¿Podemos humanizar la economía del futuro?

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En 2020, la mitad de la población mundial consumirá más de una dosis de medicamento al día, frente al 35%
en 2015

En 1900, los estadounidenses gastaban 76 de cada 100 dólares en comida, ropa y techo. Hoy destinan 37 dólares

Philip Jennings: «Las máquinas exacerbarán la desigualdad a menos que les pongamos límites»

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El futuro de la economía es negro, a veces blanco, pero también gris. El futuro de la economía resulta incierto, porque el mañana nunca acude con un libro de instrucciones. Simplemente llega. Como una avalancha o como un ligero cierzo. En esta meteorología de cifras y números, los analistas tienen dudas y certezas. Cuentan que ese mañana será digital. Un porvenir marcado por la automatización, la robótica y la inteligencia artificial. Al fondo, iluminando la escena, al igual que un rayo en la noche, el omnipresente big data.

Pero no todo será tan inasible como los unos y los ceros. «La gran revolución que viene en la economía es, sin duda, la sustitución progresiva de los combustibles fósiles», aventura Javier Rivas, profesor de EAE Business School. Algunos expertos han puesto fecha a su defunción: 2050. A la vuelta, diríase, de un recodo. Avistamos el final de la edad del petróleo. La desaparición del antaño oro negro cambia la estructura de producción. El mundo será distinto, ¿mejor? «Es tiempo de pensar alternativas. En la energía y también más lejos». La voz del Nobel de Economía Joseph Stiglitz suena clara y profunda. La austeridad, sostiene, ha fracasado y el neoliberalismo, esa criatura engendrada en los años ochenta por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, está muerto. Más de tres décadas de tiranía parecen suficientes. El planeta económico necesita otros caminos.

A la búsqueda de un lugar en el mundo, la economía ha unido sus esperanzas a lo tecnológico. «El impacto del mundo digital, la robótica, la inteligencia artificial y la innovación genética transformarán la manera de producir. Todas las labores repetitivas serán automatizadas y muchos procesos de toma de decisiones se efectuarán sustentados en la inteligencia artificial, desde médicos hasta banqueros», reflexiona Eduardo Sicilia, director del Executive MBA de EOI. El cambio no es profundo, es una sima. El escritor científico británico Matt Ridley arroja luz en su libro The Rational Optimist a esas oquedades. En 1900, los estadounidenses gastaban 76 de cada 100 dólares en comida, ropa y techo. Hoy destinan 37 dólares. Comprar un Ford T en 1908 exigía dedicar 4.700 horas de trabajo. En nuestros días, hacen falta 1.000 horas para adquirir un vehículo mucho mejor. Todo cambia en un fogonazo.

«Las nuevas tecnologías exponenciales rompen lo que los economistas denominan fronteras de posibilidades de producción. Gracias a expresiones como el big data, la inteligencia artificial, el blockchain y el Internet de las cosas, hoy es posible lo que hace pocos años resultaba inimaginable. Se abre un mundo de oportunidades, pero también de desafíos», analiza Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA.

Por eso, los grandes gigantes tecnológicos compiten por esa inmaculada promesa que es la inteligencia artificial. Las raíces de esa economía nueva perfilan la línea del horizonte. Apple apuesta por su famosa Siri; IBM lleva invertidos 1.000 millones de dólares en Watson y Amazon respalda a Alexa. La inteligencia de las máquinas abandera una revolución tecnológica.

Esa nueva economía, en gran parte, supone analizar enormes cantidades de datos en tiempo real y darles, claro, sentido. Este universo digital estará alimentado, entre otras fuentes, por las redes sociales, el Internet de las cosas y la actividad cotidiana de las empresas. La consultora IDC Market Research calcula que el volumen de datos creados y copiados al año alcanzará los 180 zettabytes (180 seguido de 21 ceros) durante 2025. Estos números contribuyen a cambiar la forma en la que entendemos la relación con el empleo. «Nos dirigimos –ahonda Salvador Casquero, experto en Innovación y Tecnología Financiera del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB)– hacia una atomización del trabajo, lo que significa que pasaremos del modelo actual a uno por tareas, de pequeños encargos; un espacio on demand. Es la economía del compromiso; la gig economy». Y añade: «Un lugar donde el empleado se convertirá también en empleador».

Porque, a estas alturas, nadie duda de que el mundo vive bajo la econometría permanente del cambio. Un movimiento perpetuo que nunca había sido tan claro. «Posiblemente, el mayor impacto de la transformación digital en nuestra sociedad es que las empresas deberán fundamentar sus modelos de negocio en una relación equilibrada con sus clientes y en una extrema transparencia», anticipa Antoni Ballabriga. En la base de esta inercia, habita, lo hemos visto, la presencia constante de la tecnología. Un asidero y también una amenaza. «Existe un peligro real de que las élites tecnocráticas vean ese mañana, cualquiera que sea, como una justificación de que sus valores y sus perspectivas son las correctas por la simple virtud de percibir esos atributos como la manifestación de toda esta maravillosa tecnología», alecciona Elizabeth Garbee, investigadora de la Escuela para el Futuro de la Innovación en la Sociedad de la Universidad Estatal de Arizona (ASU). «Una lectura así –aclara– solo incrementa la inequidad que ya vivimos en el planeta». «Transitamos por un mundo de capitalismo digital donde las ganancias van al 1% de la población. Y las máquinas exacerbarán la desigualdad a menos que les pongamos límites», avisa Philip Jennings, secretario general de la federación sindical UNI Global Union.

Entonces, ¿qué será del hombre? «El individuo puede perder relevancia si no incorpora valor de forma singular. La creatividad y las soft skills (liderazgo, inteligencia emocional o capacidad para hablar en público) serán esenciales si queremos tener un espacio de mayor consistencia que máquinas y algoritmos», incide Eduardo Sicilia. El profesor recuerda que Eric Schmidt, quien fuera director ejecutivo de Google, ahora presidente de Wikipedia, hablaba de contratar versatile learning animals. Grandes aprendices versátiles. Y también se escucha un concepto nuevo. Personas antifrágiles. Trabajadores que sepan resolver problemas en ambientes de estrés. Profesionales con la piel dura. La punta del iceberg de un paradigma laboral diferente. «¿Para qué vas a tener a alguien en plantilla si lo puedes uberizar? Profesores universitarios por horas, taxistas por horas, repartidores por horas. Es la expresión del advenimiento de entornos más flexibles. Algo que tiene aspectos muy positivos y también muy negativos», valora Nacho de Pinedo, consejero delegado de la escuela de negocios ISDI.

Las profecías son bien conocidas, porque se han relatado infinidad de veces. El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que, en 2020, podrían desaparecer cinco millones de puestos de trabajo en el planeta por esta insurrección de computadoras y robots. Y los economistas Carl Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford (Inglaterra), estiman que el 47% de los empleos de Estados Unidos pueden ser engullidos por estos nuevos actores. Hay que buscar otras vetas. El profesor Ceferí Soler, director de personas y organización de Esade, desgrana las carreras del futuro. Y van desde la biotecnología o la biomedicina a todas las ingenierías y los estudios relacionados con la inteligencia artificial y la nanotecnología. Sin embargo, también aporta una lectura que es un giro, pues habla de los empleadores y no solo de los empleados. «Los líderes vendrán de Asia, y ellos van a fijar las pautas y aportarán el conocimiento», prevé el docente. Un cambio en la geopolítica de la empresa inexplicable sin el incesante empuje de China. Se siente el sorpasso. La economía de Estados Unidos –que llegó a representar la mitad de la producción industrial del planeta– ahora supone el 20%. Pese al retroceso, el dólar seguirá mostrando su fortaleza. En determinadas regiones, recuerda Javier Rivas, como América Latina, la divisa estadounidense es casi la moneda de curso legal junto a la autóctona.

Economía

Esa es una inercia que impactará en la economía del mundo. Aunque hay otras que también zarandearán el globo azul. Los expertos las llaman megatendencias. La clave, aseguran, del mundo que viene. Son 14. Al menos los que la gestora Pictet analiza junto al Instituto de Copenhague para Estudios Futuros. Una de las más importantes afecta a la memoria y al paso del tiempo. En 2050, habrá 2.000 millones de personas mayores de 65 años. Y las repercusiones en la economía se precipitan en cascada. Durante 2020, la mitad de la población mundial –describe Patricia de Arriaga, subdirectora general de Pictet AM en España– consumirá más de una dosis de medicamento al día, frente al 35% en 2015. «Además, esa población envejecida quiere soluciones de consumo más individuales, incluyendo medicamentos personalizados, y estas personas exigen una mejora en la calidad de vida», relata De Arriaga.

Otra de estas inercias planetarias interpela al agua, oro azul. Solo el 0,25% de la que fluye en el planeta es potable. Se ha convertido en una cuestión estratégica que depara inquietantes paradojas en esa intersección donde se cruzan economía y sostenibilidad. Hacen falta 15.000 litros de agua para producir un kilo de carne. Seis veces más que para generar idéntica cantidad de arroz.

Una amenaza distinta circula por los espacios del universo virtual. La seguridad dejará su cicatriz en la economía que llega. Solo en 2014, se contabilizaron 118.000 ataques cibernéticos diarios. Y esto marca la rutina de cualquier empresa. Una derivada de esa necesidad de vigilancia viaja a lo que comemos. La trazabilidad de los alimentos y su control de calidad –recuerda Gonzalo Rengifo– retrata un mercado que puede alcanzar los 16.000 millones de dólares en 2020. «Llega una economía basada en la transparencia en la que los consumidores, por ejemplo, conocerán al detalle el coste de los productos que manejan», comenta Salvador Casquero. Pues el consumidor, en la economía de la era digital, se vuelve más poderoso que nunca «gracias a fenómenos como la desintermediación (compra del producto directamente al fabricante) o los comparadores de precio», resume Ignacio Pinedo.

Es la expresión de un tiempo de cambio que conduce hacia un planeta distinto. «La economía del futuro es limpia y eficiente. Hemos visto las ventajas de precio, comodidad, proximidad y resistencia de las energías renovables y ya nos puede parecer “del otro siglo” la foto de la economía fósil», observa Peter Sweatman, fundador de la consultora Climate Strategy. Además, los impuestos obligarán a que paguen quienes contaminen. Y, rodeándolo todo, se escucharán las trompetas del calentamiento global. Este fenómeno, «sin duda, provocará transformaciones muy importantes. El cambio climático es una gran externalidad que nos afecta a todos, aunque de modo muy distinto», analiza Antonio Argandoña, profesor del IESE. «Y ocurre aquí algo parecido a lo que vemos en las grandes ciudades: congestión, contaminación, ruido. Al principio no le damos importancia; luego nos preocupa y tomamos medidas. Esto lo iremos viendo poco a poco».

También percibiremos la irrupción de la economía aplicada, que proporcionará herramientas –incide Casquero– para que cualquier cliente o empresa puedan construir nuevos modelos de negocio. Bajo esa sombra, se impone lo regional frente a lo global. Porque, gracias a la optimización de procesos, costes y flujos, compañías locales serán capaces de competir y ofrecer un servicio mucho mejor a los clientes. Este es un futuro dentro de los muchos posibles. Aunque todos serán digitales. El reto es encontrar un lugar donde convivan la voz económica del hombre y la geografía silenciosa de la naturaleza.


COMENTARIOS

  1. Estaría mejor humanizar la del presente y que los países o continentes pobres tuvieran la absoluta soberanía sobre sus recursos naturales así detener el expolio de sus materias primas para que repercuta en su libre desarrollo


  2. Victor Romero, parece tuya la foto esta!


  3. El manual para llevar debajo del brazo no tardará mucho en salir de imprenta. Así que paciencia y adquierelo cuando salga al mercado. Y consigamos que el Gran Humano sea haga una realidad. Hay que construir el futuro desde el presente y con el presente actual y tan desorganizado solo nos espera un mundo mas caótico y tirano de lo que lo es ahora mismo. Las democracias actuales son el mejor sistema para poder encontrar otro método mejor. Por y para la preservación de la vida en el universo , la inteligencia.


  4. Admitamos esta realidad de una vez por todas: Tanto el modelo comunista y el modelo capitalista neoliberal, surgidos en el Siglo XIX en una economía productiva basada en el carbón y en la máquina de vapor, y sus modelos derivados y parcheados hasta el agotamiento, socialdemócrata y fascista, nacidos en la economía del motor Diesel, son claramente, en la economía actual globalizada del Siglo XXI basada en las Tecnologías de la Información, son claramente modelos improductivos, socialmente injustos y antiecologicos, claramente OBSOLETOS. Y esto se puede comprobar y demostrar EMPÍRICAMENTE, cuando se aplican sus viejas y gastadas recetas, fracasan, y siempre seguirán fracasando invariablemente.
    Pero, tanto los que defienden el modelo capitalista neoliberal como el socialdemócrata, se presentan a si mismos como ”la única solución posible”, porque estan acojonados y muy temerosos que se divulge a nivel de conocimiento y público debate cualquier alternativa que cuestione y derribe su dictadura económica…
    Y este modelo no es otro que la ECONOMÍA BASADA EN RECURSOS, ideada, planteada y desarrollada por Jaque Fresco, quien partiendo del actual modelo monetario y su repercusión en el Crédito, y sus consecuencias sociales y políticas, hace una crítica absolutamente demoledora de los antiguos sistemas económicos y plantea un modelo absolutamente NUEVO, basado en Energía Renovables, nuevos materiales, aplicación extensa del Conocimiento Científico y produccion robotizada que asegure y cubra las necesidades sociales de alimentación, salud y vivienda de las personas en convivencia pacífica con una sociedad de claro perfil tecno-ecológico.
    No, no es, ni mucho menos, ni un ”modelo utópico” ni un ”modelo perfecto”, pero si representa un claro paso adelante para superar los modelos obsoletos de los dos pasados siglos.
    Asi que, cuando les digan que ”no existe alternativa al modelo liberal”, tomen la palabra, y diga al ponente que esta, deliberada e interesadamente MINTIENDO, que sí, que hay nuevas alternativas… Verán en su rostro una rotunda expresión de miedo.
    Si quieren saber mas y conocer acerca de la Economía Basada en Recursos, busquen en Google ”Jaque Fresco”, ”Proyecto Venus” y el estupendo documental ”Zeitgeist Addendum”’


  5. Se supone que todo es humanizable, si de verdad hay deseo e intención. Y la economía también. Ir en otra dirección no traería nada positivo.


  6. La economía es un sistema de reparto que cuanto más sofisticado más injusto.
    La codicia del Hombre es insaciable, y quien domina el sistema económico pone el Mundo a sus pies.


  7. La economía es un sistema de reparto que cuanto más sofisticado mas injusto.


  8. Leeré a fondo el artículo


  9. Veo más un futuro tecnológico y represor ke humano aunke siempre habrá grupos ke se autoexcluyan de esa barbarie


  10. Existirá la economía tal y Cómo la conocemos?….. Será de mercado, de guerra, comunista?…. Cuántos quedaremos?… De la especie?


  11. Deberíamos deshumanizar.


  12. No


  13. Debemos, al menos, intentarlo. Nos va la vida en ello.


  14. Santiago Niño Becerra ya lo dijo hace días, desde 1962 la riqueza mundial solo hace disminuir, osea cada día viviremos peor, fin de un ciclo y comienzo de otro.


  15. “La austeridad, sostiene, ha fracasado y el neoliberalismo, esa criatura engendrada en los años ochenta por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, está muerto. Más de tres décadas de tiranía parecen suficientes. El planeta económico necesita otros caminos.”


  16. Siempre queda el recurso de contemplar con perspectiva el cúmulo de situaciones límite por la que ha pasado nuestro planeta que acabaron como el Ave Fénix resurgiendo de las cenizas. Pero antes hay que confiar en que cuando el sistema afecte a la cúpula dirigente torpe, torpísima y egoísta, egoistísima empezando a sentirse devorada rectifique a tiempo antes de que la Sabia Naturaleza nos conduzca a volver a la caverna para reiniciar el indefectiblemente ciclo vital. ¡¡¡ Que los hados les sean propicios a nuestros descendientes !!!.


  17. Conclusión:
    Los ricos cada vez mas inmensamente ricos, y los ciudadanos cada vez mas inmensamente pobres..
    Y NO LE IMPORTA ABSOLUTAMENTE A NADIE.
    NO HAY MAS.


    • Ya lo creo que hay más: que lo que usted dice contradice todos los indicadores mundiales, porque la “pobreza” se reduce drásticamente cada año en el mundo, al tiempo que crece la riqueza. Pero su pesimismo y unas gotas de sectarismo ignaro, no quieren ver la realidad. Pensar así es lo normal, no se preocupe.


  18. La pregunta retórica es perfectamente tonta: la economía, basada en el comercio, es la actividad humana más humanitaria que existe, porque genera intercambios y libertad, es decir: progreso. Lo de que el mundo está superpoblado es una infamia malthusiana refutada desde el mismo momento de su formulación, y salvo los totalitarios, que pretenden imponer un nuevo dogma, nadie está acuciado por el cambio climático. ¿Qué clase de ética marxista practican ustedes?


    • Eso dígaselo Vd a las 3/4 partes de la población mundial, que se agolpan en torno a Bangladesh, país que va a acabar bajo el agua.


    • Tendrán que irse de allí ¿cual es el problema?. Ha tenido usted que ir lejos para demostrar lo indemostrable
      Típico.


    • Hay una economía de los cuidados que como no se contabiliza y la practican sobre todo las mujeres no es tenida en cuenta por el dogmatismo neoliberal (que ni es nuevo ni es liberal).


    • Por cierto, la economía de los cuidados parece más humanitaria que el comercio.


    • La “economía de los cuidados” no es economía, como los abuelos que cuidan nietos, los misioneros, las monjas sin sueldo que mantienen colegios, los voluntarios de la Cruz Roja…Resulta que hay que fabricar y vender cosas para mantener tanto buenísimo. ¿Mas subvenciones? ¿Mas deuda?


  19. Hay demasiado egoísmo y prevalece ser rico, ser importante, tener más, como si fuéramos eternos, deberíamos cambiar ya que la vida es muy corta


  20. Para mi ,lo que veo es deshumanización en todos los campos.Digan lo que digan y el ser humano tal cual terminará por desaparecer.


  21. Los verdaderos cambios que humanicen economía, conocimiento…. Los debería generar la sociedad y esta está, en general, completamente anestesiada. No se implica ni moviliza en nada o poco que premueva los verdaderos cambios que, a mí entender, necesitan las sociedades.


  22. Nuestro mundo vive bajo la econometría permanente del cambio. Un movimiento perpetuo que nunca había sido tan claro. Eso exige ser conscientes y flexibles para adaptarnos y a la vez preservar los valores y principios inherentes a la defensa a ultranza de los derechos fundamentales y libertades públicas que han reconocido las sociedades más avanzadas.


    • O sea, trabajo primero, y luego hablamos se cuentas (economía).
      Salud y trabajo.


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