que escriben y se deslizan'

La exposición estará en La Casa Encendida de Madrid hasta el 13 de mayo

Comparte este artículo

El único lugar donde se podría fundar una sociedad totalmente nueva, desatada de gobiernos existentes y de todos sus defectos, es el mar. Un nuevo movimiento llamado seastading pretende que esto sea una realidad: la red formada por expertos en todas las áreas necesarias para poder construir lo que denominan ‘nanonaciones’ en aguas internacionales ya aventura que la primera «población flotante» existirá en pocos años, cerca de la costa de la Polinesia Francesa.

Parece una idea descabellada, pero si se estudia en profundidad, no lo es tanto. La Humanidad debería volver al punto de partida varias veces para remendar muchos de los errores que nos han llevado a situaciones actuales como el cambio climático o el crecimiento de la desigualdad. Y hoy por hoy, la Tierra está totalmente ocupada y no hay espacio político ni geográfico para fundar nuevos modelos de sociedad.

Es uno de los muchos temas de calado social, político y cultural que trata la exposición Pulgares que escriben y se deslizan, en La Casa Encendida de Madrid, hasta el 13 de mayo. El colectivo neoyorquino de artistas DIS, de prestigio internacional (fueron comisarios de la Bienal de Berlín), plantea una cuestión un tanto desasosegante: «¿Quién necesita un cerebro cuando tenemos pulgares que pueden escribir y deslizarse por la pantalla, buscando el conocimiento en un océano de información online demasiado extenso para la capacidad de la mente humana?». La respuesta se obtiene cuando se recorre la exposición.

Junto a un grupo internacional de más de una quincena de escritores, emprendedores y artistas de otras ramas, DIS ha confeccionado un gran programa de televisión que llena de pantallas las salas expositivas de La Casa Encendida, mediante las que intenta mostrar la incidencia de los medios digitales en la educación y en la sociedad. Por medio de los fragmentos de su programa, con el que los visitantes pueden interactuar, presentan cuestiones diversas que, de otro modo, difícilmente llegarían al gran público.

Así, en el capítulo Circle time expuesto en una de las salas, el artista Daniel Keller, junto al realizador de videoclips y documentales Jacob Hurwitz-Goodman, expone el mencionado movimiento seastading con un enfoque arquitectónico de las poblaciones marítimas. En Reparations hardware, la artista Ilana Harris-Babou, conocida por retorcer formatos tutoriales hasta transformarlos en otra cosa, ofrece una guía para restaurar muebles que se convierte en una propuesta de desagravio a la comunidad afroamericana.

La relación entre la propiedad del suelo y la desigualdad también queda reflejada en esta exposición por el economista y profesor de la Universidad de Bonn, Moritz Schularick, en colaboración con la revista Maroon world, editada por Travis Gumbs y Cynthia Cervantes, procedentes del mundo de la moda y la publicidad. Y el artista Cristopher Kulendran Thomas investiga la deslocalización y su relación con la tecnología: su pieza gira alrededor de la desaparición de la ciudadanía en la nube.

Son temas de sesgo social con ánimo educativo y base artística, mostrados a través de pantallas: «La cultura no puede sobrevivir en un mundo donde prima el entretenimiento, en la que plataformas como Netflix lo ocupan todo, con una estimulación constante que demanda un espectáculo constante», reflexionan desde el colectivo DIS, y explican: «Nuestro objetivo, al sumarnos a esa manera de exponer nuestro arte, es reivindicar al individuo y su capacidad de comprender, en esta era de sobreinformación, la complicada relación con el mundo en que vivimos».


Los comentarios están cerrados.