Macron y el otro efecto dominó

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Macron convoca a medio centenar de líderes para exigir un mayor compromiso con la agenda climática

Juantxo López de Uralde: «Hay que dar la bienvenida a esta iniciativa; el Acuerdo de París necesita liderazgo»

Teresa Ribera: «Es bueno que Rajoy este aquí, que vea que esta es una agenda global»

Con motivo de la reunión, el Banco Mundial ha anunciado que dejará de financiar la exploración de petróleo y gas

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Emmanuel Macron lo ha vuelto a hacer. Después del éxito mediático que el pasado julio obtuvo su campaña «Make your planet great again», con la que invitaba a los científicos de todo el mundo a que se mudaran a Francia, en un gesto desafiante al negacionismo climático de Donald Trump, hoy, el mandatario francés ha alzado de nuevo la bandera de la lucha contra el calentamiento global: ha convocado a medio centenar de líderes a la Cumbre Un único planeta para exigir un compromiso real con el Acuerdo de París, una mayor rapidez en la toma de medidas y, sobre todo, un aumento de la financiación, hasta ahora exigua.

La reunión de este martes difiere de las cumbres marcadas en el calendario destinadas a fiscalizar el cumplimiento de los objetivos acordados en 2015, como la de Marrakech (noviembre de 2016), la de Bonn (noviembre de 2017) o la de San Francisco (que se celebrará en 2018). Se ha tratado de un encuentro informal, casi improvisado, lo que le ha otorgado un doble valor. Macron se ha expresado sin rimbombancias: «Estamos perdiendo la batalla».

«Dos años después del Acuerdo de París, estamos en una nueva fase, la fase de la acción», escribió recientemente el político en su cuenta de Twitter, en línea con las advertencias de la comunidad científica: de seguir con la tendencia actual, no lograremos los compromisos establecidos en París. La temperatura global, de hecho, se ha incrementado un grado respecto a la era preindustrial, lo que ha provocado una aceleración en el aumento de las precipitaciones, la reducción de la superficie de los polos y la subida del nivel del mar.

Según los cálculos de la Agencia Internacional de la Energía, para evitar que la temperatura mundial suba más de 2 grados centígrados, se necesita una inversión anual en el sector energético de 3.500 millones de euros durante 30 años. Sin embargo, el Acuerdo de París se muestra en sí mismo insuficiente para lograrlo: los compromisos recogidos por parte de los Estados firmantes solo permitirán limitar esa subida a 3 grados.

Endurecer las exigencias y restringir los tiempos es, en efecto, una estrategia necesaria para no rebajar el Acuerdo de París a la categoría de «brindis al sol». Las cumbres del clima a lo largo de la historia se han agenciado, por razones obvias, de ese distintivo que ahora Macron parece dispuesto a revocar. «Macron ha entendido que esta es una agenda de gran relevancia geopolítica, económica, financiera e industrial», sostiene Teresa Ribera, directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales, en declaraciones a Ethic. «Francia es un candidato con suficiente tamaño, credibilidad y tradición para acompañar y facilitar la transformación que necesitamos. Si bien él solo no va a poder. No estamos hablando de la escala de Estados Unidos o China, sino de una Europa que necesita estar comprometida. Por eso ahora es determinante ver qué ocurre en Alemania. Es fundamental que se dé un reforzamiento de las agendas de ambos países», opina la experta.

«Hay que dar la bienvenida a esta iniciativa; si algo necesita el Acuerdo de París, es liderazgo», coincide el diputado y coportavoz de Equo Juantxo López de Uralde. «El abandono de Estados Unidos y la irrelevancia mostrada por otros países ha generado un espacio que sería positivo que la Unión Europea volviera a ocupar, igual que lideró el proceso de Kioto, en un escenario en el que ningún país parece dispuesto a ejercer el liderazgo por la lucha contra el cambio climático», añade.

Si Estados Unidos, con una sociedad políticamente dividida, está demostrando que es mucho más que Trump, el mundo, también. Prueba de ello es que el Banco Mundial haya anunciado, con motivo del encuentro planeado por Macron, que dejará de financiar después del 2019 la exploración y explotación de petróleo y gas, para «alinearse con los objetivos del acuerdo de París», afirmando que se pueden considerar excepciones para los países en desarrollo que tengan necesidades específicas en términos de acceso a la energía.

También lo es el hecho de que Mariano Rajoy haya asistido a la reunión, tras las duras críticas recibidas por su ausencia durante la pasada Cumbre de Bonn. «Su presencia es consecuencia directa de la presión que algunos grupos hemos ejercido. Entendemos que España, como país víctima del cambio climático, debía estar liderando la lucha, no en la cola. La cuestión clave, según indicó Macron, es que los asistentes deberían presentar alguna novedad en materia de cambio climático. Y me pregunto cuáles puede presentar Rajoy: sus políticas están alejadas de ser ambiciosas», argumenta López de Uralde.

«Es bueno que Rajoy este aquí», mantiene Teresa Ribera. «Que vea, que escuche que esta es una agenda global, transversal. No basta con un enfoque técnico a nivel de dirección general de los funcionarios que ya trabajan en ello todos los días. Requiere mandar mensajes transformadores. Francia es un actor clave para la construcción europea y, para España, es un socio fundamental a la hora de plantear puentes».

Lo cierto es que Francia ha hecho de la lucha contra el cambio climático su bandera. Es deseable que el temido efecto dominó que presagiaron los titulares tras la espantada de Estados Unidos del acuerdo global se produzca, pero a la inversa.


COMENTARIOS

  1. Dependemos de la naturaleza, como no la defendamos ahora, los que vienen detrás, lo van a pasar muy mal, a parte de tema politico, es un tema de conciencia individual.


  2. Me gusta Macron. Cometerá sus errores pero este empuje es fundamental.