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Impacto

En 2016, las inversiones de impacto alcanzaron los 60 mil millones de dólares

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En 2016, las inversiones de impacto social alcanzaron los 60 mil millones de dólares en todo el mundo, según la Global Sustainable Alliance. Esto supone un incremento del 25% en solo dos años. En Europa, aunque aún está por debajo de Estados Unidos y Asia, el crecimiento en los últimos tres años ha llegado al 30%. Los últimos datos obtenidos para España son de 2013, y cifran el volumen de las inversiones de impacto social en 87 millones, un 0,5% del total del mercado inversor.

Si bien falta un estudio más reciente, especialistas como Francisco Soler, director de Inversiones de Creas (un fondo enfocado a proyectos con capacidad transformadora), afirman que el crecimiento en nuestro país es un hecho: «La inversión social se está moviendo en España. Hoy vemos proyectos que ya son empresas, con varios años de vida».

Soler participó en la presentación de las 20 empresas españolas participantes en BBVA Momentum, el programa de apoyo a emprendedores sociales de la entidad financiera, que cumple ya seis años. Los proyectos abarcan la tecnología inclusiva, la atención a la tercera edad, el medio ambiente, la salud y la discapacidad. Los emprendedores seleccionados han tenido un acompañamiento estratégico y un apoyo en el diseño de su plan de crecimiento, y han recibido el asesoramiento de especialistas en distintas disciplinas. Ahora, les llega el momento de crecer: «Este año hemos escalado y no ha sido fácil. Es un desafío mayúsculo tener a 85 emprendedores», declaraba el director global de Negocio Responsable de BBVA, Antoni Ballabriga, al inicio del acto, y recalcaba su objetivo de «ser una banca con impacto realmente positivo en la vida de las personas, una apuesta que pasa por la innovación social y los emprendedores».

¿Qué es un inversor de impacto?

El director de Inversiones de Creas prefiere llamar a los emprendedores sociales «emprendedores de impacto». Lo explica: «Son quienes demuestran una capacidad de transformar las cosas, de solucionar problemas en los diferentes sectores de forma distinta». Soler asegura que hoy, en Europa, uno de cada cuatro proyectos parten de esa premisa. «En nuestro país estamos lejos de eso, pero cada vez hay más instituciones, del ámbito público y privado, que empujan en esta dirección».

Y esto nos lleva a la figura del inversor de impacto: «Mide los proyectos en función de la capacidad de generar una rentabilidad social y medioambiental, además de financiera», aclara Soler, y apunta: «Hay una correlación entre la generación de valor para la sociedad y el rendimiento financiero. Sobre esto hay debate, si hay o no hay sacrificio, pero en Creas tenemos la certeza de que, cuando la generación de impacto está perfectamente incorporada en la forma de hacer negocios, a la actividad empresarial, a largo y medio plazo, la rentabilidad irá directamente unida». Y advierte: «Toda empresa que no tenga una relación positiva con su entorno, con sus grupos de interés, no será capaz de sobrevivir. Y estas empresas de impacto la tienen incorporada desde el principio, desde la idea. Es una realidad socioeconómica, que tiene todo el sentido del mundo».

La European Filantropy Association agrupa a las organizaciones que hacen todo el recorrido de apoyo al emprendimiento con impacto social, desde la semilla hasta inversiones significativas de más de un millón de euros. Incluye aceleradoras, incubadoras, bolsas sociales y grandes instituciones públicas y privadas, como es el caso de BBVA Momentum. «En este ecosistema inversor no hay competencia. Existe una economía colaborativa real», aclara Soler: «Nos apoyamos e invertimos juntos porque la meta, con cada proyecto, es común: que el emprendedor de impacto, incluso si logra que su empresa sea adquirida por una gran multinacional, siga manteniendo su misión inicial. Y eso es lo que nos alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esa es la manera de cambiar las cosas».


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